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UNESCO, esferas de piedra de Costa Rica y patrimonio mundial

Recientemente, la Presidenta de la República de Costa Rica, Doña Laura Chinchilla, mantuvo una reunión con la Directora General de la UNESCO para ratificar el interés del gobierno para que “las esferas de piedra sean declaradas patrimonio mundial”. Al leer lo que publicaron algunos medios de comunicación como La Nación, La Extra o la web de Amelia Rueda queda la impresión de que está dependiendo de UNESCO que se le otorgue a las esferas precolombinas este reconocimiento.

Esta es una verdad a medias, porque efectivamente es la UNESCO la que otorga la declaratoria a través de su Comité de Patrimonio Mundial, pero es responsabilidad de cada país presentar un expediente de candidatura, el que será evaluado en distintas instancias de esta organización internacional y otros organismos colaboradores. A la fecha, nuestro país no ha presentado ningún expediente, así que no se puede esperar ninguna aprobación sin antes cumplir con el proceso.

Hasta ahora, la UNESCO ha otorgado 936 declaratorias como patrimonio mundial. De éstas,183 son patrimonio natural, 725 son patrimonio cultural y 28 son patrimonio mixto (cultural-natural) (http://whc.unesco.org/en/list/).

Costa Rica posee tres declaratorias en patrimonio natural (Isla del Coco, Parque Internacional La Amistad y Parque Nacional Guanacaste). También recibió el reconocimiento como patrimonio inmaterial de la humanidad la práctica del boyeo y la carreta. Esto indica que ya existe experiencia previa, y que salvo la candidatura del Parque Nacional Corcovado que fue rechazada, las otras postulaciones han sido exitosas. Tan exitosas que en ningún caso ha entrado en la lista de patrimonio en peligro, una categoría a la que caen los bienes declarados patrimonio mundial que no cumplen con los compromisos adquiridos.

Volviendo al tema de las esferas, me sorprende la poca claridad con que se ha venido manejando la información sobre la candidatura. A ciencia cierta casi nadie – ni a nivel político, ni de la administración pública, mucho menos el ciudadano común- parece conocer qué es lo que Costa Rica está proponiendo a UNESCO. Tampoco parece estar muy claro qué es lo que hay que hacer para cumplir con los requerimientos de una candidatura como esta.

En el 2001 nuestro país incluyó en la Lista Tentativa del Patrimonio Mundial el proyecto “Plenitud bajo el cielo: el parque arqueológico de las esferas de piedra precolombinas”. La inclusión en esta lista fue el primer paso del proceso de candidatura. Lo que venía a continuación era preparar el expediente de candidatura para presentarlo al Comité del Patrimonio Mundial.

Desde que se incluyó la candidatura en la Lista Tentativa del Centro de Patrimonio Mundial de UNESCO hace más de 10 años el planteamiento ha cambiado tres veces. Primero fue “Plenitud Bajo el cielo: Parque arqueológico de esferas precolombinas”. Esta propuesta no atendía a los principios fundamentales de integridad y autenticidad por lo que fue necesario replantearla.

La segunda propuesta fue la de enfocar la candidatura bajo el concepto de Paisaje Cultural por recomendación del Centro de Patrimonio Mundial. Se propuso entonces el “Paisaje Cultural Delta del Diquís (Arqueología y cultura bananera)”. Entre el 2005 y el 2009 se trabajó esta perspectiva, pero tampoco logró formalizarse.

En el 2010, y bajo el amparo del mismo Centro de Patrimonio Mundial se re-enfocó la propuesta de candidatura, esta vez bajo el paraguas de la Iniciativa Temática “Patrimonio Mundial y Prehistoria”. Este replanteamiento coincidió con la reunión de expertos invitados por UNESCO y el gobierno de Costa Rica en marzo del 2010 (International Meeting on the Comparative Analysis of the Archaeological Site Delta of Diquis). Una reunión donde los expertos reconocieron que los sitios con esferas de piedra del Sur de Costa Rica o del Diquís tenían un valor excepcional y que era válido someterlos a la lista de patrimonio mundial.

A partir de entonces, una comisión de funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica ha venido trabajando en definir un conjunto de sitios arqueológicos con esferas en su lugar original que mantienen su integridad y su autenticidad y que ejemplifican los distintos contextos y sentidos de las esferas. Esta es la propuesta actual. Sobre ésta es la que se requiere elaborar el expediente de candidatura. Sin éste no hay declaratoria. Pero para poder presentarlo se requieren toda una serie de acciones que involucran al gobierno central, a los gobiernos y comunidades locales y a otros actores importantes vinculados al patrimonio cultural y al desarrollo socio-económico de la región.

El expediente de candidatura no es un mero trámite burocrático. No es cosa de un año o dos –salvo que previamente el país haya dedicado muchos esfuerzos a la investigación, conservación y puesta en valor del patrimonio-, es un largo proceso que implica una gran inversión de recursos económicos y humanos. Es un proceso de toma de decisiones técnicas altamente especializadas, de toma de decisiones políticas con compromisos de corto, mediano y largo plazo y de adecuación del marco legal y administrativo para garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos ante la comunidad internacional.

Hace unos meses la encargada de asuntos culturales de una Embajada de Costa Rica en un país europeo me preguntaba: ¿Contra quién competimos en la candidatura ante UNESCO? Mi respuesta fue que competíamos contra nosotros mismos, que competíamos por ser competentes en la gestión de nuestro patrimonio. Le dije que teníamos que elaborar planes estratégicos acordes con los tiempos actuales, que teníamos que cambiar nuestra maneras de hacer arqueología y de transmitir el conocimiento, que teníamos que trabajar mano a mano con las comunidades locales para que el patrimonio adquiriera un nuevo valor social gracias a los beneficios que podía aportar si estaba bien manejado. Sin esto no hay candidatura que valga, por más grandes, más redondas y singulares que sean las esferas.

La declaratoria de patrimonio mundial se basa en la singularidad de las esferas de piedra precolombinas. Sin embargo, la declaratoria tiene sentido en la medida en que éstas se conserven en su lugar original, en que estén ellas y sus lugares bien conservados y cuidados. Foto Diego Matarrita.

Muchos gobiernos aspiran a las declaratorias de patrimonio mundial por lo que aportan en términos de prestigio político y por el beneficio a las economías locales, especialmente en el turismo. Una declaratoria de patrimonio mundial otorgada por UNESCO es un reconocimiento tanto al bien propuesto como al país por sus esfuerzos en la investigación, conservación, protección y puesta en valor de ese patrimonio.

En el caso de los sitios con esferas de piedra el gran reto es demostrar que, a pesar de lo irresponsables que hemos sido con estos objetos y los sitios arqueológicos donde estaban originalmente, que a pesar del olvido al que estuvieron sometidas hasta hace pocas décadas, ahora hay conciencia clara sobre el valor de esta singular manifestación humana. Y que este valor está construido a partir de una solvente y clara investigación científica –factor clave en una declaratoria-, de un cuido y protección adecuadas y de su incorporación en las estrategias de desarrollo humano, especialmente en beneficio de las poblaciones más desfavorecidas.

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Una esfera para honrar

Esfera precolombina. Municipalidad de Osa. Foto: Diego Matarrita

En 1999 la Municipalidad de Osa recibió un gran regalo: el Museo Nacional de Costa Rica decidió ubicar una de las nueve esferas “repatriadas” a Osa en la sede de la Municipalidad. Fue parte de un acontecimiento muy importante, ya que se devolvían a la región Sur, específicamente a Osa, un grupo de esferas que habían sido trasladadas hacia el Valle Central en distintos momentos de los años 60´s y 70´s del siglo pasado.

En la Municipalidad de Osa se ubicó la más grande del grupo. Con sus 175 centímetros de diámetro y sus más de cuatro toneladas, esta esfera constituye uno de los más bellos y mejor conservados ejemplares de la monumentalidad y del fino acabado de las esferas precolombinas fabricadas en gabro.

Su lugar preciso de procedencia arqueológica se perdió porque fue movida sin ningún tipo de control. En San José estuvo ubicada en uno de los jardines de la sede principal de la Caja Costarricense de Seguro Social. Esta institución la cedió al Museo Nacional en 1999 y fue entonces cuando se reinstaló en Osa, en un nuevo espacio y con un nuevo sentido.

Hoy, la Municipalidad de Osa luce este bello ejemplar que se ha convertido en uno de sus símbolos. Ojalá que este privilegio sea honrado y que el gobierno local sepa defender, dignificar y poner en el lugar que le corresponde a este importante patrimonio arqueológico.

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Estrellas de vidrio a cambio de esferas de piedra: por qué digo NO al Proyecto Esferas

En estos tiempos de indignación hasta por las esferas precolombinas de Costa Rica hay que gritar. No sólo es el abandono y descuido de muchas, muchísimas de ellas; es también el inapropiado uso que se hace de ellas, no sólo como objetos materiales, sino también por el uso malintencionado de la información acerca de ellas y todo lo que las rodea.

En estos meses un astrólogo de Madrid -Vicente Cassanya- está promocionando un encuentro internacional en Osa. Lo llama el Proyecto Esferas y está respaldado por la Municipalidad de Osa. A continuación un video promocional sobre la actividad que planean celebrar en el próximo mes de octubre:

http://lapiramide.tv/terra/esferas/

Ya me había formado una idea de las intenciones de este señor y su proyecto. Ahora al ver su video promocional y leer lo que presenta en  distintas páginas web no tengo la menor duda: ESPECULACIÓN, PSEUDO-CIENCIA, INTERESES ECONÓMICOS OSCUROS, NEGACIÓN DEL CONOCIMIENTO GENERADO DESDE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA, IMPROVISACIÓN Y PRINCIPALMENTE, USO INESCRUPULOSO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE UN PAÍS QUE NO ES EL SUYO.

Es lamentable que en el contexto de formulación de un expediente de candidatura de los sitios con esferas de piedra como patrimonio mundial salga una institución pública, el gobierno local más involucrado hasta ahora con la protección de las esferas, respaldando un proyecto como éste.

Un elemento fundamental en los procesos de candidatura como patrimonio mundial es el conocimiento. Este tiene que ser un conocimiento de calidad, solvente, reconocido social y académicamente y , principalmente, generado desde los procedimientos científicos. No pueden venir a decir ahora que no se sabe nada sobre las  esferas, que nadie las conoce, que no es importante estudiarlas -para qué medirlas, según el señor Cassanya-. Lo que importa y vale es la “experiencia vivencial”, la capacidad transformadora de las esferas”, “recibir la energía que emiten”. Pero en qué cabeza cabe apoyar un proyecto que devalúa el objeto patrimonial que le ha dado realce a una región. Es absurdo, irresponsable y sospechoso.

¿Cómo es posible que desde una municipalidad se apoye un proyecto que niega los estudios arqueológicos, que subestima el trabajo que se ha generado a lo largo de muchos años y que alimenta la idea de las esferas desconocidas, sin pasado, sin historia? ¿Por qué han dado este paso en la Municipalidad de Osa? ¿Por qué importantes dirigentes locales, algunos de ellos muy comprometidos con el trabajo del Museo Nacional de Costa Rica, apoyan esta iniciativa? ¿Es por la promesa de traer turistas? ¿Es por salvar la temporada verde con la llegada de cientos de turistas interesados en las esferas y la riqueza natural de Osa?

Es irresponsable promover el turismo alrededor de las esferas y de los sitios con esferas en un momento como éste, donde no existe la infraestructura para desarrollar un turismo cultural de calidad. Todavía no hay planes de manejo para la gestión de los sitios con esferas, no hay medidas permanentes de protección y de puesta en valor. ¿Cómo entender este salto al vacío?¿Cómo entender que no haya comunicación entre  la Municipalidad de Osa y el Museo Nacional, que es el que lleva adelante el proceso de candidatura y es el que tiene a su cargo el patrimonio arqueológico que está siendo utilizado como señuelo por el Proyecto Esferas del señor Cassanya?

Con las esferas de piedra ha pasado de todo: destrucción, expolio, traslados sin control, mala gestión por parte del Estado. Quizá sea hora de decir BASTA, de poner las cosas en su sitio, de exigir respeto, responsabilidad y buen hacer. Ya se han cometido muchas barbaridades con el patrimonio arqueológico del Sur. Ahora no va a venir un señor barbado ofreciendo estrellas de vidrio a cambio de esferas de piedra. NO, NO y NO.

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La salud de las esferas de piedra precolombinas de Costa Rica

He preparado una presentación en PREZI sobre algunos aspectos relacionados con la salud de las esferas precolombinas y los problemas que las aquejan. Invito a tod@s a entrar en el siguiente enlace:

http://prezi.com/qntehrvwnjts/salud-esferas-precolombinas/

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Reflexiones sobre patrimonio arqueológico y turismo en Costa Rica

Artículo que escribí y fue publicado en la revista TECNITUR de la Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo (ACOPROT). Número especial del 2011 dedicado al turismo cultural

Enlace: http://tecnitur.com/site/articulo.php?id=48#

La arqueología como recurso turístico ha sido predominantemente visualizada y desarrollada bajo el criterio de la monumentalidad. En general, esta monumentalidad está relacionada con antiguas sociedades de tipo estatal; los restos de otras sociedades menos complejas, y que son la mayoría en la historia de la humanidad, han tenido menos suerte. En el caso del continente americano, esto tiene importantes implicaciones ya que afecta la visión del pasado, la percepción de las comunidades indígenas y la inversión en investigación, protección, divulgación y puesta en valor de los restos arqueológicos.

En Costa Rica los recursos arqueológicos han tenido un uso muy limitado en la oferta turística. Esta limitación obedece básicamente a dos razones. Por una parte, la visión predominantemente academicista contraria a la “mercantilización” que caracteriza en gran medida a quienes trabajan con el patrimonio cultural en América Latina. Por otra parte, el prejuicio de los desarrolladores turísticos por la falta de monumentalidad de nuestro patrimonio y la consideración de que no puede competir con lo que poseen países como Guatemala, México o Perú.

El Monumento Nacional Guayabo es el único sitio precolombino con estructuras arquitectónicas de gran complejidad que está habilitado para la visitación turística en Costa Rica.

El patrimonio arqueológico de Costa Rica tiene un gran potencial turístico. Es un patrimonio singular porque produjo una cultura material propia en cada región. Lo que hay en Costa Rica difícilmente se encuentra en otros sitios arqueológicos de América. La diferencia radica en cómo distintos pueblos produjeron distintas expresiones, transformaron la naturaleza y la utilizaron a través del tiempo.

Por las características del patrimonio arqueológico del país es necesario fortalecer al máximo la generación de conocimiento, ya que ésta es la vía para entender el valor que tienen los restos precolombinos como acervo del desarrollo de la humanidad. El conocimiento es vital para tomar decisiones de qué, cómo, por qué y para qué desarrollar un sitio arqueológico y no otro; de qué exponer o no en un museo, entre otras cosas. También es fundamental para educar, crear valores y convertir el pasado en historia.

El conocimiento como creador de valor requiere el uso de métodos y técnicas acordes con los tiempos actuales. Esto implica el cambio de las estrategias de investigación, conservación y preservación del patrimonio. Implica el cambio de pequeños proyectos individuales a equipos de investigación interdisciplinarios, con visión de mediano y largo plazo. Pero este cambio necesario en la manera de hacer la Arqueología, no puede llevarse a cabo sin mayor inversión pública y privada. Un ejemplo de necesidad inmediata de diálogo y de establecimiento de alianzas estratégicas es la intención de proponer la candidatura de los sitios con esferas de piedra del Pacífico Sur como patrimonio mundial ante la UNESCO.

Una declaratoria de este tipo no es un asunto burocrático-institucional. Es la constatación de un acuerdo colectivo de qué es lo quiere el país, por qué pide que el mundo reconozca el valor de ese patrimonio y cuál es el compromiso que adquiere ante la humanidad si le otorgan tan alto estatus.

Para que las esferas de piedra y los sitios arqueológicos que todavía las conservan en el lugar original tengan un valor universal primero que todo deben ser reconocidas localmente. Sabemos que las esferas de piedra del Pacífico Sur de Costa Rica son uno de los ejemplos más destacados del arte y de la tecnología precolombina y que constituyen uno de los objetos más singulares del patrimonio arqueológico mundial. Su valor no sólo radica en la forma casi perfecta y que se hayan hecho más de 300 o que se hayan fabricado a lo largo de casi mil años; valen por lo que representan en la historia de la humanidad. Su creación es un ejemplo de la grandiosa capacidad humana de crear objetos que superan las limitaciones técnicas y las condiciones del ambiente.

Esferas removidas de su contexto original pero de gran valor social actual. Parque público de Palmar Sur, Osa

Hace unos años el I+D –Investigación y Desarrollo– era una aspiración en muchos países. Ahora se aspira al I+D+i, con la Innovación como nuevo eje. En la arqueología nacional, los dos primeros apenas se vislumbran y la innovación suena a quimera. Sin embargo, una postulación como patrimonio mundial por un recurso arqueológico como los son los sitios con esferas de piedra precolombinas nos obliga a ir hacia estos tres ejes. A la fecha poco se ha avanzado.

No obstante, esta aspiración puede generar una profunda transformación en la manera de hacer arqueología y en la manera en que se hace turismo cultural en este país. Es necesario pasar cuanto antes a la acción, y la acción empezará cuando se conjugue la ciencia con la gestión y cuando haya una real inversión económica pública y privada.

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¿No es dramático que hayamos llegado a esto?

Esfera Sitio El Silencio con evidente deterioro en el 2008
Los daños no son nuevos. La esfera estaba afectada por exfoliaciones desde que se documentó por primera vez.
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Esfera aun más deteriorada en abril del 2012
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Mas cerca para que no haya dudas. Exfoliaciones profundas, pérdidas irrecuperables
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Una muerte anunciada ante nuestros ojos. Muchos hemos sido testigos ciegos, mudos, sordos ante lo que sucede.
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El sitio Cansot, ¿un taller de esferas?

Si uno revisa un mapa del Sur de Costa Rica puede encontrar montañas, riachuelos, pueblos y otros puntos con nombres de origen indígena. En los estudios que hizo la lingüista Carmen Rojas sobre lugares que tienen nombres derivados de la lengua boruca está Fila Cansot, un segmento de la Fila Grisera que a su vez forma parte de la Cordillera Costeña.

cansot
Ubicación de la Fila Cansot en el cantón de Osa. Fuente: Google Maps..

En un artículo especializado que publicó en el 2001, Carmen dice que “es posible encontrar varias formas mediante las que se les puso nombre a lugares, ríos o quebradas que fueron conocidos por los borucas: tomando en cuenta las características topográficas del lugar, haciendo referencia a un animal que frecuentaba el sitio o a una planta o a un árbol característicos de ese lugar, o bien, indicando un acontecimiento histórico que hubiera ocurrido en ese sitio” .

Lo que ella dice es muy interesante e importante en el caso de un sitio arqueológico que encontré en 1991 y que llamé Cansot porque así aparecía en el mapa topográfico que tenía a mano. Años después, y gracias a un comentario que me hizo el arqueólogo Francisco Corrales de que en lengua Boruca “Can” significaba piedra, me preocupé por saber si había una relación entre el topónimo de la Fila Cansot con las esferas de piedra.

Al buscar en el diccionario Boruca-Español efectivamente encontré que esta palabra, en una de sus dos acepciones, se traduce como piedra. Por otra parte, la palabra “Sót”, también tiene dos acepciones. La primera se define como sustantivo y se traduce como “genio, modo de ser, carácter, modo de hacer algo, costumbre” y la segunda como verbo: “hacer, realizar”.

Las información anterior podría parecer anecdótica o llamativa. Sin embargo, es más que eso, ya que en esa fila montañosa se encuentran de manera natural grandes bloques de piedra que están ahí por razones geológicas, y que son del mismo material en que están fabricadas la mayor parte de esferas. Este material se llama gabro, una roca de origen ígneo muy parecida al granito.

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Rocas de gabro sobre la superficie. Son parte de los afloramientos que hay en los alrededores de las dos esferas del sitio Cansot. Foto: I.Quintanilla.

El sitio arqueológico Cansot está situado en la parte alta de la fila montañosa, a unos 200 m de altitud. Para llegar a él hay que caminar, o ir a caballo. Una vez en el lugar lo que se puede ver son dos esferas; una está completa y la otra sólo conserva poco menos de un tercio. La completa mide 163 centímetros de diámetro y la otra pudo haber medido unos 180 centímetros.

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Esfera completa del sitio Cansot, 1.63 m de diámetro. Foto: I. Quintanilla.

Si el hallazgo de estas dos esferas en la parte alta de una fila montañosa es importante, más lo es que alrededor de ellas hayan cientos de grandes bloques de piedra del mismo material. Es más que probable que sea un lugar de aprovechamiento de materia prima y de manufactura de esferas. Es posible, además, que buena parte de las esferas de Osa provengan de acá o de otros puntos cercanos.

Cansot con fernando copia
Detalle de la esfera completa del sitio Cansot. Destaca en ella una superficie rugosa con huellas del picado. Esto indica que la esfera estaba en un proceso de manufactura previo al alisado o pulido. Foto: I. Quintanilla.

Es muy relevante que en la memoria boruca se conserve un topónimo que puede estar relacionado con una práctica de aprovechamiento de materia prima vinculada a la manufactura de esferas. Esto es un claro indicio de territorialidad y de vinculación histórica.

A la fecha no se han llevado a cabo estudios arqueológicos en Cansot, salvo recorridos de superficie con recolección de unos pocos fragmentos cerámicos. El lugar necesita ser estudiado con profundidad y se requieren estudios especializados para documentar diversos aspectos que den luz sobre el uso de la piedra, el transporte, los procesos de producción y otros temas fundamentales para comprender el mundo del trabajo vinculado a la fabricación de las esferas y otros objetos precolombinos.

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Las esferas de piedra y los abordajes pseudo-científicos

La especulación y la construcción del misterio como gancho. Estos dos elementos han estado siempre detrás de los relatos pseudo-científicos que rodean ciertas ideas sobre las esferas de piedra del Sur de Costa Rica

Las formas casi perfectas y los tamaños monumentales han llamado la atención de muchas personas alrededor del mundo. Su singularidad ha hecho que se construya una imagen de ellas como objetos misteriosos, cargados de energía o de misticismo.

Esfera precolombina copia

Periodistas, estudiosos de fenómenos para-normales, aficionados a la astronomía y a la astrología, artistas o aventureros se han dedicado a “resolver” lo que consideran un “misterio”. Sin embargo, para resolver dicho misterio pocas veces aceptan la ayuda de la arqueología, porque muchos de ellos rechazan que hayan sido fabricadas por manos indígenas y por lo tanto, rechazan buena parte de los datos arqueológicos.

esfera para encabezado copia

Las propuestas para resolver el misterio de las esferas ha llevado a vincularlas con visitantes extraterrestres –recurso ya gastado en muchos otros campos de la arqueología americana, como las líneas de Nazca –, con la mítica Atlántida, o con “altas civilizaciones” que trajeron el conocimiento y la técnica, o que las dejaron como testimonio de su presencia.

En estas interpretaciones que reniegan del carácter indígena de las esferas hay un trasfondo que se podría interpretar como racista porque ponen en duda la capacidad intelectual y organizativa de las poblaciones autóctonas.

Al cuestionar las capacidades indígenas se abre la vía para buscar explicaciones externas. En el caso de las esferas, no admiten los argumentos que sostienen que estos pueblos fueron capaces de fabricar objetos monumentales usando instrumentos de piedra. Tampoco asimilan que pudieran movilizarlos a través de largas distancias recurriendo únicamente a la fuerza humana, ya que no contaban con vehículos con ruedas ni animales de carga.

Otro problema es que la mayoría de los abordajes pseudo-científicos sobre las esferas se basan en elementos aislados de los registros materiales. Uno de los casos más habituales es recurrir a los alineamientos que se han documentado en Osa de manera aislada. A partir de ellos hacen interpretaciones, bien sea como guías para pueblos navegantes transoceánicos, como señales para viajeros interespaciales, o de lo que sea que pueda vender misterio.

En los enfoques seudocientíficos no existe un real interés por la información del contexto de las esferas; normalmente lo soslayan argumentando la escasez de datos, o que no hubo una necesaria relación entre éstas y los vestigios arqueológicos que se han encontrado junto con ellas.

Grijalba
Las esferas de piedra de Costa Rica siempre se han encontrado con restos de otros vestigios de origen indígena y de tiempos precolombinos como es el caso del sitio Batambal, en Osa.. No se puede interpretar las esferas sin incorporar estos otros vestigios. Foto: Diego Matarrita.

Al despojar a las esferas de su contexto, las despojan también de su historia y de los vínculos sociales a los que estuvieron sujetas. Con objetos aislados e información parcial crean teorías sin necesidad de demostrar nada porque sus métodos de investigación no responden a los requerimientos de la ciencia.

No contribuyen, por lo tanto, al conocimiento de la Historia Precolombina; su afán se centra en satisfacer las necesidades de un sector que consume misterio, para el que los vestigios de sociedades arqueológicas sólo son materia prima para la ficción y la creación de relatos sobre mundos desaparecidos.

Los mundos desaparecidos no crean vínculos históricos; no crean sentimientos de identidad, ni lazos afectivos con esa gente del pasado de la que se han conservado restos materiales.

Reconocer las capacidades de los pueblos indígenas es parte del reconocimiento de su larga historia. Renegar de ellas es continuar con la colonización y la negación de su larga historia. La pseudo-ciencia no es algo inocente. Tiene un trasfondo ideológico, político y económico. Eso hay que tenerlo claro, muy claro.

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Sitio El Silencio: ¿De qué hablamos cuando hablamos de este sitio?

El sitio El Silencio fue excavado recientemente por arqueólogos del Museo Nacional de Costa Rica. Pronto se sabrá qué se halló en los alrededores de la esfera. Lo que es conocido desde 1991, cuando se documentó el sitio por primera vez es que ahí está la esfera más grande de las conocidas hasta la fecha. A su alrededor se han hallado unos pocos fragmentos cerámicos e instrumentos de piedra como hachas, pero no grandes montículos artificiales ni otros elementos arquitectónicos como los que se han encontrado en otros asentamientos precolombinos de la región Sur.

El sitio El Silencio es singular, ya que la esfera es el elemento principal. Esto es importante porque es la más grande de todas, pero no fue colocada ni en el asentamiento más grande de la región (Finca 4 o Finca 6, por ejemplo), ni en el espacio más visible, sino en media ladera, al pie de una fila montañosa situada en un punto cercano a donde se abre el delta-abanico del río Grande de Térraba. Es muy probable que corresponda a un espacio sagrado o a un lugar de significado especial por algún acontecimiento importante; o que haya sido un punto de referencia significativo para quienes la fabricaron y colocaron en ese lugar.

Es lógico pensar que lo que tenía valor para quienes colocaron la esfera en ese punto específico, de espaldas al Delta, y muy cerca del río Térraba, no era precisamente la esfera, sino más bien el lugar. Pusieron la esfera más grande en un lugar de gran importancia: una ladera que forma parte de la Fila Grisera que tuvo un significado, un sentido especial. Esto obliga a cambiar la mirada para dejar de ver sólo la esfera y mirar también el paisaje donde se encuentra. Este cambio de mirada implica mirar de manera nueva el lugar, el espacio en su conjunto, que necesita ser protegido igual que la esfera.

La esfera es un elemento conmemorativo que que no figura en la memoria de los pueblos indígenas que viven en la región. Es tarea de la investigación científica, de la arqueología y otras ciencias, recuperar esa memoria, darla a conocer y garantizar su re-valorización y conservación.

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Esfera de Finca 6, Palmar Sur

Esfera de Finca 6, Palmar Sur

Que una esfera de piedra esté cubierta por sedimento no quiere decir que esté garantizada su conservación. Al contrario, puede estar en grave riesgo, como es el caso de la Esfera B (180 cm de diámetro y hecha en gabro) de Finca 6; el único lugar de Costa Rica donde todavía se conserva un conjunto de esferas en su lugar original.