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El drama del silencio o el drama de El Silencio

Cuando estaba pequeña, y éramos campesinas, mi mamá llamaba al viento para ventilar los frijoles recién recogidos y tirar las hierbas y basurillas que quedaban. Ella decía que el viento se llamaba Julián. Nosotros a veces nos poníamos a llamarlo a gritos: Julián, Julián, Julián, Julián… Pocas veces venía, y de ahí me di cuenta que a veces no vale la pena hablarle al viento.

Hoy me siento como en esos momentos en que llamábamos a Julián y no respondía.

Hoy tengo un sabor amargo en la boca y un sentimiento de renuncia. Le doy vueltas a la cabeza, analizo palabras escuchadas, consejos recibidos, experiencias pasadas y termino pensando que hay luchas en las que no vale la pena insistir. Luchas que son como llamar al viento.

Con melancolía y tristeza veo las imágenes de la esfera de El Silencio. La conozco desde hace 24 años y desde entonces la he visto destruirse. Ahora es uno de los sitios de patrimonio mundial de UNESCO y se supone que un tesoro de Costa Rica y del mundo. Veo las imágenes de la semana pasada, de hace 3 meses, de hace 7 meses, de hace 4 años, de hace 15 años y solo veo deterioro y mas deterioro.

El Silencio en su drama
Esfera del sitio El Silencio. Es la esfera de mayor tamaño conocida en Costa Rica. Tiene 2.50 metros de diámetro y unas 20 toneladas de peso. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Hace unos días mi amigo Robert Muñoz me envío el producto de su trabajo de meses: es una imagen en 3D de la esfera de El Silencio a partir de múltiples fotos sistematizadas e integradas para producir una visión tridimensional.

En este enlace se puede ver y jugar con la imagen que tantas horas de trabajo de campo y de gabinete le tomó a Robert: https://sketchfab.com/models/27828cc7bbe0456f9b21fda53863f079. Impresiona lo que se ve.

He seleccionado unas capturas de la imagen generada por él donde se puede ver el drama de esta esfera a través de las cicatrices de perdidas de fragmentos que ha sufrido, y que sigue sufriendo.

El Silencio Robert Muñoz copia
Captura de imagen de fotogrametría generada por Robert Muñoz de la esfera de El Silencio, Costa Rica.

 

El Silencio Robert Muñoz 2 copia
Captura de imagen de fotogrametría generada por Robert Muñoz de la esfera de El Silencio, Costa Rica.Na hay que ser ciego para no ver. hay que ser ciego o muy valiente, o muy cínico, para fotografiarse con esta esfera de fondo y presumir de ella ante el mundo.

No hay que ser ciego para no ver. Hay que ser ciego, o muy valiente, o muy cínico, para fotografiarse con esta esfera de fondo y presumir de ella ante el mundo. El deterioro irreversible es evidente, y se diga lo que se diga nada va a poder reparar lo perdido. Quizá se pueda mitigar, detener y salvar ese 30% o menos que conserva de la superficie labrada por manos antiguas. El resto se perdió.

Cuando se está fuera del sistema es muy difícil emprender ciertas luchas. Es difícil denunciar, emitir criterios que cuestionen las actuaciones institucionales. La respuesta es quedar fuera, ser invisibilidada, no ser contratada, no ser consultada, no salir en la foto. Eso no importa si se incide de alguna manera.

¿Para qué luchar contra el sistema? La respuesta siempre será que es por ser el Estado, que son los funcionarios, que es la legalidad, que son los recursos…Respuestas de esa pared de hule que me mencionaron hace unos días, de esa pared que todo lo rebota, que todo lo justifica y que todo lo esconde.

Pase lo que pase con esta esfera emblema no pasara nada con quienes han sido responsables de cuidarla y protegerla. Seguramente hasta los premiaran cuando hagan algo. Seguramente hasta serán reconocidos por salvarla.  Será irónico. Pero ojalá que así sea. Con tal de que hagan algo habrá que seguir llamando a Julián.

Mami lo llamó muchas veces, y de verdad que los frijoles quedaron limpiecitos. Quedaron relucientes, sin basurilla. Eso es una esperanza, por lo menos.

 

 

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Hablemos de las esferas y de lo que es patrimonio mundial en el Diquís

Ultimamente se habla mucho acerca de las esferas de piedra, y eso está bien. Durante mucho tiempo estuvieron invisibilizadas para gran parte del pueblo costarricense, y ya era hora de que se les diera el valor que les corresponde como parte del patrimonio arqueológico del país.

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Mas de un 95% de las esferas fueron removidas de su lugar original. Durante mucho tiempo han sido parte del decorado de espacios públicos o de viviendas particulares. En muy pocos sitios arqueológicos se conservan esferas sin mover. Esto los convierte en lugares de gran valor patrimonial. Esfera en parque público de sierpe. Foto: Diego Matarrita.

Tanto interés en las esferas tiene que ver con la declaratoria de cuatro sitios con esferas como patrimonio mundial por parte de UNESCO. Ha habido mucha cobertura de los medios de comunicación desde que el pasado mes de junio se otorgara este reconocimiento a Costa Rica.

El próximo miércoles 13 de noviembre se colocará la placa indicativa de Finca 6 como uno de estos sitios de patrimonio mundial. Tener esta placa es algo muy apetecido y constituye un gran logro para el país. Por lo tanto, el acto que se realizará en Finca 6 será todo un acontecimiento político y cultural.

patrimonio mundial logo copia
Logo de los sitios que obtienen la declaratoria como patrimonio mundial de la Organización de las Naciones UnIdas para la Educación, la Ciencia y la Cultura -UNESCO-.

Es curioso pero mucha gente cree que la declaratoria de patrimonio mundial es para las esferas de piedra precolombinas. De hecho en algunos lugares les han puesto esa identificación, pero esto no es correcto. Las declaratorias de patrimonio mundial no se le dan a objetos; se le da a propiedades con elementos patrimoniales.

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Las esferas precolombinas no han sido declaradas patrimonio mundial. No pueden serlo como elementos individuales. Lo que si es patrimonio mundial son cuatro sitios arqueológicos con esferas de Osa. Foto:Diego Matarrita.

El Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO declaró cuatro sitios arqueológicos ubicados en el Cantón de Osa –Finca 6, Batambal, Grijalba y El Silencio- como patrimonio cultural mundial. Estos, solo estos, serán los que podrán lucir esta placa.

Además de la confusión sobre a qué fue lo que se declaró patrimonio mundial, también existe inquietud acerca de cuál es la categoría de los otros sitios arqueológicos con esferas y de las esferas movidas de su lugar original. La única categoría que queda para ellos es la de “patrimonio arqueológico nacional” y para las esferas como elemento individual la de “símbolo patrio“.

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Las esferas precolombinas no han sido declaradas patrimonio mundial. No pueden serlo como elementos individuales. Lo que si es patrimonio mundial son cuatro sitios arqueológicos con esferas de Osa. Foto: I. Quintanilla.

Esto no quiere decir de ninguna manera que no tienen valor mundial. Lo que pasa es que quienes elaboraron el expediente de la candidatura decidieron presentar cuatro sitios porque consideraron que eran representativos del fenómeno de las esferas y de las sociedades de tipo cacical, que es como se identifican a las que hicieron estas esferas y los otros elementos que las acompañan.

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Finca 6 con sus alineamientos de esferas y sus montículos Es uno de los cuatro sitios de patrimonio mundial. Foto: Diego Matarrita.

Aparte de los cuatro sitios ahora patrimonio cultural mundial hay muchos otros con y sin esferas de piedra que son de gran importancia y de gran valor patrimonial. Ahora empieza la tarea de conservar la placa de UNESCO cumpliendo con los compromisos adquiridos en el expediente de candidatura. Además, continúa la tarea de investigar más, de proteger adecuadamente y principalmente de poner en valor los más de 4 000 sitios arqueológicos que están registrados en el país.

Finca 6, Grijalbe, El Silencio y Batambal son el principio, de ninguna manera el final. Hay mucho por hacer todavía en la arqueología de Costa Rica.

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Saúl y su esfera para el Yadé

El lunes 27 de octubre de este año murió Yorleni Leiva, una maestra boruca. Era amiga mía en Facebook, pero no la conocía personalmente. He empezado a conocerla ahora que ya no está a través de sus amigos reales. Me he dado cuenta que era una persona muy activa, muy comprometida con su identidad indígena y muy emprendedora. Su partida ha sido una gran perdida no solo para su familia y amigos, sino para todo el pueblo bruncaj.

Restaurante Yadé.
Esfera elaborada por Saúl Morales que hoy en día adorna las afueras el restaurante Yadé, en Boruca. Foto tomada del Facebook del restaurante Yadé.

 

A Yorleni le gustaba el arte tradicional y estaba empezando a sembrar esculturas en el restaurante que montó en Boruca, su pueblo, al que había regresado después de muchos años enseñando a niños de otro territorio indígena.

Yo no lo sabía hace unos meses, pero el azar y la amistad con Saúl Morales, otro bruncaj especial como Yorleni, me llevaron a documentar parte del proceso de elaboración de una esfera que hoy luce en las afueras del restaurante Yadé, el proyecto empresarial de ella.

Me pareció interesante documentar fotograficamente la elaboración de una esfera por alguien indígena y con formación académica en escultura. Le pedí a Diego Matarrita que fotografiáramos a Saúl, amigo al que estimo y respeto profundamente. Las siguientes fotos son parte de ese proceso, que ilustra una manera actual de labrar esferas del mismo material que la mayoría de las esferas precolombinas.

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Saúl haciendo cortes en la roca para luego desbastarla. Agosto 2014. Foto: Diego Matarrita.

Saúl no tuvo reparos en usar sus herramientas habituales para desbastar el bloque de piedra que encontró en las cercanías de su casa, en Cañablancal de Osa. Él no pretendía hacer una réplica precolombina. Hizo una esfera de acuerdo a sus conocimientos,  a su capacidad técnica actual y, principalmente, a sus deseos.

Labrar una piedra para obtener una escultura, sea de la forma que sea, implica unos procedimientos básicos. Eliminar materia innecesaria, limpiar para ir buscando la forma deseada, es lo que hacen habitualmente los escultores. Lo mismo pasó con la esfera de Saúl.

Saúl usó su experiencia, su ojo clínico y puso todo su empeño en la dura tarea de buscar la simetría en el bloque amorfo que escogió para hacer la esfera. Poco a poco, entre el polvo en que se convirtieron los cristales del gabro, fue dando forma a la esfera. Ni una vez se detuvo a medir. A ojo, moviendo el bloque y trabajándolo todo de manera simultánea, fue encontrando lo que buscaba.

Algo que me llamó la atención fue su manera de ir dando vueltas al bloque para tener distintas facetas para tallar. No hizo falta maquinaria pesada ni ayudantes. Él sólo, con su fuerza y su ingenio, movió el bloque a placer. Y no es que Saúl sea un Superman. No…él es bajito, pero robusto. Está acostumbrado al duro trabajo del campo y ha peleado muchas veces con pesadas rocas que transformó en esculturas propias.

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Saúl moviendo la pre-forma de esfera. Agosto 2014. Foto: Diego Matarrita.

Fue hermoso verlo mover la piedra. Imaginé a sus antepasados en igual posición, de manera individual o en grupo. Muchos Saúles moviendo grandes bloques …debió haber sido grandioso en los casos de las esferas monumentales. Cinco, ocho, diez toneladas movidas en una época en que no había rueda, ni animales de tiro, solo fuerza humana, ingenio y capacidad de organizar el trabajo. Eso es parte de lo maravilloso de las esferas precolombinas.

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Saúl con maza y puntero eliminando irregularidades. Agosto 2014. Foto: Diego Matarrita.

Después de usar mazas, martillos y un cortador con disco diamantado para perforar la piedra, y ya con una forma básica de esfera, Saúl pasó a la maza y al puntero para afinar la superficie. Poco a poco afloraba la esfera. Quedaba eliminar irregularidades y dejar lo que él consideraba su sello, su marca para que no se confundiera con una esfera antigua.

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No pude ver la parte final del proceso de afinado de la esfera. Sé, porque me lo dijo Saúl, que una parte quedó con cortes y evidencias del proceso de trabajo actual para que no hubiera duda de que la esfera era de ahora. Era un pedido de Yorleni. Un pedido que pudo disfrutar antes de su trágica muerte.

 

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Acerca de la técnica de suavizar la piedra y la escultura precolombina

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Es hermoso este metate, ¿no es cierto?  Es un metate “efigie“, también llamado “piedra tigre” entre la gente de algunas partes de Costa Rica y Panamá.

Es un artefacto usado para moler, para eso su superficie plana y algo cóncava. Se ha dicho que también pudieron servir como asientos, pero no hay nada claro sobre esto.

Es muy característico de la arqueología del sur de Centroamérica, donde se han encontrado como parte de ofrendas funerarias y en contextos domésticos.

Es muy curioso que en esta parte del mundo los indígenas precolombinos fabricaran objetos de piedra para resolver necesidades de su vida cotidiana y ritual a la vez que convirtieran a gran parte de estos objetos en medios para transmitir todo un mundo simbólico.

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En la Costa Rica precolombina destaca la talla de la piedra. Esto es algo compartido en las distintas regiones arqueológicas y compartido también con los vecinos países de Nicaragua y Panamá. 

Existe gran incertidumbre acerca de las técnicas y los instrumentos usados para convertir bloques de piedra en metates o en otras formas. Para mucha gente es muy difícil pensar que los fabricaron usando otros instrumentos de piedra y por la combinación de diversas técnicas escultóricas. Cuesta creerlo, pero así fue.

Cuando la ciencia no da las respuestas apropiadas o cuando el conocimiento científico está muy alejado de la gente, se generan explicaciones propias. En el caso de la escultura en piedra precolombina de Costa Rica existe una creencia entre indígenas y campesinos que sostiene que en tiempos antiguos los indígenas podían suavizar y moldear la piedra.

La capacidad de suavizar la piedra es un pensamiento que está muy arraigado en el Pacífico Sur donde se encuentran gran cantidad de esculturas precolombinas, especialmente las grandes esferas. Algunas personas mayores lo han transmitido a sus descendientes y acompañan la explicación al hallazgo de sustancias de color verde en vasijas encontradas en enterramientos que desaparecían misteriosamente al ver la luz.

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La fabricación de las esferas sigue generando dudas y algunas personas no aceptan que los indígenas hayan sido capaces de haberlas esculpido a partir de rocas propias de la región. Foto: I. Quintanilla

Hace unos meses estuvo de visita en mi casa Doña Margarita, una muy querida amiga indígena de Boruca. Es una señora mayor que ha estado siempre muy involucrada en la recuperación de la cultura tradicional, especialmente de los tejidos de algodón. Hablando y hablando ella me contó lo que su abuelita le había explicado sobre la manera antigua de fundir la piedra y me preguntó lo que yo pensaba.

Lo único que pude decirle fue que hasta ahora no hemos encontrado restos arqueológicos de moldes ni de otras cosas que nos den indicios de que la piedra se fundía. Del oro y del cobre, sí. Pero de piedra, nada.

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Indudablemente, la fundición de metales -oro y cobre- era una técnica conocida y magistralmente dominada en el Diquís. Esto no se puede decir para la piedra, a pesar de que algunos objetos puedan parecer “modelados” mas que tallados a partir de distintos instrumentos de talla.

Le puse el ejemplo de lo grandes que tenían que ser los moldes de las esferas y nos pusimos a imaginar cómo serían. Hasta nos reímos pensando en lo difícil que pudo haber sido moverlos y llevarlos de un lado a otro.

Le expliqué que muchas de las esculturas tenían las cicatrices de los instrumentos que se usaron para hacerlos y que a través de éstas se podía concluir que habían usado masas, martillos, cinceles, punteros, abrasivos y taladros. Le dije que después de hacerlos las alisaron o pulieron y hasta las pintaron. A fin de cuentas, le expliqué que fueron artesanos -muchos de ellos expertos escultores y grandes artistas- quienes hicieron esas esculturas. Que era gente de gran conocimiento y muy trabajadora.

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Escultura singular propia del Diquís. Fabricada en roca arenisca, esta escultura fue hecha usando un tipo de roca muy abundante en la región. Foto: Diego Matarrita.

También le expliqué que las piedras usadas para hacer todas esas esculturas, tanto las esferas como las esculturas de seres humanos y de animales, se encuentran de manera natural en la región y que no se ha visto que hayan cambiado cuando se convirtieron en esculturas.

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Afloramiento de gabro en la Quebrada Olla Cero en Osa. Es la misma roca utilizad para fabricar la mayoría de lase sferas precolombinas, pero en estado natural. Foto: Diego Matarrita.

Doña Margarita y yo conversamos hasta bien entrada la noche sobre esto y otras cosas. Sé que ella entendió y aceptó mi explicación. Sin embargo, también sé otra cosa, y lo entiendo perfectamente: ella siempre va a preferir lo que le dijo su sabia abuelita.

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Sitios con esferas de piedra precolombinas como patrimonio mundial

 

A finales de junio de este año, el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO decidirá si la candidatura de Asentamientos cacicales precolombinos con esferas de piedra del Diquís que presentó el gobierno de Costa Rica recibe, o no, el reconocimiento como Patrimonio cultural de la humanidad.

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Esferas alineadas del sitio Finca 6. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

El país ya recibió tres declaratorias en Patrimonio natural (Isla del Coco, Parque Internacional La Amistad y Parque Nacional Guanacaste). Una candidatura en patrimonio natural (Parque Nacional Corcovado) fue rechazada y otra basada en la práctica del boyeo y la carreta fue declarada Patrimonio inmaterial de la Humanidad.

Esta la primera vez que nuestro país presenta a la UNESCO una candidatura basada en sitios arqueológicos precolombinos. Y esto constituye un gran reto, ya que la arqueología del Sur de Centroamérica no se caracteriza por la “monumentalidad” como en otras partes del mundo (Egipto, Mesoamérica, Área Andina, por ejemplo), y hasta ahora no ha sido reconocida como parte representativa de la historia de la humanidad.

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Detalle de una estructura arquitectónica construida con piedra sin modificar y sin uso de argamasa. Esta en el sitio Batambal, uno de los cuatros presentados dentro de la candidatura. Foto: Diego Matarrita.

Como reflexión es importante decir que la candidatura de los sitios con esferas de piedra es un ejemplo de la manera en que los países en vías de desarrollo gestionan su patrimonio cultural.

En países desarrollados se invierte gran cantidad de recursos en investigar, conservar, proteger y poner en valor su patrimonio, y a partir de esto y de una valoración comparativa del patrimonio que poseen “escogen” el que es más viable y representativo para proponer como “patrimonio de la Humanidad”. Cuando presentan las candidaturas éstas llevan la ventaja de haber sido producto de una estrategia previa.

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Vista general del sitio Grijalba, uno de los cuatro sitios arqueológicos incluidos en el expediente de candidatura. Foto: Eduardo Volio,

En países como Costa Rica, en los que el patrimonio arqueológico ha sufrido el expolio sistemático y la falta de inversión pública, las candidaturas como patrimonio mundial son un recurso para motivar a los políticos para que inviertan en el patrimonio. La candidatura en sí misma genera investigación, conservación y una gestión antes no contemplada. Asimismo, genera interés de la población que antes no lo valoraba plenamente. Son procesos que generan acciones; no son resultado de un proceso sistemático y planificado. Y aquí es donde existe un gran problema.

La obtención del reconocimiento por parte del Centro de Patrimonio Mundial puede ser un motor de cambio para la gestión del patrimonio arqueológico de todo el país, no solo para los sitios que tienen esferas de piedra. La obligación de desarrollar planes de conservación y de puesta en valor, y principalmente el imperativo de integrar este patrimonio al desarrollo local puede y debe provocar cambios sustanciales en la manera en que se ha venido manejando el patrimonio arqueológico. Y esto es lo deseable.

Costa Rica tiene el reto de garantizar la sostenibilidad de los sitios arqueológicos seleccionados. Igualmente, necesita garantizar la conservación de los elementos arqueológicos. En caso de no cumplir con los compromisos adquiridos ante UNESCO, este conjunto de sitios puede pasar a la lista roja de los sitios de patrimonio mundial en riesgo. Y es que ahí acaban muchos de los sitios de patrimonio mundial de los países en vías de desarrollo.

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Vista de un sector del sitio Batambal, uno de los cuatro sitios propuestos como patrimonio mundial. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

El desinterés de los políticos y la falta de inversión, o los limitados recursos humanos hacen que a mediano o largo plazo no se pueda cumplir con los compromisos que implica la obtención de este distintivo mundial. Y aquí es donde está el reto, en caso de obtener el reconocimiento mundial.

Por ahora, con o sin reconocimiento mundial, están pendientes toda una serie de acciones. Conservar, proteger y evitar el deterioro de las esferas de piedra y de los sitios donde están es lo urgente.

Es conveniente entender que una candidatura no es más que eso; es una posibilidad. Con o sin candidatura hay una realidad: la de un patrimonio que se deteriora; la de un patrimonio que requiere ser gestionado adecuadamente.

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Esfera de piedra del sitio El Silencio fotografiada en noche de luna llena. La esfera emblema, la más grande de todas, en su imparable deterioro. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

La luna, sin mucho esfuerzo y con ayuda de una poca luz artificial nos muestra que se necesitan más esfuerzos. Nos dice que lo que se ha hecho no es suficiente, que hay un proceso inexorable de perdida que no se detiene a pesar de los largos documentos y de interminables escritos oficiales.

La esfera de El Silencio nos muestra nuestra verdad; nuestra vergüenza, nuestra deuda histórica con el patrimonio arqueológico. Nos muestra lo que somos y como hemos actuado.

Ojalá nos den el reconocimiento de la UNESCO para estar obligados a asumir nuestras vergüenzas, para dejar atrás el abandono, para actuar correctamente.

Ojalá nos den el reconocimiento de UNESCO para tener un espejo donde mirarnos, para que alguien pida cuentas.

Cruzo los dedos para que nos lo den, y que haya cambio y para que pase algo. Algo que mueva la arqueología de este país; algo que haga que la gente sea también responsable de su patrimonio; algo que haga que el patrimonio no sea solo cuestión de unos pocos funcionarios públicos sino un proyecto colectivo; un proyecto de un país que respeta, cuida, y aprende de su pasado.

 

 

 

 

 

 

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De cuando Villachica pidió una esfera, y se la dieron

La mayoría de la gente ve las esferas de piedra, y poco saben sobre sus historias; sobre las razones que provocaron que estén en determinado lugar, que estén deterioradas o cuidadas, que se conserven en el último lugar donde la dejaron los indígenas precolombinos, o que estén decorando un jardín o tiradas en medio campo.

Esfera Uvita
Esfera de Bahía Ballena, Uvita, Osa. El dulce encanto del abandono. Foto: I. Quintanilla, abril del 2014.

De la historia particular de cada esfera poco se conoce porque no se han estudiado ni conservado como objetos con historia. Han sido vistas como “bienes muebles“, como cosas que se llevan de un lugar a otro, donde cada traslado hace que se pierda su historia anterior. Y es que la historia de un objeto dice mucho sobre él, pero también de la gente que le dio vida mediante el uso o el desuso, de la gente que lo apreció, lo abandonó y hasta lo destruyó.

Hoy quiero contar una triste historia. Es la de una esfera “invisible“, de una de esas esferas que están ahí y que pocos ven, y si las ven es para una foto rápida.

La esfera de la historia tuvo una vida “gloriosa” hace unos 50 años. Sin embargo, hace unos 10 años fue “degradada” y enviada a un lugar donde no fue pedida, ni buscada, ni apreciada por la gente con las que hoy convive.

Sierpe
Esfera del parque de Sierpe, Osa. Foto Diego Matarrita, abril del 2014.

La esfera de la historia mide cerca de 160 cm de diámetro, está fabricada en roca de tipo gabroide, como la mayoría de esferas del Diquís y también, al igual que la mayoría de esferas de esta región, es de forma simétrica y de acabado fino.

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Esfera del parque de Sierpe, Osa. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Esta esfera tuvo sus días de gloria cuando la administración de la Compañía Bananera de Costa Rica -el nombre para el país de la United Fruit Company– decidió extraerla de una de las fincas bananeras donde formaba parte de un sitio arqueológico hoy desconocido y colocarla en la entrada de la “zona americana” de Palmar Sur.

En cada área de plantación, la United, tenía una “zona americana“. Era el espacio exclusivo para los altos mandos de la administración bananera. Era zona de acceso restringido para el resto de los mortales, salvo para cocineros, jardineros y para el servicio en general. En la “zona americana” estaban las casas grandes, el club con su cine, su bar, los grandes y cuidados jardines; ahí se concentraba el poder. Un poder encerrado en un mundo blanco, simétrico, limpio que se ejemplificaba en un paisaje tropical dominado por el orden y el progreso.

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Antiguo club social de la zona americana de Palmar Sur. Ahí había un gran salón con bar y cine, tenía un “bowling” o boliche y era el lugar de encuentro para la administración bananera. En el 2009 la Municipalidad de Osa lo restauró y ahora se usa para actividades sociales y culturales. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Ahí, en la entrada principal de la “zona americana” de Palmar Sur, estaba la esfera de la triste historia. Una esfera admitida en el mundo blanco, que decoraba y marcaba el lugar. No tengo a mano una foto de este tiempo de gloria. Tampoco la tengo de su período de “decadencia” cuando la Compañía Bananera se fue de la región y la “zona americana” dejó de ser lo que era.

Desde 1985, cuando la Compañía Bananera se fue, hasta el 2005 la esfera estuvo en la misma base de cemento que le habían construido en los años sesenta. A veces los jardines circundantes estaban cuidados; otras veces la vegetación crecía y la ocultaba un poco, pero ahí seguía como un recuerdo vivo de una parte de su historia, de la historia de Costa Rica y también del mundo capitalista y sus procesos.

En el 2005 la vida de la esfera de la triste historia cambió. Según parece, los funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica encargados de proteger el patrimonio cultural del país necesitaban equipo pesado para mover y trasladar una serie de esferas que consideraban que estaban en riesgo. El alcalde municipal de ese momento -un señor de apellido Villachica del pueblo pequeño de Sierpe- les facilitó la maquinaria y pidió a cambio, o como favor, una esfera para su pueblo.

A Villachica no le dieron una de las que estaban en riesgo -seguro eran pequeñas o estaban rotas o agrietadas- No, le dieron una grande y bonita. No estaba en riesgo, sólo estaba un poco abandonada, pero a diferencia de la gran mayoría de esferas tenía una base de cemento y estaba incorporada al paisaje de Palmar Sur. Eso no importó para tomar la decisión. Cuando se es funcionario público, se tienen “potestades de imperio” y principalmente si se tiene un cargador, cadenas de acero y un alcalde complaciente todo se decide con facilidad.

Dicen mis amigos de Sierpe que ellos solo vieron llegar una vagoneta y que en unos momentos había una esfera depositada en el parque. Nadie la esperaba. Ni una base de cemento, ni un parque adaptado para lucirla y recibirla. Tampoco estaban los niños de la escuela para la foto, ni las fuerzas vivas del pueblo para aplaudir y agradecer el regalo. Ahí la dejaron, sin mediar palabras ni condiciones y se olvidaron de ella.

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Otra vista de la esfera del parque de Sierpe. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Ahora, en abril del 2014, la esfera de la triste historia luce cada vez más abandonada. Nadie recuerda sus tiempos de gloria en la “zona americana“, ni nadie pide cuentas de por qué está ahí y así. Bueno, yo estoy pidiendo cuentas.

Por suerte los objetos, las esferas de piedra, viven en nosotros y somos nosotros quienes les damos sentido y significado. Por eso, porque me da pena y porque la esfera no tiene alma, ni voz para gritar por la injusticia cometida es que escribo esto hoy. Y es que desde el 2005 estoy atragantada por este desatino y porque cada vez que voy a Sierpe no dejo de mirar esta triste y abandonada esfera que no merece el trato que se le ha dado.

 

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Un largo camino de transformación: de la piedra amorfa a la esfera perfecta

Hace unas semanas me enviaron un pequeño documento escrito por dos especialistas del LANAMME (Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica-UCR) con los resultados de un prueba que hicieron para medir y documentar una esfera que está en la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la misma universidad. El estudio lo hicieron usando un scanner láser -un aparato de alta precisión- y obtuvieron un resultado impresionante: la esfera de 195 cm de diámetro es casi perfecta al compararla con una esfera ideal del mismo tamaño.

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Esfera de 195 cm de diámetro localizada hoy día en un jardín de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la UCR, en San Pedro. Es la esfera de mayor tamaño trasladada hacia la capital desde Osa. Foto: Diego Matarrita.

Salvo pequeños sectores, esta gran esfera -la más grande que hay en San José- es una escultura simétrica, casi, casi perfecta. A simple vista lo parecía, pero ahora con el uso de esta tecnología se ha corroborado.

A ojos de simples mortales, carentes del ojo y de la mano del escultor, o de la inquietud de los amantes de las medidas, quizá parezca una simpleza decir que las esferas precolombinas son casi perfectas. Y es que decir que estas esculturas de forma esférica tienen gran simetría equivale a decir muchas cosas.

Primero que todo equivale a decir que fueron manos expertas, con gran conocimiento y experiencia, las que se encargaron de tallar y de orientar el proceso.

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Es largo el camino de transformar una roca amorfa en una esfera perfecta. Rocas naturales de gabro en Quebrada Olla Cero, Osa, una de los posibles lugares de aprovechamiento de rocas para hacer las esferas del delta del Diquís y alrededores. Foto: Diego Matarrita.

En segundo lugar implica aceptar que el uso de la tecnología utilizada posibilitó conseguir estas formas perfectas. Y es que la tecnología que se usó  fue la de la piedra, la de usar otros instrumentos rocosos de gran dureza y de formas variadas -mazas, cinceles, punteros, martillos, entre otros- para esculpir piedras sin forma, o de formas dadas por la naturaleza, hasta conseguir lo deseado: la esfera perfecta y de acabado fino.

No fueron metales – el oro y el cobre eran muy blandos para domar la dureza de la piedra-; fueron otras piedras trabajadas previamente y convertidas en instrumentos las que acompañaron los miles de golpes que fueron necesarios para eliminar lo no deseado y encontrar lo buscado.

Las esferas precolombinas, especialmente las de tamaño monumental, son muy simétricas, tienen superficies lisas y lustrosas. Estas calidades se obtienen a través del trabajo escultórico. Foto: Diego Matarrita.
Las esferas precolombinas, especialmente las de tamaño monumental, son muy simétricas, tienen superficies lisas y lustrosas. Estas calidades se obtienen a través del trabajo escultórico. Esfera de la Municipalidad de Osa. Foto: Diego Matarrita.

En tercer lugar tenemos otra implicación: quienes organizaron la manufactura de las esferas precolombinas usaron sistemas de medidas y de control. No tenemos los instrumentos que usaron, pero el no tenerlos no implica que nos los usaron. La evidencia más directa de esto nos la dan las esferas en si mismas, especialmente las de tamaño monumental.

Esfera grande
No siempre se alcanzó la simetría y la perfección. O quizá se consiguió pero en el transcurso del tiempo la esfera perdió fragmentos y hubo que retrabajarla quedando su forma tocada y deformada. Esfera colocada en uno de los jardines del Museo Nacional de Costa Rica. Foto: I. Quintanilla.

Algo impresionante, y que pasa a veces desapercibido por la terrible destrucción de los contextos arqueológicos donde estaban las esferas, es que no sólo hicieron grandes esferas casi perfectas, sino que también hicieron esferas gemelas casi perfectas. Es el caso de las dos esferas de 190 cm de diámetro que están en Finca 6 o las dos de 210 cm de diámetro que están en el Colegio de Palmar Norte.

Esfera monumental de 210 centímetros de diámetro y cerca de 10 toneladas. Se encuentra en las instalaciones del Colegio de Palmar Norte. Es, junto con otras cuatro, el más claro ejemplo de la monumentalidad d estas esculturas de gran valor simbólico. Foto Diego Matarrita.
Esfera monumental de 210 centímetros de diámetro y cerca de 10 toneladas. Se encuentra en las instalaciones del Colegio de Palmar Norte. Es una esfera gemela. Probablemente correspondan a las dos que documentó Samuel K. Lothrop en Finca 4, sección 36, aunque él les asigna una medida de 200 cm de diámetro. Foto Diego Matarrita.

Un cuarta implicación es la que tiene que ver con los pensamientos de quienes las hicieron y de quienes las usaron y cuidaron. No se buscaban piedras redondas; buscaban, querían, invertían grandes esfuerzos en conseguir esculturas esféricas de gran calidad. Y es que si lo pensamos bien y nos situamos en la mente de la gente de las esferas debemos aceptar que había un gran sentido estético, una idea, un concepto, una forma, un algo buscado y conseguido.

Mas allá de los significados y sentidos de las esferas precolombinas lo que podemos decir es que esa gente trabajó duró y logró alcanzar cientos de veces su objetivo. Hacer esferas perfectas, o casi perfectas y sacar de la piedra deforme la idea, la forma deseada, requirió un gran esfuerzo colectivo. Fue un proceso de transformación, de vencer la naturaleza y de vencerse a ellos mismos.

Don Méjico posando junto con su esfera bonita. Esfera C, Finca 6 en 1999.
Esfera C de Finca 6, un ejemplo de perfección. Foto: I. Quintanilla.

No solo era conseguir la forma perfecta; era conseguir que la forma llegara a los lugares elegidos para ser usadas por la comunidad. Mover esos cuerpos de varias toneladas, sacarlos de las quebradas o bajarlos de las montañas, llevarlos a lo largo de kilómetros en zonas boscosas, lodosas, luchar contra la lluvia o el sol abrasador… todo eso fue trabajo, coordinación, habilidad, experiencia, esfuerzo, comunidad, deseo y lucha.

La forma perfecta, la esfera de piedra perfecta, solo es un indicador de todo un complejo entramado social. Sin gente, sin artistas, sin escultores expertos, sin decisión colectiva no habrían esferas. Ellas en si mismas no son nada. Son lo que son por quienes las hicieron y por las circunstancias en que se hicieron. Sin esto sólo son piedras redondas y eso no es importante para la historia.

 

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Hágase la luz, y las serpientes saldrán

Hace muchos años tuve un novio que tenía en su habitación un gran póster de Natasha Kinski desnuda y “vestida” por una gran boa que cubría sus partes íntimas. Estaba extendida de medio lado y miraba confiada y sensual a la cámara. La enorme boa parecía que no representaba ningún peligro y que era parte de la escena de erotismo, belleza y seducción que quiso transmitir el gran fotógrafo Richard Avedon.

Hoy, como muchas otras veces, he estado revisando imágenes de esculturas del Diquís, y algunas de ellas me han hecho recordar ese viejo póster de la Kinski y su boa. No porque sean esculturas eróticas, sino porque se trata de serpientes que forman parte del ser representado, y principalmente porque es a través de la luz como podemos verlas en toda su magnitud.

Rodrigo Rubí J.  Escultura antropomorfa P-1257-ESC-7 / Superficie. Palmar Norte, Puntarenas. Costa Rica. ft Rodrigo Rubí J. dic2012
Fragmento de escultura frabricado en roca arenisca y recuperado por funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica durante sus investigaciones en el Delta del Diquís. Foto: Rodrigo Rubí.

Las serpientes están muy presentes en la mitología y en el sistema de valores de casi todos los pueblos del mundo. La  Biblia, su Génesis y el papel asignado a la serpiente tentadora y causante del pecado original es uno de los más claros ejemplos de esto.

En el caso de muchas mitologías e historias orales de los pueblos amerindios, las serpientes están casi siempre presentes. La cultura material conservada de tiempos precolombinos da cuenta de la antigüedad y diversidad de representaciones que se han hecho de ellas.

En el caso del Pacífico Sur de Costa Rica hay una recurrencia constante a las representaciones de serpientes en la metalurgia. Y, ahora, al revisar el conjunto escultórico en piedra también es notorio que estos animales fueron muy significativos en el Delta del Diquís.

Las serpientes del Diquís no fueron representadas de manera aislada. Siempre están unidas a seres humanos, tanto hombres como mujeres, o a seres sin clara adscripción de género. Por lo general están relacionadas con seres que sostienen cabezas humanas, o que las tienen colgadas. También a seres de fauces abiertas con colmillos y lenguas que son serpientes.

Escultura con serpientes
Tres vistas del torso con serpientes en el hombro y como cinturón. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Fotos: Rodrigo Rubí.

Mucha gente usa cinturones de piel de serpiente hoy en día, pero no se ata las serpientes a la cintura. En el Diquís, los personajes de piedra sí las usaron como cinturones. Por lo menos así quisieron representarlos los artistas que los esculpieron.

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Escultura con doble cabeza colgando y cinturón de serpiente. Colección Peabody Museum, de Harvard University. Imagen reproducida del libro The Archaeology of the Diquís Delta de Samuel K. Lothrop (1963).

También convirtieron los bastones en serpientes como se ve en varias esculturas.

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Exquisita escultura en piedra del Diquis de un hombre con un colgante humano en lap arte posterior de su cabeza y con las manos sosteniendo una gran serpiente-bastón. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Esta escultura conserva restos de pintura ocre y beige.

La mitología bribri que se conserva en la tradición oral tiene relatos sobre el bastón del chaman que se convierte en serpiente. Hasta donde recuerdo hay un mito de una mujer que tomó el bastón del chamán mientras este lo dejó en el suelo, y a pesar de haber sido advertida por él de que no lo tocara siempre lo hizo. El bastón se convirtió en serpiente y hubo un mal desenlace. Otra vez la mujer desobediente es castigada y ahí estaba la serpiente.

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No hay duda de la relación humano/serpiente en el Diquís, y que la serpiente es parte del ser humano, o de lo que lo hace ese ser particular. Hermosas y complejas esculturas toman realce por las serpientes dobles, que unidas a colmillos y dientes expuestos muestran seres irreales y de gran carga simbólica.

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Escultura característica del Delta del Diquís con una serpiente que se bifurca y se posa en el pecho. Destaca el amplio hocico y los dientes, especialmente los colmillos. Esta escultura era parte de la colección que se exhibía en el Museo de Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona.

Yo se no sé que sintió Natasha Kisnki cuando posó con la gran boa para Avedon. Quizá tuvo miedo, o quizá sintió mucho placer. Lo que no me imagino es como se hubiera sentido si el fotógrafo le hubiera colocado uun cinturón también de serpiente posando su cabeza sobre el pubis. Esta por lo menos fue una ocurrencia precolombina en el Diquís. Eran de piedra y no sintieron miedo. Supongo que no usaron modelos reales como Avedon. Si fue así no me hubiera gustado estar en la piel de estos modelos.

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Escultura del Diquís fotografiada en un momento indeterminado que muestra una cabellera compuesta de serpientes descendentes. Esta pieza forma o formaba parte de la colección del Museo Nacional de Costa Rica.

Nota: en un post anterior escribí sobre serpientes “escondidas” en un metate: Este es el enlace: https://dramadelasesferas.wordpress.com/2012/06/10/metate-para-dominguear/

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Ficciones arqueológicas

esferas falsas copia

Hace unos días se publicó en un períodico una noticia sobre la visita de una experta méxicana en gestión de sitios arqueológicos (http://www.crhoy.com/museo-nacional-busca-crear-conciencia-sobre-importancia-de-sitios-arqueologicos-w6k3x/). La nota se acompañó de esta foto. La vi, y algo se revolvió en mi interior.

Es increíble pero esta imagen circula en distintos medios como representativa de las esferas precolombinas del Diquís, pero no lo es. Son esferas falsas – es decir, replicas de las antiguas precolombinas– y el paisaje de fondo es el embalse del Proyecto Hidroeléctrico Angostura, en Turrialba.

Estas esferas ni son de manufactura indígena, ni están en el “lugar de las esferas precolombinas“. Esto no es el Pacífico Sur de Costa Rica; es el Valle de Turrialba. Tampoco son esferas de roca ígnea, ni esculturas talladas por manos indígenas. Son réplicas recientes.

Este fotogénico grupo de esferas es parte de la decoración exterior del hotel Hacienda Tayutic. Se ven bonitas, pero no representan nada más que una recreación de lo que fue lo precolombino.

Hay otras imágenes que se usan mucho, y que tampoco me gustan. Aunque son imágenes constituidas por esferas precolombinas y tienen como fondo un paisaje del Sur también recrean algo que no es, y que tampoco lo fue. Me refiero al conjunto de esferas de la zona de “esferas en tránsito” del sitio arqueológico de Finca 6.

Esferas y pilares 6

Estas esferas ni son de Finca 6, ni representan nada que tenga que ver con este importante sitio arqueológico. Por lo menos las esferas se vinculan al Delta del Diquís. Sin embargo, los pilares de piedra colocados en los últimos años, que fueron traídos desde Pérez Zeledón, no tienen ninguna vinculación con este sitio ni con otros de esta zona.

Mucha gente que visita Finca 6 muestra con gran alegría las esferas de este sitio de “tránsito” y no entienden que no tienen que ver con el pasado sino con decisiones del presente. Tampoco entienden que en un sitio arqueológico no se introducen elementos externos de otros sitios, ni mucho menos objetos sin contexto. Esto no provoca más que distorsión y confusión, y una mirada del objeto por el objeto.

Hace unos años la dueña de un hotel de Drake me comentó que le gustaría entregar unas piezas precolombinas para que fueran exhibidas en Isla del Caño. Ella no tenía ni idea del origen de estos objetos. Me pidió mi opinión. Le dije que era como introducir cerdos o gatos a la isla. No hablamos más al respecto porque ella entendió que cada cosa tiene su lugar, y eso siempre hay que tenerlo claro.

Esferas y pilares 3

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Perforaciones sin respuesta, o de cómo convertir las cosas en algo que no son

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Metate con perforación central. Colección Museo del Jade, Instituto Nacional de Seguros, Costa Rica. Foto: I. Quintanilla.

En los museos casi siempre vemos las cosas de lado, o de frente, y pocas veces las vemos desde arriba. Y la verdad es que según la posición en que miremos vemos más, menos, o a veces nada. Es el caso de este metate. De lado quizá no nos daríamos cuenta de que está perforado y que ese detalle lo convierte en algo distinto a su forma y a su uso original.

Se supone que en su origen fue un metate, un molino, una piedra de moler. Después de haber sido muy usado le hicieron una hermosa perforación con un taladro –de piedra, precolombino– que lo cambió, e hizo de él otra cosa. Pero, ¿qué era esta nueva cosa?

Perforación en metate

Algunos dicen que son piezas matadas, usadas muchas veces como ofrendas funerarias. Yo no creo que haya sido  así. Las perforaron para usarlas de otra manera, no para inutilizarlas. Cuando son “matadas” las rompen y las depositan juntas, o reparten los pedazos. Si ser muy experto se puede ver que esta perforación fue hecha con mimo, y nada parece indicar que haya habido intención de dejar la pieza inservible.

Este metate reconvertido me gusta por su simetría, por la intensidad del desgaste que tiene y, principalmente por las preguntas que me genera. Es una lástima que no tengamos información sobre el lugar exacto donde se encontró, ni tampoco tengamos datos de los otros objetos que lo acompañaban. Es la herencia del saqueo y del coleccionismo del objeto por el objeto mismo.

Hay otros ejemplares como el metate con forma de felino de abajo que también fueron perforados en el centro. Este tampoco quedo “inutilizable“. Quedó diferente y preparado para otro uso, o para un uso complementario al inicial.

metate felino perforado nuevo

Lo que nos dicen estos metates es que ellos, al igual que la mayoría de los objetos, cambian, se usan de manera diferente a la idea que los concibió, se re-adaptan y asumen nuevos usos, nuevos sentidos y significados.

Lo mismo nos pasa a las personas. Al igual que las cosas, y junto con las cosas, nosotros también cambiamos y asumimos nuevos roles y nuevas vidas.