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Una esfera de peso pesado

A lo largo de muchos años me he dedicado a medir las esferas de piedra precolombinas del Diquís. De una manera algo rudimentaria he medido cerca de 200 esferas, algunas de unos pocos centímetros, otras con diámetros superiores a los 200 cm.

Esfera 1 CTPO Diego 2007
Hay esferas de tamaño monumental, como la de esta foto, que son difíciles de medir. Ahora con fotogrametría o con un escanner láser, se pueden tener medidas precisas. Esfera Colegio Técnico Profesonal de Osa, Palmar Norte, 212 cm de diámetro. Foto Diego Matarrita, 2007.

Durante años lo que he hecho ha sido medir el diámetro y la circunferencia. En el caso de los diámetros, he usado un nivel de cuerda para tener una línea horizontal y he colocado dos plomadas en puntos de la circunferencia máxima de la esfera. medida esferas

Con el fin de tener una idea acerca de la simetría de cada esfera, he tomado entre tres y cuatros puntos para obtener los diámetros y así tener medidas comparativas. Con estos datos, he podido determinar las tendencias en tamaño, calcular pesos y caracterizar a estas singulares esculturas precolombinas.

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Medición de la circunferencia de una esfera con la ayuda de Roberto Herrscher en el 2002. Foto: I. Quintanilla.

De los años noventa, cuando empecé con las mediciones, hasta ahora muchas cosas han cambiado, y eso está bien. Ahora otros investigadores se dedican a medir y estudiar las esferas y hay nueva información fundamentada en el uso de aparatos de alta precisión.

Entre las maravillas tecnológicas que se están usando para medir las esferas están los escáneres láser de alta resolución. En Costa Rica, el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (LANANME) de la Universidad de Costa Rica -un laboratorio de referencia y amplio prestigio- posee uno de estos aparatos y, principalmente, tiene un grupo de expertos que saben usarlo e interpretar los datos.

Escanner LANAME 3 copia
Equipo de profesionales del LANANME colocando los instrumentos para la medición de una esfera. Jardín central del Museo Nacional de Costa Rica en San José. Foto: I. Quintanilla.

Con el escáner de la fotografía, el mismo equipo del LANANME midió la esfera de mayor tamaño que se ha registrado en el país -la del sitio arqueológico El Silencio-y ahora tenemos un dato sorprendente, y muy importante. De la primer medida de 1991, que daba un diámetro que oscilaba entre los 250 cm hasta los 257 cm, se sabe en este momento que realmente mide 266 cm.

El Silencio Robert Muñoz 2 copia
La esfera del sitio El Silencio es la de mayor tamaño que se ha registrado en Costa Rica. Imagen tomada de una captura de fotogrametría realizada por Robert Muñoz.

En una publicación reciente de Francisco Corrales y Adrián Badilla, arqueólogos del Museo Nacional de Costa Rica, he leído la información sobre la nueva medición. En la misma también indican que se ha calculado el peso de la esfera en 26 toneladas.

Esta nueva medida muestra que la esfera es más grande y mucho más pesada de lo que se había calculado con las medidas manuales. Igualmente, por un estudio que hicieron en los alrededores, estiman que la materia prima para fabricar esta esfera estaba por lo menos a un kilómetro de distancia del emplazamiento actual.

Es increíble: 266 cm de diámetro  y unas 26 toneladas. Que capacidad, que dominio técnico, que grado de organización del trabajo…cuanto esfuerzo colectivo…cuanto trabajo acumulado en un objeto monumental.

Sé que hay muchas personas escépticas para quienes es impensable que los indígenas que vivían antiguamente en esta parte del mundo fueran capaces de pensar, hacer, transportar y usar estas esculturas. Entiendo que no puedan entender las capacidades de pueblos organizados de manera distinta a las sociedades estatales, burocratizadas y militarizadas a las que estamos acostumbrados.

Con desdén se ha estado diciendo que los arqueólogos que estudiamos las esferas y las sociedades a las que están vinculadas las subestimamos diciendo que eran pueblos maiceros, de simples agricultores. Cuanta ignorancia en el entendimiento de las implicaciones de la vida sedentaria, del papel de la agricultura y de las distintas formas de organización social y política que conllevan estas sociedades.

Una esfera de peso pesado como la de El Silencio asociada directamente a un sitio arqueológico de un pueblo típicamente característico del Diquís precolombino es la mejor evidencia de ese “saber hacer” indígena. Ser “maicero” y considerarlo algo despectivo y para gente carente de capacidades atenta contra los pueblos indígenas y es un malintencionado intento de quitarle credibilidad a la investigación realizada por arqueólogos y arqueólogas como yo.

Ojalá el estudio de las esferas y de los sitios donde están se hagan de manera más moderna, interdisciplinaria y con el apoyo de las nuevas tecnologías. Más conocimiento, mejores datos. De mi parte solo quiero guardar las plomadas y el nivel de cuerda. Bienvenidos los escáner láser, la fotogrametría y todos los especialistas y las mejores técnicas para la documentación de este patrimonio.

Un pueblo maicero como el nuestro, con una larga historia agrícola e indígena, necesita de nuevos saberes. Porque somos y existimos, porque fueron y existieron, porque no tenemos dudas. Porque no somos mito ni andamos perdidos en la Historia. Somos parte de la Historia y ahí están las esferas con su peso y su presencia para demostrarlo. Ahí están los indígenas con su peso y su presencia para ratificarlo.

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Nota: en una entrada anterior escribí sobre otro estudio del LANANME y el trabajo de elaboración de las esferas del Diquís. Aquí el enlace:

https://ifigeniaquintanilla.com/2014/04/06/un-largo-camino-de-transformacion-de-la-piedra-amorfa-a-la-esfera-perfecta/

Aquí también la referencia de la publicación de los arqueólogos del Museo Nacional:

Corrales, Francisco y Adrián Badilla. 2012. Asentamientos precolombinos con esferas de piedra en el Delta del Diquís, Sureste de Costa Rica. Vínculos 35: 19-66.

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Hermosa curvatura de piedra

Bahía BallenaDa gusto ver una esfera así. Para los que gustan de la simetría, de las formas hermosas. Con su musgo, sus líquenes, sus cianobacterías y demás micro-organismos. Con su tropicalidad.

Esta esfera yace plácidamente abandonada junto con otras cuatro en el centro del pueblo de Bahía Ballena, en Uvita. Casi invisible por el descuido, no es percibida en su perfección ni en su fino acabado.

Yace invisible mientras cientos de turistas entran al parque marino Ballena. Quizá mejor así que con gente subida sobre ella, o posando para la foto. No sé… cada vez tengo menos cosas claras con esto del turismo que consume cultura. Por ahora mejor mostrarla en fotos. Fotos como esta que re-encontré y que tomó Diego Matarrita el año pasado. La comparto hoy para que no se nos olvide que está ahí y así.

 

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Esferas en un templo: sincretismo e identidad local

El año pasado fue un año de fotos para el libro sobre las esferas que estoy preparando. Diego y yo hicimos siete viajes a distintos lugares de la Zona Sur para fotografíar lugares, cosas y gente. Una de las fotos más bonitas que tenemos es la de la iglesia católica de Palmar Sur.

Iglesia de Palmar sur, Osa. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014
Iglesia de Palmar sur, Osa. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014

Le pedí a Diego que la fotografiara porque es uno de los edificios mas hermosos de la arquitectura que dejó la Compañía Bananera en el país.

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Iglesia católica de Palmar Sur. Arquitectura bananera. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Después de esta foto seguimos el viaje hacia el manglar de Sierpe-Térraba que también va incluido en el libro. De regreso, ya casi de noche, un poco cansados por el sol y el viaje por el río, volvimos a pasar frente a la iglesia de Palmar Sur. Estaba iluminada y se veía muy bonita desde fuera. Otra vez le pedí a Diego que le tomara una foto.

Iglesia Palmar Sur iluminada
Vista exterior de la Iglesia de Palmar Sur. Foto Diego Matarrita, abril del 2014.

Dentro de la iglesia había gente porque era Semana Santa. Nos acercamos despacio para no interrumpir el culto y esperamos a que terminaran. Había poquita gente. Estaba un amigo muy querido, Don Rigo Montes, me saludó y entramos.

A veces la vida nos depara sorpresas agradables, cosas inesperadas e imágenes que no habíamos pensado. A medida que nos acercamos al altar vimos flores, plantas y velas eléctricas. Habían cubierto las imágenes, pero se mantenía iluminado todo el interior.

Mientras caminábamos hacia el altar me latíó el corazón. A los lados de la parte frontal estaban dos esferas rodeadas de plantas y luz. Eran de estereofón, estaban pintadas y tenían la textura al estilo de las autenticas precolombinas.

Iglesia catolica Palmar Sur adentro
Interior de la Iglesia de Palmar Sur. Foto Diego Matarrita, abril del 2014.

Nunca había visto a las esferas en ese contexto. Me emocionó la manera cuidadosa en que las habían colocado y el cariño y la importancia que les daban dentro de todo el conjunto. Les pregunté el porqué de tenerlas ahí y me respondieron que las esferas eran parte indisoluble de Palmar Sur y que para ellos era significativo tenerlas, aunque fueran reproducciones, dentro del templo y como parte de la decoración de la Semana Santa.

Muchas veces los pequeños gestos o las acciones de apropiación del patrimonio pasan desapercibidas. Así debe ser. Lo espontáneo. Lo que surge de la gente. Sus deseos, sus gustos. Ver las esferas en esta hermosa y significativa iglesia constituye un gesto profundo de identidad local. Producción local para consumo local. No para la foto del turista ni como souvenir.

Los nuevos sentidos de los objetos arqueológicos, o de réplicas de ellos, son fundamentales para que sean patrimonio. Cuando la gente les da un nuevo significado, los usa, los integra a su vida es porque ya son algo; porque tienen sentido y significado nuevo y de acuerdo a su nueva condición.

¿Para qué objetos muertos? Los prefiero en un templo simulando lo que no son que guardados o protegidos de la gente. Fue lindo entrar a la iglesia de Palmar Sur. Me di cuenta que era un templo vivo, no una reliquia arquitectónica. Había gente haciendo cosas, viviendo su vida espiritual. Gente acompañada de pequeñas esferas y plantas tropicales.

Salimos del templo contentos y emocionados. Ya no le pedí mas fotos a Diego. Seguimos nuestro camino y nos fuimos a descansar porque tocaba madrugar el día siguiente.

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Esferas de piedra precolombinas

Costa Purruja: una esfera y dos barriles de piedra entre restos de pescados y moluscos

El 23 de junio se cumplió un año de la declaratoria de cuatro sitios arqueológicos con esferas de piedra como Patrimonio de la Humanidad. Finca 6, Batambal, Grijalba y El Silencio son estos cuatro sitios. Todos ellos están ubicados en el Cantón de Osa, en la llanura aluvial y el piedemonde del Delta del Diquís.

Estos sitios fueron escogidos por ser representativos, de una u otra manera, de los otros 52 en los que también se han encontrado esferas y otros materiales de origen precolombino. Sin embargo, hay otros elementos importantes dentro del fenómeno de la arqueología de las esferas y los sitios a los que están asociadas que no se representan en los cuatro sitios de Osa.

En la actualidad, la trascendencia de la declaratoria de los sitios declarados patrimonio mundial opaca al resto de los que tienen esferas, y ni que decir de los que no las tienen. Es por esto, y principalmente porque es necesario entender el fenómeno de las esferas en un contexto amplio, que he decidido dedicar mis próximos textos a los sitios con esferas que no son Patrimonio Mundial.

Sitios con esferas sub-región Diquís
Cada punto rojo representa un sitio arqueológico con esferas de piedra en el Pacífico Sur de Costa Rica. Mapa elaborado por Felipe Sol.

Quiero empezar con un lugar poco conocido pero muy importante: Costa Purruja.  Y ¿por qué empezar con Costa Purruja? Pues por varias razones:

Primero que todo, este es un sitio que estudió el Dr. John Hoopes junto con sus estudiantes de la Universidad de Kansas en 1991. Desde entonces no ha sido estudiado ni protegido. Salvo alguna visita de inspección, hasta la fecha Costa Purruja no ha sido objeto de interés científico. Tampoco cuenta con ninguna medida de protección ni de gestión patrimonial.

Costa Purruja está fuera de Osa. Está en Golfito, en la parte alta de una isla unida a tierra firme por humedales. No es un sitio de llanura; está ubicado  en un fragmento de tierra elevado y de topografía quebrada. En la parte superior más plana se encuentra el yacimiento a 100 msnm. El acceso al área arqueológica implica un ascenso muy duro. ¿Por qué se fueron a vivir ahí y no en tierras llanas y de mas fácil acceso? Esto es parte de lo interesante de este sitio.

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Esfera partida y barriles de piedra del sitio Costa Purruja en Golfito. Foto cortesía del Dr. John Hoopes.

En Costa Purruja se encontró una esfera con un diámetro de 84 centímetros, un tamaño cercano al promedio de todas las que se conocen (±90 cm). Fue fabricada en roca de tipo gabroide, como  la mayoría de la región y su peso se calcula en uno 600 kilos aproximadamente.

La esfera de Costa Purruja está partida debido a una fractura que se generó por un defecto de la roca. En la parte interna de la superficie fracturada se observó una concavidad producida por abrasión. Esto indica que la esfera se partió en tiempos precolombinos, y a pesar de estar fracturada se siguió usando, pero ya no como esfera.

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Muestras cerámicas recuperdadas en el sitio Costa Purruja. Foto cortesía del Dr. John Hoopes.

Un segundo aspecto importante de Costa Purruja es su ubicación cronológica,  Los estudios de la cerámica encontrada en el lugar y las fechas de carbono 14 indican que fue ocupado en lo que se conoce como período Aguas Buenas, específicamente en la parte tardía del mismo (400 al 800 después de Cristo). Esto quiere decir que es de los lugares con esferas mas antiguos, al igual que Bolas, en el vecino cantón de Buenos Aires.

Sabemos que los sitios con esferas del sur de Costa Rica están asociados con dos períodos culturales: Aguas Buenas y Chiriquí. La mayoría de sitios conocidos tienen materiales cerámicos y otros elementos característicos del período Chiriquí (800d.C. 1550 d.C.).

Costa Purruja, al igual que el sitio Bolas, es muy significativo porque es anterior al período Chiriquí. Esto implica que las esferas en sus orígenes no estaban circunscritas solo a lo que hoy llamamos cantón de Osa y el delta del Diquís, sino a un territorio más amplio del Pacífico Sur del país.

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Detalle de las excavaciones de 1991 en el basurero de Costa Purruja. Foto cortesía del Dr. John Hoopes.

Un aspecto muy importante,  quizá fundamental, de Costa Purruja es que es un sitio de vivienda. Puede que en el lugar se hayan realizado actividades rituales o ceremoniales -eso no lo sabemos por la falta de estudios-, pero sea lo que sea, ahí vivió gente que desarrolló su vida cotidiana en la misma área donde estaba la esfera.

Cerca de un montículo artificial que ha sido poco estudiado, se encontró un enorme basurero con miles de restos de pescados, moluscos y otros restos de comida.

La gente que estaba viviendo en Costa Purruja comió grandes cantidades de especies marinas y costeras. Los restos de comida los arrojaron en la ladera de la montaña y ahí se acumularon varios metros cúbicos de fragmentos de huesos, conchas, semillas, carbón, utensilios de piedra y cerámica rotos.

Costa Purruja también es importante porque tiene barriles de piedra. Y ¿qué tienen de importante los barriles? Al igual que las esferas, los barriles son característicos y únicos de la región arqueológica Gran Chiriquí. Hace muchos años los barriles se relacionaban principalmente con el lado panameño de esta región. El famoso sitio Barriles, cerca de Volcán Barú en Panamá, se llama así por estos objetos.

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Barriles del Sur de Costa Rica de la Colección del Museo del Jade del Instituto Nacional de Seguros de Costa Rica. Procedencia exacta desconocida. Foto: I. Quintanilla.

Funcionalmente, el nombre que se les dio a estas esculturas no tiene ningún relación con contenedores, ya que no son huecos. Básicamente consisten en rocas graníticas o andesitas talladas en forma de cilindros. Algunos son de tipo columnar y otros son más redondeados en la parte central. Tienen una altura que oscila entre los 50 y los 70 cm de alto y los 40 de diámetro. Por los escasos ejemplares hallados – alrededor de 30- se pueden considerar como objetos raros dentro de la arqueología del continente americano.

En los extremos planos y en el resto del cuerpo tienen grabados en alto y bajo relieve. Los diseños consisten tanto en motivos abstractos como figurativos. Muchas veces estos diseños están muy desgastados y casi borrados. Hasta ahora no se conoce el uso que se les daba.

En Costa Purruja se encontraron dos barriles en superficie y muy cerca de la esfera fragmentada. Este hallazgo es muy significativo porque ha ayudado a clarificar el origen común de estas dos formas escultóricas -esferas y cilindros- en la Gran Chiriquí. Curiosamente, los barriles fueron fabricados y usados durante la parte tardía del período Aguas Buenas y en unos pocos lugares. De manera contrastante, las esferas siguieron siendo fabricadas durante unos 800 años más, y su uso, en lugar de disminuir, aumentó.

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Detalle de uno de los barriles de Costa Purruja. Foto: I. Quintanilla.

Con los estudios en Costa Purruja se amplió el conocimiento de la extensión geográfica de sitios con esferas, barriles y el uso de recursos marinos y costeros. Además, permitió conocer nuevos contextos para el uso de las esferas. Por otra parte, el hallazgo de esferas y barriles de piedra planteó interrogantes sobre la procedencia de la materia prima usada para fabricarlos. Aunado a esto, surgió la duda sobre la existencia de lugares de extracción de piedra ubicados fuera de la Cordillera Costeña.

Costa Purruja ha quedado en el olvido como tantos otros, a pesar de su esfera, sus barriles, su montículo, su gran basurero y muchas otras cosas más que no conocemos. Esto no debería ser así.

Uno de los grandes retos de la declaratoria de los sitios cacicales con esferas de piedra como patrimonio mundial es entender y proteger los otros sitios que forman parte de este fenómeno social. Es necesario -y obligatorio hasta cierto punto- ir más allá de los cuatro sitios declarados.

Costa Purruja amerita mayores estudios. No se pueden entender los sitios con esferas solo mirando el delta del Diquís. Los sitios mas antiguos situados fuera de este delta son fundamentales para entender el inicio de esta tradición escultórica y eso que se define como “sociedades cacicales“. Aquí está el origen, y eso hace necesario dedicar esfuerzos para desarrollar nuevas investigaciones.

Por otra parte hay que proteger lo que fue documentado en 1991, valorar su estado de conservación y tratar de integrar este recurso cultural en el desarrollo de Golfito, un cantón con grandes problemas sociales pero de gran riqueza cultural y natural.

La tarea es grande… nos comprometimos ante el mundo y dijimos que esto era importante y de valor universal. Ahora toca cumplir y Costa Purruja debería estar entre los primeros de la lista.


Nota: agradezco al Dr. John Hoopes las imágenes del sitio que me facilitó para ilustrar este texto.

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Esferas precolombinas y una zorra que mira su sombra

Mi amiga Carolina me regaló un libro del gran Gibrán Jalil Gibrán para mi cumpleaños recién celebrado. Hoy domingo me he puesto a leerlo y he encontrado esta pequeña historia:

Cuando salía el sol, la zorra miró su sombra y se dijo “Necesito un camello para la hora de la comida.” Y buscó un camello durante toda la mañana. Llegado el mediodía, tornó a mirar su sombra, y pensó. “Me parece que me conformaría con un ratón.

Mientras lo leía recordé las sombras sobre las esferas de piedra y los amaneceres en Finca 6. Y es que al igual que lo percibió la zorra de la historia, en ciertos amaneceres en Finca 6 observamos nuestras sombras alargadas como si fuéramos gigantes.

Tan largas eran nuestras sombras que medían como 15 metros.  Al igual que la zorra pensando en la comida, nuestro almuerzo hubiera requerido una vaca entera.

Sombras en Finca 6 copia
Sombras alargadas en un amanecer en Finca 6. Foto: I. Quintanilla.

Hay tantas cosas ocurriendo a nuestro alrededor que ni nos damos cuenta de que ocurren. En el caso de las sombras, conforme el sol va subiendo ellas se van encogiendo hasta casi desaparecer al mediodía, especialmente si es en un día de sol cenital. Por eso la zorra pasó de buscar un camello a conformarse con un ratón.

Esferas con sombra
Esfera del Parque de Palmar Sur, Osa, un día de sol cenital cerca de las 9:30 de la mañana. Foto: I. Quintanilla.

Aunque no seamos siempre conscientes, el movimiento del sol cambia nuestra percepción de las cosas. Las sombras y la luz son el fondo sobre el que ocurren muchos de estos cambios. Y esto no lo sabía la zorra.

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Esferas precolombinas del Parque de Palmar Sur, Osa en un día de sol cenital a las 11:35 de la mañana. Foto: I. Quintanilla.

Es bueno saber que la gente indígena que hizo y usó las esferas de piedra precolombinas entendían y gustaban de las sombras y de la luz. Las esferas les ayudaron a entender los cambios en el tiempo. Eran, entre otras cosas, objetos de memoria y de conocimiento. Estos indígenas descubrieron lo que la zorra no sabía en esta historia. Por que ellos sí entendían las sombras y sus movimientos.

Mas sobre esto:

https://ifigeniaquintanilla.com/2014/09/05/regalos-de-la-vida-y-de-la-arqueologia-un-amanecer-de-abril-en-finca-6/

https://ifigeniaquintanilla.com/2015/05/02/un-regalo-en-imagenes-las-esferas-alineadas-de-finca-6-y-el-sol-cenital/

Nota: el libro que me regaló Carolina se llama “El loco y Lágrimas y sonrisas”. Biblioteca EDAF, España. 1998.

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Las esferas de nadie sí son de alguien

Hace varios años se vendía en los puestos de revistas y diarios de España un dvd titulado “Esferas de nadie“. Era una producción audiovisual de un equipo liderado por J.J. Benitez que trataba sobre las esferas de piedra y que se basaba en gran parte en las esferas precolombinas de Costa Rica.

JJ Benitez dvdLas esferas de piedra son uno de los enigmas favoritos de J.J. Benitez.  Yo no tengo nada que decir sobre su manera de abordarlas porque él no es arqueólogo, ni historiador, y su mundo es el de la pseudo-ciencia. Sin embargo, no deja de irritarme ese título de “esferas de nadie” que le otorga a las esferas del Sur de Costa Rica.

Siempre es molesto encontrar trabajos que niegan el carácter indígena y precolombino de estas esculturas, y más molesto es todavía que duden o subvaloren los estudios científicos y los aportes de la Arqueología y de la Historia. La verdad es que nada se puede esperar de la pseudo-ciencia porque en el fondo se trata de un negocio muy rentable, y entre más misterio y dudas siembre, más beneficios económicos genera.

Dejando a J.J.Benitez, sus enigmas y sus super-ventas, si hay algo que de verdad me irrita, me duele y me genera frustración son esas “esferas de nadie” que abundan en el Sur, en el territorio de estas maravillosas formas escultóricas precolombinas. Son las esferas que nadie cuida, que nadie ve y que están ahí, dejadas a la mano de Dios, … o del Diablo.

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Esfera de nadie en El Progreso, Drake. Está en una propiedad privada tan abandonada como la misma esfera. Foto: I. Quintanilla, diciembre del 2014.

Uno de los casos que ejemplifica esta situación de “esferas de nadie” son las cinco que se encuentran en El Progreso de Drake. Éstas son el único caso conocido de esferas en esta parte de la península de Osa y están asociadas a un sitio arqueológico con montículos, restos cerámicos y de piedra trabajada. Es un lugar poco estudiado pero que sí está registrado en el Museo Nacional de Costa Rica.

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Niño vecino de El Progreso de Drake mostrando su colección personal de fragmentos arqueológicos recogidos en el pueblo. Foto: I. Quintanilla, diciembre de 2014.

Las esferas de El Progreso de Drake tienen un carácter excepcional por el lugar donde están. Son muy  importantes en términos de la procedencia de las rocas con las que las fabricaron (rocas gabroides o graníticas) porque no se sabe si es piedra tomada de las cercanías, o si fue traída de la cordillera Costeña.

Esferas El Progreso Drake 3
Dos de las cinco esferas ubicadas en El progreso de Drake. Se encuentran en el jardín de una casa. Miden cercad e 120 cm de diámetro y tienen un acabado fino. Pesarán más de una tonelada. Foto: I. Quintanilla, diciembre de 2014.

Resolver la procedencia de las esferas de El Progreso es muy importante porque nos estaría mostrando el traslado desde largas distancias de objetos muy pesados -mas de una tonelada- y el uso de embarcaciones capaces de soportarlas, además de un complejo sistema para emplazarlas en el pequeño valle de El Progreso.

Si la piedra utilizada procediera mas bien de las montañas cercanas nos daría luz sobre el uso de otras zonas de aprovisionamiento distintas a la Cordillera Costeña y a la Cordillera de Talamanca. Por otra parte, permitiría entender mejor la dinámica de los asentamientos con esferas de piedra fuera del delta del Diquís y la cuenca del río Grande de Térraba.

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Esta es quizá la única esfera de El progreso de Drake que no ha sido desplazada del todo de su lugar original. Se encuentra en un portero, cerca del aeropuerto. Foto: I. Quintanilla, diciembre de 2014.

A pesar de su importancia, el sitio arqueológico y las esferas de El Progreso parecen ser invisibles. Ni la gente de la comunidad, ni la de la turística Drake, mucho menos los funcionarios de San José, las miran nunca. Las han desplazado de su lugar original, y ahí están a la orilla del camino que lleva al aeropuerto -porque en El Progreso está el pequeño aeropuerto por que el que se mueve buena parte de los adinerados turistas que van a Corcovado- invisibles, perdidas y descuidadas.

Otro caso difícil de digerir por el abandono es el de las esferas del sitio arqueológico Estero Rey. Este es un importante sitio arqueológico situado entre Ciudad Cortes y San Buenaventura en el cantón de Osa.

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En el sitio Estero Rey hay 9 esferas. Dos de ellas tienen figuras grabadas y una más ten e evidencias de haber sido tratada en tiempos antiguos después de que perdió un fragmento. Foto aporte anónimo. Abril del 2014.

En Estero Rey hay nueve esferas que fueron extraídas con maquinaria pesada y puestas en la superficie actual. Yo estudié el sitio brevemente en el 1991 y desde entonces no se volvió a estudiar. A pesar del poco interés hacia este sitio arqueológico hay varios aspectos notorios que hacen de él un lugar de gran importancia.

El lugar donde se ubica Estero Rey está conformado por suelo arenoso y de abundante sedimento. Esto contrasta con los alrededores que son pantano o humedal. Si no me equivoco, Estero Rey fue una especie de isla de tierra fértil y no inundable en plena zona de manglar o de bosque inundado.

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Esferas del sitio Estero Rey en el 2014. Foto aporte anónimo.

 

El hecho de que hayan nueve esferas en el lugar es una muestra del traslado de estas esculturas dentro de zonas pantanosas y en zonas de bosques inundados. ¿Cómo las llevaron hasta ahí? Esta pregunta y otras más hacen que Estero Rey merezca atención. Ya de por si el hecho de que hayan nueve esferas -un número considerable comparado con otros lugares- lo ameritaría.

La esferas de Estero Rey tienen tamaños que van desde los 60 hasta los 130 cm. Dos de ellas presentan figuras grabadas y una tiene evidencias de reparación por el daño que le generó la perdida de un fragmento. Esto parece significar nada para cuidarlas y protegerlas.

Aparte de los cuatro sitios declarados como patrimonio mundial por UNESCO, hay muchísimos sitios arqueológicos más en el Pacífico Sur de Costa Rica con esferas. Es una pena que no exista una política, mas allá de lo que exige la ley, para investigarlos, protegerlos y ponerlos en valor.

Ubicación de sitios arqueológicos con esferas de piedra en el Pacífico Sur de Costa Rica. Mapa elaborado por Felipe Sol.

En este panorama triste de abandono que observo cuando voy al Sur, cada cierto tiempo otras personas lo hacen más evidente. Hace unos días una amiga me preguntó si sabía acerca de unas esferas halladas dentro de un arrozal en Osa. Yo no lo sabía y me puso en contacto con su amigo Marco Castro, quien compartió conmigo sus fotos e información.

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Esferas del sitio La Julia. Foto: Marco Castro, 2015.

Marco Castro vio las esferas del sitio La Julia en una gira de trabajo. Le llamó la atención que estuvieran ahí, así, de esa manera. Es raro ir caminando por un extenso campo de cultivo y encontrarse de pronto con cuatro esferas de piedra en la nada.

Y es que no solo gente como Marco se encuentra con esferas de piedra cuando anda por el campo. Mucha gente las ve, opina, dice, piensa, pero no pasan de ahí. No actúan, no piden cuentas, no reportan, no avisan. Por indiferencia o por falta de fe en el estado, pero no hacen nada.

En el caso del sitio La Julia, el Museo Nacional ya está notificado. Ya conocen el lugar, ya lo tienen registrado. Y ahora ¿qué? ¿Tendrán estas esferas la suerte de que decidan “rescatarlas”, “cuidarlas”? ¿Serán depositadas en el cementerio de esferas de Finca 6? ¿Pasará otro Marco Castro dentro de unos años y se volverá a extrañar de verlas ahí, así, de esa manera?

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Esferas del sio La Julia. Foto: Marco Castro, 2015.

Y es que existe un gran problema con las esferas de piedra del sur de Costa Rica: son muchas y están en lugares dispersos. La gran mayoría han sido movidas de sus lugares originales y están a merced de los propietarios de los terrenos. La institución encargada de cuidarlas no tiene la capacidad ni los medios para cumplir de manera expedita su tarea.

¿Qué hacer? Es doloroso que la mayoría esté sin ningún cuido. Que parezcan no ser de nadie. Pero,  las esferas de piedra precolombinas de Costa Rica sí son de alguien. Son de un pueblo que tiene la obligación de cuidarlas, investigarlas, protegerlas. Están a cargo de una institución, pero la responsabilidad es compartida.

Pero, ¿Cómo compartir esa responsabilidad, ese deber? Si no queremos que sean esferas de nadie habrá que hacer algo. Ya no se puede mirar para otro lado.

 

 

 

 

 

 

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Un poco de historia sobre las bolas de Bolas

En el Pacífico Sur de Costa Rica, en el cantón de Buenos Aires, hay un pueblo que se llama Bolas. Se llama así porque ahí había muchas esferas de piedra precolombinas. Bolas de piedra, así es como se le conoce a las esferas en Costa Rica, y Bolas tenía por los menos 20. De ahí su nombre.

Niños rumbo a la escuela
Niños camino a la escuela de Bolas. Foto: Diego Matarrita

Bolas es un pueblo especial porque está asentado sobre la parte alta de una alargada fila montañosa. Cuando uno está ahí puede sentir una fresca brisa que contrasta con el calor sofocante de muchos lugares de esta parte del país. Ese aire fresco y el sentido de inmensidad hacia cualquier lado que se mire, convierte a este lugar en un magnifico espacio para vivir.

Bolas es como una isla entre montañas. Para llegar al pueblo hay que subir desde El Brujo a la cresta de la fila montañosa. Hay un momento, unos pocos kilómetros antes de llegar al pueblo, en que se estrecha la fila y solo hay lugar para la carretera.

Desde ese delgado punto la vista es maravillosa: por un lado se puede ver la Cordillera de Talamanca y sus altas montañas, el valle donde está San Rafael y todo un montón de puntos de colores que son las casas dispersas de la gente que vive en el territorio indígena de Cabagra.

Cordillera Costeña desde Bolas
Una vista desde el camino antes de llegar a Bolas. Foto: Diego Matarrita.

Del otro lado de la fila se ven las montañas de la Cordillera Costeña y el cauce del río General antes de unirse con el Coto Brus y formar el río Grande de Térraba.

Bolas es un pueblo hermoso y con larga historia. Si embargo, quienes viven ahí conocen muy poco sobre la historia antigua del lugar. Los colonos agrícolas y ganaderos que llegaron a mitad del siglo pasado llegaron, según ellos, a zonas de selva virgen, sin historia humana ni pasado.

A pesar de las esferas y de los restos que brotaban en cada movimiento de tierra, o cada vez que se trabajaba el campo, parecía que ahí no había nada. Y sí que lo había, y lo hay.

La selva cubrió el asentamiento abandonado antes de la conquista española. Los madereros destaparon lo cubierto, y desde entonces, cada día, y poco a poco, va apareciendo y desapareciendo la historia antigua.

Bolas es un pueblo bonito ahora. Y seguro que fue un pueblo bonito antes, en tiempos precolombinos. Un pueblo en la parte llana de una fila montañosa donde hay tierra fértil, pequeñas lagunas estacionales y un clima fresco. Un pueblo con amplias vistas, tan amplias que pueden alcanzar el Volcán Barú, en tierras chiricanas.

Del pueblo antiguo, del arqueológico, sabemos muy poco. Los estudios de principios de los años ochenta que hicieron Robert Drolet y Robert Markens dicen que este pueblo era tan extenso como el actual. Dicen también que hace unos 1 500 años ya vivía gente ahí, en pequeños caseríos, y que hubo un momento en que se construyó un pequeño centro con montículos artificiales y esferas de piedra.

Montículos Bolas
Antiguos montículos precolombinos del sitio arqueológico Bolas. Foto: I. Quintanilla.

Los estudios recientes de Scott Palumbo y su equipo han ayudado a saber mas sobre el Bolas precolombino. Nuevos montículos, un área densa de ocupación en estrecha relación con las lagunas y muchos restos de cerámica y piedra son indicadores de la importancia que tuvo el poblado en lo que se conoce como el Período Aguas Buenas (4000 años antes de Cristo al 700 después de Cristo) y principios del Período Chiriquí (700 después de Cristo hasta los 900 o 1 000 después de Cristo).

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Fragmento de escultura de forma humana encontrada en el sitio arqueológico de Bolas. Foto: I. Quintanilla.

Hasta donde llegan mis cuentas, en Bolas se han encontrado por lo menos 20 esferas. Aparte de Finca 4, en el Delta del Diquís, con 30 esferas registradas, en ningún otro sitio arqueológico se conocen tantas esferas

Bolas es un caso triste de expolio y de perdida de patrimonio. De las 20 esferas, sólo una se encuentra en su lugar original, entre la zona con montículos artificiales de origen precolombino. Hay otra en el lecho de un quebrada, en la parte baja del sitio arqueológico, que no se sabe bien por qué está ahí. Además, hay otra esfera pequeña en una zona de ladera, también cerca del sitio arqueológico.

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Esta es la única esfera que se conserva en la zona arqueológica del sitio Bolas. Está muy dañada y fragmentada. Foto: I. Quintanilla.

Las restantes esferas han sido removidas y están en los alrededores del pueblo, o se las llevaron. Las que salieron están en Pérez Zeledón centro, en las casas de la familia Sánchez.

Son unas 10 esferas que lucen bonitas en las lindas casas de esta próspera familia pezeteña forjada gracias a sus actividades madereras de los años 50`s y 60´s del siglo pasado. Décadas en las que se “coloniza” Bolas y se funda el pueblo.

Las esferas de Bolas parecen ser de las más antiguas de la región. Si hacemos caso a los datos que ofrecen la cerámica y otros materiales hallados en el sitio arqueológico, estas esferas se fabricaron hace por lo menos 1 500 años.

Imagen tomada a mediados de los años sesenta de las esferas de mayor tamaño del Sitio Bolas. Las dos tienen figuras grabadas. Nótese un semicírculo en la esfera de la derecha. Foto tomada por funcionarios del Instituto Geográfico Nacional.
Imagen tomada a mediados de los años sesenta de las esferas de mayor tamaño del Sitio Bolas. Las dos tienen figuras grabadas. Foto tomada por funcionarios del Instituto Geográfico Nacional.

Algo interesante de las esferas de Bolas es la variabilidad de los tamaños que tienen. En mis registros hay esferas pequeñas de unos 20 cm de diámetro, otras de 60, 90, 100 y 120 cm de diámetro. Además, hay dos mayores, gemelas, que miden 156 y 157 cm de diámetro.

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Esfera pequeña que se encuentra en una zona de ladera cerca de la zona con montículos artificiales en el sitio Bolas. Foto: I. Quintanilla.

Las dos esferas grandes de Bolas son las de mayor tamaño que se conocen fuera del delta del Diquís. Este es importante porque por la antigüedad del lugar es posible pensar que el tamaño de las esferas no fue aumentando según el paso del tiempo, sino que desde los inicios ya se fabricaban esferas voluminosas.

Por otra parte, el haber fabricado esferas “gemelas” que estaban colocadas juntas, muestra la capacidad técnica de replicar y de elaborar esculturas esféricas de igual tamaño. Esto no fue fácil y por eso es significativo.

niños de Bolas
Los niños de la escuela de Bolas tienen el privilegio de estudiar rodeados de las dos grandes esferas encontradas en el lugar. Son dos esferas de 156 y 157 cm de diámetro, de fino acabado y con figuras grabadas. Foto: Diego Matarrita.

Un aspecto muy interesante de las esferas de piedra del sitio Bolas es que fueron hechas con rocas procedentes de la Cordillera de Talamanca. Esto las diferencia de las de otras partes de la región que proceden de afloramientos intrusivos de la Cordillera Costeña.

Por otra parte, las esferas de Bolas, al igual que todo el conjunto arqueológico del lugar, tienen la particularidad de estar relacionadas con lagunas de altura. Esto ha sido poco estudiado, pero puede ser un elemento paisajístico muy significativo.

Aparte de Bolas, el otro sitio arqueológico con esferas que está asociado con este tipo de lagunas es el sitio Cuasrán. Este sitio ha sido poco estudiado. Fue localizado en el 2004 por Francisco Corrales del Museo Nacional de Costa Rica. Está cerca de Puerto Nuevo, en Buenos Aires, dentro del actual territorio Boruca. Ahí se conserva una esfera junto con montículos artificiales.

El pueblo de Bolas de ahora es un pueblo lindo, de casas dispersas, gente trabajadora y buena. También es un pueblo límite, de frontera. Es un pueblo lindero entre dos mundos: el mundo indígena bribri de Cabagra y el mundo blanco, campesino, de colonos meseteños. Dos mundos que conviven a pesar de los pesares, y a pesar de las mutuas resistencias.

En Bolas confluyen muchas historias. Tristemente, son historias que hasta ahora no han servido para construir una relación de respeto y convivencia intercultural. La larga historia precolombina puede ayudar a comprender que ese lugar no estuvo vacío de gente, que antes de los campesinos de raíces meseteñas, vivía gente ahí.

La gente del antiguo Bolas era gente de las esferas. No puedo decir que ahí se hicieron las primeras, pero sí que fueron de los primeros y que hicieron muchas.

La gente de Bolas de ahora es la gente de las bolas de piedra. Las que se quedaron en el pueblo son cuidadas, queridas y mimadas como en ninguna otra parte.

Por amor a las esferas, por amor a las bolas, es que vale la pena recuperar la historia antigua y actual. Unir pasado y presente para convivir y respetar. No a las piedras, si no a la gente que ha estado vinculada a ellas gracias a vivir en ese hermoso y maravilloso lugar.

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Esfera de la Escuela de Bolas. Al fondo se aprecia parte de la Cordillera de Talamanca. Foto: I. Quintanilla.
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Sombras, sol y esferas: una combinación perfecta

Las esferas precolombinas del Diquís son más que una forma perfecta, o casi perfecta. Son más que un fino acabado, o una textura rugosa. Son más que volumen, mas que monumentalidad, más que un tamaño grande o uno pequeño.

Son objetos activos que actúan, se mueven o cambian de acuerdo con el lugar dónde están, de acuerdo con la luz,  si es de día o de noche. Sus tamaño, sus acabados, dónde estén, y cómo estén, las muestran de manera diferente, a la vez que las individualizan y las convierten en portadoras de información relevante.

Esferas con sombra
Esfera del Parque de Palmar Sur, Osa, fotografiada el 30 de agosto del 2014. Foto: Diego Matarrita.

Si un 30 de agosto una esfera de acabado fino y tamaño monumental recibe la luz mañanera se mirará como la de la foto. Es la misma esfera de cualquier día, solo que el 30 de agosto-uno de los dos días del año del sol cenital– habrá un movimiento de sombra que la mostrará diferente.

La foto muestra lo que Diego Matarrita -el fotógrafo que me ha acompañado a documentar las esferas- y yo vimos el pasado sábado. Vimos la sombra moverse hasta que las ramas de unos arboles taparon el sol y suspendieron el efecto visual. De haber seguido siendo alcanzada por los rayos del sol ésta esfera se hubiera visto como las siguientes:

Esfera Parque palmar sur agosto 2014

Esferas que reciben la luz del sol; esferas ocultas por arboles, edificios o bodegas. Depende de cómo estén las podemos ver actuar. Según cómo las hayan colocado en tiempos precolombinos, o cómo las hayamos colocado ahora, podremos conocer sus secretos.

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Esferas del Parque de Palmar Sur, Osa, a las 11:50 del 30 de agosto del 2014. Foto: I. Quintanilla.

Secretos de un día, secretos que se revelan por la luz, y según la luz. Secretos no tan secretos si hay observación, paciencia y personas generosas que comparten sus observaciones y conocimientos. Gracias Federico Guevara por el inquieto espíritu de investigación, por descubrir este secreto y por dármelo generosamente. Gracias Don José Alberto Villalobos por ayudarnos a ver más y a corroborar lo descubierto por Federico. Este viaje de agosto ha sido revelador y ahora ya podemos entender  lo que pasa el 12 de abril y el 30 de agosto de cada año cuando el sol “sale” en la misma dirección de las esferas del alineamiento de Finca 6. El sol cenital de cada año fue “fechado” a partir del alineamiento de las esferas y la salida del sol en la misma dirección.

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“Salida” del sol a las 5:44 de la mañana el 29 de agosto del 2014 en Finca 6 en la misma dirección del alineamiento de esferas. Foto: I. Quintanilla.
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Acerca de la técnica de suavizar la piedra y la escultura precolombina

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Es hermoso este metate, ¿no es cierto?  Es un metate “efigie“, también llamado “piedra tigre” entre la gente de algunas partes de Costa Rica y Panamá.

Es un artefacto usado para moler, para eso su superficie plana y algo cóncava. Se ha dicho que también pudieron servir como asientos, pero no hay nada claro sobre esto.

Es muy característico de la arqueología del sur de Centroamérica, donde se han encontrado como parte de ofrendas funerarias y en contextos domésticos.

Es muy curioso que en esta parte del mundo los indígenas precolombinos fabricaran objetos de piedra para resolver necesidades de su vida cotidiana y ritual a la vez que convirtieran a gran parte de estos objetos en medios para transmitir todo un mundo simbólico.

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En la Costa Rica precolombina destaca la talla de la piedra. Esto es algo compartido en las distintas regiones arqueológicas y compartido también con los vecinos países de Nicaragua y Panamá. 

Existe gran incertidumbre acerca de las técnicas y los instrumentos usados para convertir bloques de piedra en metates o en otras formas. Para mucha gente es muy difícil pensar que los fabricaron usando otros instrumentos de piedra y por la combinación de diversas técnicas escultóricas. Cuesta creerlo, pero así fue.

Cuando la ciencia no da las respuestas apropiadas o cuando el conocimiento científico está muy alejado de la gente, se generan explicaciones propias. En el caso de la escultura en piedra precolombina de Costa Rica existe una creencia entre indígenas y campesinos que sostiene que en tiempos antiguos los indígenas podían suavizar y moldear la piedra.

La capacidad de suavizar la piedra es un pensamiento que está muy arraigado en el Pacífico Sur donde se encuentran gran cantidad de esculturas precolombinas, especialmente las grandes esferas. Algunas personas mayores lo han transmitido a sus descendientes y acompañan la explicación al hallazgo de sustancias de color verde en vasijas encontradas en enterramientos que desaparecían misteriosamente al ver la luz.

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La fabricación de las esferas sigue generando dudas y algunas personas no aceptan que los indígenas hayan sido capaces de haberlas esculpido a partir de rocas propias de la región. Foto: I. Quintanilla

Hace unos meses estuvo de visita en mi casa Doña Margarita, una muy querida amiga indígena de Boruca. Es una señora mayor que ha estado siempre muy involucrada en la recuperación de la cultura tradicional, especialmente de los tejidos de algodón. Hablando y hablando ella me contó lo que su abuelita le había explicado sobre la manera antigua de fundir la piedra y me preguntó lo que yo pensaba.

Lo único que pude decirle fue que hasta ahora no hemos encontrado restos arqueológicos de moldes ni de otras cosas que nos den indicios de que la piedra se fundía. Del oro y del cobre, sí. Pero de piedra, nada.

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Indudablemente, la fundición de metales -oro y cobre- era una técnica conocida y magistralmente dominada en el Diquís. Esto no se puede decir para la piedra, a pesar de que algunos objetos puedan parecer “modelados” mas que tallados a partir de distintos instrumentos de talla.

Le puse el ejemplo de lo grandes que tenían que ser los moldes de las esferas y nos pusimos a imaginar cómo serían. Hasta nos reímos pensando en lo difícil que pudo haber sido moverlos y llevarlos de un lado a otro.

Le expliqué que muchas de las esculturas tenían las cicatrices de los instrumentos que se usaron para hacerlos y que a través de éstas se podía concluir que habían usado masas, martillos, cinceles, punteros, abrasivos y taladros. Le dije que después de hacerlos las alisaron o pulieron y hasta las pintaron. A fin de cuentas, le expliqué que fueron artesanos -muchos de ellos expertos escultores y grandes artistas- quienes hicieron esas esculturas. Que era gente de gran conocimiento y muy trabajadora.

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Escultura singular propia del Diquís. Fabricada en roca arenisca, esta escultura fue hecha usando un tipo de roca muy abundante en la región. Foto: Diego Matarrita.

También le expliqué que las piedras usadas para hacer todas esas esculturas, tanto las esferas como las esculturas de seres humanos y de animales, se encuentran de manera natural en la región y que no se ha visto que hayan cambiado cuando se convirtieron en esculturas.

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Afloramiento de gabro en la Quebrada Olla Cero en Osa. Es la misma roca utilizad para fabricar la mayoría de lase sferas precolombinas, pero en estado natural. Foto: Diego Matarrita.

Doña Margarita y yo conversamos hasta bien entrada la noche sobre esto y otras cosas. Sé que ella entendió y aceptó mi explicación. Sin embargo, también sé otra cosa, y lo entiendo perfectamente: ella siempre va a preferir lo que le dijo su sabia abuelita.

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De cuando Villachica pidió una esfera, y se la dieron

La mayoría de la gente ve las esferas de piedra, y poco saben sobre sus historias; sobre las razones que provocaron que estén en determinado lugar, que estén deterioradas o cuidadas, que se conserven en el último lugar donde la dejaron los indígenas precolombinos, o que estén decorando un jardín o tiradas en medio campo.

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Esfera de Bahía Ballena, Uvita, Osa. El dulce encanto del abandono. Foto: I. Quintanilla, abril del 2014.

De la historia particular de cada esfera poco se conoce porque no se han estudiado ni conservado como objetos con historia. Han sido vistas como “bienes muebles“, como cosas que se llevan de un lugar a otro, donde cada traslado hace que se pierda su historia anterior. Y es que la historia de un objeto dice mucho sobre él, pero también de la gente que le dio vida mediante el uso o el desuso, de la gente que lo apreció, lo abandonó y hasta lo destruyó.

Hoy quiero contar una triste historia. Es la de una esfera “invisible“, de una de esas esferas que están ahí y que pocos ven, y si las ven es para una foto rápida.

La esfera de la historia tuvo una vida “gloriosa” hace unos 50 años. Sin embargo, hace unos 10 años fue “degradada” y enviada a un lugar donde no fue pedida, ni buscada, ni apreciada por la gente con las que hoy convive.

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Esfera del parque de Sierpe, Osa. Foto Diego Matarrita, abril del 2014.

La esfera de la historia mide cerca de 160 cm de diámetro, está fabricada en roca de tipo gabroide, como la mayoría de esferas del Diquís y también, al igual que la mayoría de esferas de esta región, es de forma simétrica y de acabado fino.

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Esfera del parque de Sierpe, Osa. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Esta esfera tuvo sus días de gloria cuando la administración de la Compañía Bananera de Costa Rica -el nombre para el país de la United Fruit Company– decidió extraerla de una de las fincas bananeras donde formaba parte de un sitio arqueológico hoy desconocido y colocarla en la entrada de la “zona americana” de Palmar Sur.

En cada área de plantación, la United, tenía una “zona americana“. Era el espacio exclusivo para los altos mandos de la administración bananera. Era zona de acceso restringido para el resto de los mortales, salvo para cocineros, jardineros y para el servicio en general. En la “zona americana” estaban las casas grandes, el club con su cine, su bar, los grandes y cuidados jardines; ahí se concentraba el poder. Un poder encerrado en un mundo blanco, simétrico, limpio que se ejemplificaba en un paisaje tropical dominado por el orden y el progreso.

Antiguo Club Palmar Sur
Antiguo club social de la zona americana de Palmar Sur. Ahí había un gran salón con bar y cine, tenía un “bowling” o boliche y era el lugar de encuentro para la administración bananera. En el 2009 la Municipalidad de Osa lo restauró y ahora se usa para actividades sociales y culturales. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Ahí, en la entrada principal de la “zona americana” de Palmar Sur, estaba la esfera de la triste historia. Una esfera admitida en el mundo blanco, que decoraba y marcaba el lugar. No tengo a mano una foto de este tiempo de gloria. Tampoco la tengo de su período de “decadencia” cuando la Compañía Bananera se fue de la región y la “zona americana” dejó de ser lo que era.

Desde 1985, cuando la Compañía Bananera se fue, hasta el 2005 la esfera estuvo en la misma base de cemento que le habían construido en los años sesenta. A veces los jardines circundantes estaban cuidados; otras veces la vegetación crecía y la ocultaba un poco, pero ahí seguía como un recuerdo vivo de una parte de su historia, de la historia de Costa Rica y también del mundo capitalista y sus procesos.

En el 2005 la vida de la esfera de la triste historia cambió. Según parece, los funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica encargados de proteger el patrimonio cultural del país necesitaban equipo pesado para mover y trasladar una serie de esferas que consideraban que estaban en riesgo. El alcalde municipal de ese momento -un señor de apellido Villachica del pueblo pequeño de Sierpe- les facilitó la maquinaria y pidió a cambio, o como favor, una esfera para su pueblo.

A Villachica no le dieron una de las que estaban en riesgo -seguro eran pequeñas o estaban rotas o agrietadas- No, le dieron una grande y bonita. No estaba en riesgo, sólo estaba un poco abandonada, pero a diferencia de la gran mayoría de esferas tenía una base de cemento y estaba incorporada al paisaje de Palmar Sur. Eso no importó para tomar la decisión. Cuando se es funcionario público, se tienen “potestades de imperio” y principalmente si se tiene un cargador, cadenas de acero y un alcalde complaciente todo se decide con facilidad.

Dicen mis amigos de Sierpe que ellos solo vieron llegar una vagoneta y que en unos momentos había una esfera depositada en el parque. Nadie la esperaba. Ni una base de cemento, ni un parque adaptado para lucirla y recibirla. Tampoco estaban los niños de la escuela para la foto, ni las fuerzas vivas del pueblo para aplaudir y agradecer el regalo. Ahí la dejaron, sin mediar palabras ni condiciones y se olvidaron de ella.

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Otra vista de la esfera del parque de Sierpe. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Ahora, en abril del 2014, la esfera de la triste historia luce cada vez más abandonada. Nadie recuerda sus tiempos de gloria en la “zona americana“, ni nadie pide cuentas de por qué está ahí y así. Bueno, yo estoy pidiendo cuentas.

Por suerte los objetos, las esferas de piedra, viven en nosotros y somos nosotros quienes les damos sentido y significado. Por eso, porque me da pena y porque la esfera no tiene alma, ni voz para gritar por la injusticia cometida es que escribo esto hoy. Y es que desde el 2005 estoy atragantada por este desatino y porque cada vez que voy a Sierpe no dejo de mirar esta triste y abandonada esfera que no merece el trato que se le ha dado.