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Patrimonio cultural Sitios arqueológicos con esferas

La casa quemada de Finca 4

Hace un año escribí una nota sobre Finca 4 y todo el drama humano que rodea uno de los sitios arqueológicos más importante con esferas de piedra precolombinas del sur del país. Ha sido el texto más leído en mis dos años y medio de bloguera. Esto me ha impresionado mucho y me ha mostrado que el patrimonio arqueológico descontextualizado del presente tiene poca razón de ser.

Hace dos semanas pasé por Finca 4. Se me partió el corazón ver una casa quemada a raíz de todo el conflicto de tierras, desalojos y otros terribles problemas derivados del injusto sistema judicial y económico de este país. Como siempre le pedí a Diego- sí, Diego Matarrita, el fotógrafo que me acompaña en mis viajes para documentar el sur- que tomara fotos de la casa.

Casa quemada Finca 4

Esta era una antigua casa construida por la Compañía Bananera de Costa Rica para que vivieran sus mandos medios. Es sabido que la arquitectura bananera constituyó todo un sistema que materializaba las relaciones laborales y de poder en la estructura administrativa. Cada casa y el lugar donde vivía cada persona lo ubicaba en la estructura piramidal que la  United Fruit Company instauró en toda la América bananera.

Casa quemada Finca 4 2

No sé quienes ni las razones concretas del por qué quemaron esta casa. Lo que sé es que le prendieron fuego a una casa de más de setenta años. Y es que en Costa Rica, especialmente en la Zona Sur, una casa de 70 años es muy antigua. En este caso, toda su estructura, materiales y cada capa de pintura era una muestra de la presencia bananera. Su integridad arquitectónica la convertía en parte significativa del patrimonio histórico del Pacífico sur de Costa Rica.

No sé hasta donde llegará el conflicto por las tierras de lo que antes fueron las Fincas 2-4, ahora llamadas Fincas Térraba y Changuina. Lo que sé, y me preocupa, además de la complicada situación de las familias envueltas en este conflicto, es que el rico patrimonio arquitectónico sufra y se destruya.

No creo que la casa quemada de Finca 4 sea restaurada. Lo más seguro es que la desmantelarán, y quizá hasta construyan una casa a ras de suelo, de cemento y a lo tico, sin cuidar el contexto en que se encuentra.

Sé que lo importante son las personas. Sin embargo, los lugares también se empobrecen por las acciones humanas. Sería lamentable que se quemaran mas casa, que se generara más pobreza, en este empobrecido Sur.

En su arquitectura bananera, en su riqueza patrimonial cultural y natural …ahí está la riqueza de este pobre rico Sur. Lástima que el sistema y su maquinaria sea tan cruel, tan lento, tan parcializado y tan ciego. Lastima también que los conflictos provoquen el irreflexivo acto de quemar una casa antigua. Como si con esto fueran a destruir el sistema.

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Para quienes quieran leer la nota sobre Finca 4 aquí dejo el enlace:

https://ifigeniaquintanilla.com/2014/09/10/haber-sido-grande-no-significa-nada-una-pequena-cronica-de-la-gran-desgracia-de-finca-4/

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Esferas de piedra precolombinas

Costa Purruja: una esfera y dos barriles de piedra entre restos de pescados y moluscos

El 23 de junio se cumplió un año de la declaratoria de cuatro sitios arqueológicos con esferas de piedra como Patrimonio de la Humanidad. Finca 6, Batambal, Grijalba y El Silencio son estos cuatro sitios. Todos ellos están ubicados en el Cantón de Osa, en la llanura aluvial y el piedemonde del Delta del Diquís.

Estos sitios fueron escogidos por ser representativos, de una u otra manera, de los otros 52 en los que también se han encontrado esferas y otros materiales de origen precolombino. Sin embargo, hay otros elementos importantes dentro del fenómeno de la arqueología de las esferas y los sitios a los que están asociadas que no se representan en los cuatro sitios de Osa.

En la actualidad, la trascendencia de la declaratoria de los sitios declarados patrimonio mundial opaca al resto de los que tienen esferas, y ni que decir de los que no las tienen. Es por esto, y principalmente porque es necesario entender el fenómeno de las esferas en un contexto amplio, que he decidido dedicar mis próximos textos a los sitios con esferas que no son Patrimonio Mundial.

Sitios con esferas sub-región Diquís
Cada punto rojo representa un sitio arqueológico con esferas de piedra en el Pacífico Sur de Costa Rica. Mapa elaborado por Felipe Sol.

Quiero empezar con un lugar poco conocido pero muy importante: Costa Purruja.  Y ¿por qué empezar con Costa Purruja? Pues por varias razones:

Primero que todo, este es un sitio que estudió el Dr. John Hoopes junto con sus estudiantes de la Universidad de Kansas en 1991. Desde entonces no ha sido estudiado ni protegido. Salvo alguna visita de inspección, hasta la fecha Costa Purruja no ha sido objeto de interés científico. Tampoco cuenta con ninguna medida de protección ni de gestión patrimonial.

Costa Purruja está fuera de Osa. Está en Golfito, en la parte alta de una isla unida a tierra firme por humedales. No es un sitio de llanura; está ubicado  en un fragmento de tierra elevado y de topografía quebrada. En la parte superior más plana se encuentra el yacimiento a 100 msnm. El acceso al área arqueológica implica un ascenso muy duro. ¿Por qué se fueron a vivir ahí y no en tierras llanas y de mas fácil acceso? Esto es parte de lo interesante de este sitio.

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Esfera partida y barriles de piedra del sitio Costa Purruja en Golfito. Foto cortesía del Dr. John Hoopes.

En Costa Purruja se encontró una esfera con un diámetro de 84 centímetros, un tamaño cercano al promedio de todas las que se conocen (±90 cm). Fue fabricada en roca de tipo gabroide, como  la mayoría de la región y su peso se calcula en uno 600 kilos aproximadamente.

La esfera de Costa Purruja está partida debido a una fractura que se generó por un defecto de la roca. En la parte interna de la superficie fracturada se observó una concavidad producida por abrasión. Esto indica que la esfera se partió en tiempos precolombinos, y a pesar de estar fracturada se siguió usando, pero ya no como esfera.

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Muestras cerámicas recuperdadas en el sitio Costa Purruja. Foto cortesía del Dr. John Hoopes.

Un segundo aspecto importante de Costa Purruja es su ubicación cronológica,  Los estudios de la cerámica encontrada en el lugar y las fechas de carbono 14 indican que fue ocupado en lo que se conoce como período Aguas Buenas, específicamente en la parte tardía del mismo (400 al 800 después de Cristo). Esto quiere decir que es de los lugares con esferas mas antiguos, al igual que Bolas, en el vecino cantón de Buenos Aires.

Sabemos que los sitios con esferas del sur de Costa Rica están asociados con dos períodos culturales: Aguas Buenas y Chiriquí. La mayoría de sitios conocidos tienen materiales cerámicos y otros elementos característicos del período Chiriquí (800d.C. 1550 d.C.).

Costa Purruja, al igual que el sitio Bolas, es muy significativo porque es anterior al período Chiriquí. Esto implica que las esferas en sus orígenes no estaban circunscritas solo a lo que hoy llamamos cantón de Osa y el delta del Diquís, sino a un territorio más amplio del Pacífico Sur del país.

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Detalle de las excavaciones de 1991 en el basurero de Costa Purruja. Foto cortesía del Dr. John Hoopes.

Un aspecto muy importante,  quizá fundamental, de Costa Purruja es que es un sitio de vivienda. Puede que en el lugar se hayan realizado actividades rituales o ceremoniales -eso no lo sabemos por la falta de estudios-, pero sea lo que sea, ahí vivió gente que desarrolló su vida cotidiana en la misma área donde estaba la esfera.

Cerca de un montículo artificial que ha sido poco estudiado, se encontró un enorme basurero con miles de restos de pescados, moluscos y otros restos de comida.

La gente que estaba viviendo en Costa Purruja comió grandes cantidades de especies marinas y costeras. Los restos de comida los arrojaron en la ladera de la montaña y ahí se acumularon varios metros cúbicos de fragmentos de huesos, conchas, semillas, carbón, utensilios de piedra y cerámica rotos.

Costa Purruja también es importante porque tiene barriles de piedra. Y ¿qué tienen de importante los barriles? Al igual que las esferas, los barriles son característicos y únicos de la región arqueológica Gran Chiriquí. Hace muchos años los barriles se relacionaban principalmente con el lado panameño de esta región. El famoso sitio Barriles, cerca de Volcán Barú en Panamá, se llama así por estos objetos.

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Barriles del Sur de Costa Rica de la Colección del Museo del Jade del Instituto Nacional de Seguros de Costa Rica. Procedencia exacta desconocida. Foto: I. Quintanilla.

Funcionalmente, el nombre que se les dio a estas esculturas no tiene ningún relación con contenedores, ya que no son huecos. Básicamente consisten en rocas graníticas o andesitas talladas en forma de cilindros. Algunos son de tipo columnar y otros son más redondeados en la parte central. Tienen una altura que oscila entre los 50 y los 70 cm de alto y los 40 de diámetro. Por los escasos ejemplares hallados – alrededor de 30- se pueden considerar como objetos raros dentro de la arqueología del continente americano.

En los extremos planos y en el resto del cuerpo tienen grabados en alto y bajo relieve. Los diseños consisten tanto en motivos abstractos como figurativos. Muchas veces estos diseños están muy desgastados y casi borrados. Hasta ahora no se conoce el uso que se les daba.

En Costa Purruja se encontraron dos barriles en superficie y muy cerca de la esfera fragmentada. Este hallazgo es muy significativo porque ha ayudado a clarificar el origen común de estas dos formas escultóricas -esferas y cilindros- en la Gran Chiriquí. Curiosamente, los barriles fueron fabricados y usados durante la parte tardía del período Aguas Buenas y en unos pocos lugares. De manera contrastante, las esferas siguieron siendo fabricadas durante unos 800 años más, y su uso, en lugar de disminuir, aumentó.

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Detalle de uno de los barriles de Costa Purruja. Foto: I. Quintanilla.

Con los estudios en Costa Purruja se amplió el conocimiento de la extensión geográfica de sitios con esferas, barriles y el uso de recursos marinos y costeros. Además, permitió conocer nuevos contextos para el uso de las esferas. Por otra parte, el hallazgo de esferas y barriles de piedra planteó interrogantes sobre la procedencia de la materia prima usada para fabricarlos. Aunado a esto, surgió la duda sobre la existencia de lugares de extracción de piedra ubicados fuera de la Cordillera Costeña.

Costa Purruja ha quedado en el olvido como tantos otros, a pesar de su esfera, sus barriles, su montículo, su gran basurero y muchas otras cosas más que no conocemos. Esto no debería ser así.

Uno de los grandes retos de la declaratoria de los sitios cacicales con esferas de piedra como patrimonio mundial es entender y proteger los otros sitios que forman parte de este fenómeno social. Es necesario -y obligatorio hasta cierto punto- ir más allá de los cuatro sitios declarados.

Costa Purruja amerita mayores estudios. No se pueden entender los sitios con esferas solo mirando el delta del Diquís. Los sitios mas antiguos situados fuera de este delta son fundamentales para entender el inicio de esta tradición escultórica y eso que se define como “sociedades cacicales“. Aquí está el origen, y eso hace necesario dedicar esfuerzos para desarrollar nuevas investigaciones.

Por otra parte hay que proteger lo que fue documentado en 1991, valorar su estado de conservación y tratar de integrar este recurso cultural en el desarrollo de Golfito, un cantón con grandes problemas sociales pero de gran riqueza cultural y natural.

La tarea es grande… nos comprometimos ante el mundo y dijimos que esto era importante y de valor universal. Ahora toca cumplir y Costa Purruja debería estar entre los primeros de la lista.


Nota: agradezco al Dr. John Hoopes las imágenes del sitio que me facilitó para ilustrar este texto.

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No tocar; es patrimonio de la humanidad

 

esfera en Boruca

Patrimonio de la humanidad: no tocar. Eso dice el rótulo de la esfera instalada recientemente en el Museo Comunitario de Boruca. NO TOCAR, ¿por qué no tocar? Si es piedra, si está sana, si está al alcance de la mano.

NO TOCAR, ¿por qué es patrimonio de la humanidad? Esta esfera no lo es. Es una esfera sin contexto, sin datos de procedencia, que ha sido colocada ahí como préstamo del Museo Nacional de Costa Rica.

Primero el NO TOCAR. El objeto como símbolo. Como símbolo de la visión patrimonialista, como ejemplo del estigma del objeto de museo separado de la gente.

el silencio esfera

Y ¿por qué esta esfera no tiene el rótulo de: NO TOCAR: Patrimonio de la humanidad? Debería de tenerlo, pienso yo. Ésta SÍ es patrimonio de la humanidad; es la esfera del sitio El Silencio, la más grande de todas, la de las casi 20 toneladas.

Y ¿por qué no le ponemos el rótulo de SI TOCAR: patrimonio de la humanidad? Y más aún, ¿por qué no la tocan los especialistas? ¿por qué parece que no hayan manos que la toquen, que la cuiden, que la protejan del sol, de la lluvia, de las crueles condiciones ambientales que la están destruyendo?

Una mano posada en una esfera no hace daño. Ni dos ni tres ni mil si solo se posan en ella, o la abrazan. Lo que hace daño es el abandono, el no sanar grietas, el no proteger cuando se es frágil. Eso si hace daño.

Ojalá alguna mano sabia, o muchas manos sabias, puedan tocar la esfera de El Silencio y alivien su enfermedad. Urgen esas manos expertas, especialmente ahora que es PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

 

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Patrimonio olvidado

Patrimonio olvidado
Casona y esferas de Bahía Ballena, Uvita, Osa. Foto Diego Matarrita.

Una casona histórica declarada patrimonio histórico-arquitectónico según la ley 7555 y unas esferas de piedra que son patrimonio arqueológico y que quizá sean declaradas “símbolos de la patria”.
Una casa abandonada que se destruye ante la mirada de turistas y vecinos en Bahía Ballena, Uvita. Unas esferas descuidadas e invisibles como muchas otras. ¿Es esta la manera de cuidar nuestro patrimonio? ¿Es qué no podemos hacer nada?

Bahía Ballena 2
La casona de Bahía Ballena se encuentra en un lamentable estado de conservación. En lo que fueron los jardines de la casona hay Cinco esferas precolombinas. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Yo creo que si se puede hacer algo y lo primero es decir que esto está pasando. Lo segundo es actuar y tomar decisiones. La inacción del estado no puede condenar el patrimonio cultural al olvido y a la destrucción. Todos tenemos responsabilidad y todos debemos actuar.

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De cuando Villachica pidió una esfera, y se la dieron

La mayoría de la gente ve las esferas de piedra, y poco saben sobre sus historias; sobre las razones que provocaron que estén en determinado lugar, que estén deterioradas o cuidadas, que se conserven en el último lugar donde la dejaron los indígenas precolombinos, o que estén decorando un jardín o tiradas en medio campo.

Esfera Uvita
Esfera de Bahía Ballena, Uvita, Osa. El dulce encanto del abandono. Foto: I. Quintanilla, abril del 2014.

De la historia particular de cada esfera poco se conoce porque no se han estudiado ni conservado como objetos con historia. Han sido vistas como “bienes muebles“, como cosas que se llevan de un lugar a otro, donde cada traslado hace que se pierda su historia anterior. Y es que la historia de un objeto dice mucho sobre él, pero también de la gente que le dio vida mediante el uso o el desuso, de la gente que lo apreció, lo abandonó y hasta lo destruyó.

Hoy quiero contar una triste historia. Es la de una esfera “invisible“, de una de esas esferas que están ahí y que pocos ven, y si las ven es para una foto rápida.

La esfera de la historia tuvo una vida “gloriosa” hace unos 50 años. Sin embargo, hace unos 10 años fue “degradada” y enviada a un lugar donde no fue pedida, ni buscada, ni apreciada por la gente con las que hoy convive.

Sierpe
Esfera del parque de Sierpe, Osa. Foto Diego Matarrita, abril del 2014.

La esfera de la historia mide cerca de 160 cm de diámetro, está fabricada en roca de tipo gabroide, como la mayoría de esferas del Diquís y también, al igual que la mayoría de esferas de esta región, es de forma simétrica y de acabado fino.

Sierpe 2 parque
Esfera del parque de Sierpe, Osa. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Esta esfera tuvo sus días de gloria cuando la administración de la Compañía Bananera de Costa Rica -el nombre para el país de la United Fruit Company– decidió extraerla de una de las fincas bananeras donde formaba parte de un sitio arqueológico hoy desconocido y colocarla en la entrada de la “zona americana” de Palmar Sur.

En cada área de plantación, la United, tenía una “zona americana“. Era el espacio exclusivo para los altos mandos de la administración bananera. Era zona de acceso restringido para el resto de los mortales, salvo para cocineros, jardineros y para el servicio en general. En la “zona americana” estaban las casas grandes, el club con su cine, su bar, los grandes y cuidados jardines; ahí se concentraba el poder. Un poder encerrado en un mundo blanco, simétrico, limpio que se ejemplificaba en un paisaje tropical dominado por el orden y el progreso.

Antiguo Club Palmar Sur
Antiguo club social de la zona americana de Palmar Sur. Ahí había un gran salón con bar y cine, tenía un “bowling” o boliche y era el lugar de encuentro para la administración bananera. En el 2009 la Municipalidad de Osa lo restauró y ahora se usa para actividades sociales y culturales. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Ahí, en la entrada principal de la “zona americana” de Palmar Sur, estaba la esfera de la triste historia. Una esfera admitida en el mundo blanco, que decoraba y marcaba el lugar. No tengo a mano una foto de este tiempo de gloria. Tampoco la tengo de su período de “decadencia” cuando la Compañía Bananera se fue de la región y la “zona americana” dejó de ser lo que era.

Desde 1985, cuando la Compañía Bananera se fue, hasta el 2005 la esfera estuvo en la misma base de cemento que le habían construido en los años sesenta. A veces los jardines circundantes estaban cuidados; otras veces la vegetación crecía y la ocultaba un poco, pero ahí seguía como un recuerdo vivo de una parte de su historia, de la historia de Costa Rica y también del mundo capitalista y sus procesos.

En el 2005 la vida de la esfera de la triste historia cambió. Según parece, los funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica encargados de proteger el patrimonio cultural del país necesitaban equipo pesado para mover y trasladar una serie de esferas que consideraban que estaban en riesgo. El alcalde municipal de ese momento -un señor de apellido Villachica del pueblo pequeño de Sierpe- les facilitó la maquinaria y pidió a cambio, o como favor, una esfera para su pueblo.

A Villachica no le dieron una de las que estaban en riesgo -seguro eran pequeñas o estaban rotas o agrietadas- No, le dieron una grande y bonita. No estaba en riesgo, sólo estaba un poco abandonada, pero a diferencia de la gran mayoría de esferas tenía una base de cemento y estaba incorporada al paisaje de Palmar Sur. Eso no importó para tomar la decisión. Cuando se es funcionario público, se tienen “potestades de imperio” y principalmente si se tiene un cargador, cadenas de acero y un alcalde complaciente todo se decide con facilidad.

Dicen mis amigos de Sierpe que ellos solo vieron llegar una vagoneta y que en unos momentos había una esfera depositada en el parque. Nadie la esperaba. Ni una base de cemento, ni un parque adaptado para lucirla y recibirla. Tampoco estaban los niños de la escuela para la foto, ni las fuerzas vivas del pueblo para aplaudir y agradecer el regalo. Ahí la dejaron, sin mediar palabras ni condiciones y se olvidaron de ella.

Sierpe parque 3
Otra vista de la esfera del parque de Sierpe. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Ahora, en abril del 2014, la esfera de la triste historia luce cada vez más abandonada. Nadie recuerda sus tiempos de gloria en la “zona americana“, ni nadie pide cuentas de por qué está ahí y así. Bueno, yo estoy pidiendo cuentas.

Por suerte los objetos, las esferas de piedra, viven en nosotros y somos nosotros quienes les damos sentido y significado. Por eso, porque me da pena y porque la esfera no tiene alma, ni voz para gritar por la injusticia cometida es que escribo esto hoy. Y es que desde el 2005 estoy atragantada por este desatino y porque cada vez que voy a Sierpe no dejo de mirar esta triste y abandonada esfera que no merece el trato que se le ha dado.

 

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Una esfera invisible en la ciudad

Imagen
Foto: Diego Matarrita.

Si hiciéramos una encuesta para preguntar dónde podemos ver esta esfera- quizá la más grande que hay en el Valle Central de Costa Rica- pocas personas podrían responder. Sin embargo, miles de personas circulan cada día cerca del lugar donde se encuentra.

¿Es que esta esfera es invisible? ¿Por qué sus 190 centímetros de diámetro y sus casi ocho toneladas son tan insignificantes? ¿Es que la ciudad la engulló y la hizo perder su sentido al estar fuera de su lugar natural? ¿O es que sus “dueños” no saben lo que tienen y de alguna manera la tienen invisibilizada?

O, peor todavía, ¿es que a la gente no le importa la escultura pública, mucho menos la precolombina?

Quizá otra imagen ayude a saber dónde se encuentra esta esfera:

Foto: Diego Matarrita.

Seguro que aquí muchos la pueden reconocer. Sí, está en la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica, en la sede de San Pedro de Montes de Oca. Ha estado ahí por mucho tiempo, posiblemente desde los años setenta del siglo pasado y fue traída, como muchas otras esferas precolombinas, del Sur del país; quizá de Osa o de otro cantón del Pacífico Sur, que son los lugares donde están los sitios arqueológicos con esferas de piedra.

Es curioso, pero ser esfera universitaria no le ha dado ningún privilegio excepcional a esta gran escultura precolombina. Sufre de ataque biológico y del mismo deterioro que la mayoría de las esferas expuestas al aire libre, sea en el Valle Central o en los lugares originales.

Foto. Diego Matarrita

Y es que aunque esta esfera haya sido removida de su lugar original y ahora esté ” sin contexto” merece ser cuidada y protegida en su integridad. El deterioro no es un problema de la piedra. El deterioro es un problema de la obra que fue plasmada en piedra y por lo tanto, es un problema del patrimonio y de la sociedad que debería tratarla como algo propio, valioso y frágil.

Con tantos años de estar ahí, esta esfera debería de tener título universitario. Un título que la reconozca en su valor y que la ayude a ser re-valorizada. Supongo que los importantes esfuerzos de inventario patrimonial que se han venido haciendo en los últimos años en la UCR incluyen esta esfera y que tanto la UCR como el Museo Nacional de Costa Rica habrán tomado medidas para conservar, proteger y especialmente poner en valor a una de las esferas de mayor tamaño que se conocen. Supongo que así será. ¿O no?

Nota: un pequeño video para ilustrar mejor el ataque biológico permanente que sufre esta esfera. No esta´hecho con cámara profesional, pero ilustra: http://youtu.be/T1bKCP9zrGQ

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Sobre una esfera que se fue del Sur al Norte y que ahora vive entre aviones

Desde hace 14 años vivo en Barcelona y cada año voy a Costa Rica con mi familia. Aunque siempre les digo que vamos a tomar unos días para pasear siempre termino absorbida por mis intereses de investigación y los paseos quedan supeditados a unos pocos días y siempre en dirección al Sur.

Hace seis años decidimos hacer un viaje familiar a Guanacaste, al Pacífico Norte, para no caer en la tentación del Sur. Nada de arqueología, ni esferas, ni piedras, ni nada. Pasear con la familia; ese era el lema, pero … no lo cumplí. No pude hacerlo porque cuando íbamos camino a Playa Panamá pasamos frente al Aeropuerto Internacional de Liberia y vi algo que me llamó la atención. Le pedí a mi esposo que parara el carro y nos devolviéramos para confirmar si lo que había a la entrada del relativamente nuevo aeropuerto era una esfera precolombina.

Había visto esferas en Guancaste pero todas ellas eran imitaciones o piedras redondeadas. Doris Stone escribió una breve nota donde mencionó esferas en la parte Sur de la península de Nicoya, pero no aportó mayores datos. En ninguna de las investigaciones llevadas a cabo por otros arqueólogos hay registros de esferas en esta parte del país. Y, aunque  Claude Baudez mencionó el hallazgo de piedras redondas en el sitio Papagayo, lo que  en realidad halló eran pequeños guijarros, tal y como lo constaté al revisarlas en el museo de Quai Branly en Paris donde están guardadas. Así que las esferas no fueron usadas por los indígenas del Pacífico Norte, y por eso me llamó la atención esa esfera de gran tamaño en plena vía pública.

Esfera colocada en la entrada de la carretera que lleva al Aeropuerto Internacional de Liberia, Guanacaste, Costa Rica. Foto Anayency Herrera.

Con una rápida mirada me di cuenta que era una esfera precolombina y no un clon hecho de cemento u otro material. Tenía una patina antigua, era muy simétrica, tenía un acabado de superficie fino y el material usado  era el gabro, el mismo de la mayoría de esferas del Sur del país. Además, a su lado había una placa conmemorativa que no dejaba lugar a la duda.

En la placa decía que era una esfera procedente de “las llanuras del Río Térraba” , un lugar que se puede interpretar como el Delta del Diquís, y que era una donación de Marjorie y Daniel Oduber.

Placa conmemorativa colocada en el suelo, cerca de la base de la esfera. Foto: Anayency Herrera.

Por el nombre de los donantes y por el lugar donde estaba tenía que ser precolombina. Daniel Oduber fue presidente de Costa Rica en el período de 1974 al 1978. Fue un destacado líder social-democráta y su partido -Liberación Nacional- ha gobernado en múltiples ocasiones el país. Murió en 1991 y le sobrevive su viuda, Marjorie y un hijo. El matrimonio Oduber, al igual que muchas familias adineradas, tenía como una de sus aficiones el coleccionismo de piezas precolombinas. Gran parte de su colección procede del Pacífico Norte, presuntamente de algunas de sus grandes propiedades donde tenían cuadrillas de trabajadores dedicados a extraer objetos arqueológicos.

Los Oduber han tenido una relación muy estrecha con la provincia de Guanacaste, y el Aeropuerto Internacional de Liberia, construido a finales de los noventa, lleva el nombre del ex-presidente. Quizá por eso, y como muestra de aprecio, su viuda se desprendió de un valioso objeto de su colección -la esfera precolombina- que debió haber dado vistosidad al jardín de alguna de sus casas.

El encuentro con esta esfera cambió un poco los planes familiares. Como una arqueóloga amiga vivía en Liberia y había quedado en pasar a saludarla aproveché para tentarla y que me acompañara a revisar la esfera. Ella aceptó gustosa, y mi familia se fue a la playa. Anayensy, la arqueóloga, tomó su cámara y su carro y nos fuimos muy alegres a ver la esfera.

Por costumbre, y también porque he aprendido que los detalles de las esferas se encuentran caminando alrededor de ellas, viéndolas desde distintas perspectivas y usando el tacto para conocer la textura superficial, fue como nos dimos cuenta que tenía algunos grabados. La luz no era buena y no teníamos el equipo adecuado, por lo que no pudimos identificar lo representado, pero lo importante para el caso fue que fuimos capaces de detectar esos leves bajo-relieves y saber que estaban ahí, sobre la superficie alisada y fina de la esfera.

Detalle de la esfera precolombina de Liberia con bajo-relieves y diaclasa. Foto: Anayensy Herrera.

Otro aspecto importante de la esfera era la presencia de “diaclasas” que son fracturas que sufrió la roca estando en el interior de la corteza terrestre y que se rellenaron con otros materiales. Las esferas con diaclasas tienden a fisurarse y son una de las causas de la ruptura de algunas de ellas. En general, la materia prima que se usó para fabricar esferas no tienen este tipo de problema, lo que muestra criterios de selectividad al escoger la roca.

La esfera presenta diaclasas en distinta dirección. Algunas de ellas a mediano o largo plazo pueden ser la causa de la fractura de la esfera. Foto: Anayensy Herrera.

Comúnmente, las esferas removidas de su lugar original han sido colocadas de acuerdo a los caprichos de sus “dueños”. No se han seguido protocolos ni se han tomado medidas para protegerlas ni conservarlas. Pero en el caso de la esfera del Aeropuerto de Liberia me pareció que estaba siendo castigada. Fue puesta en una zona totalmente descubierta, a pleno sol y sin ningún refugio ante la lluvia. Y es que Liberia es una de las zonas más calientes de Costa Rica. A mediodía la temperatura puede sobrepasar los 30 o 35 grados la mayor parte del año. Estas altas temperaturas se mezclan con altas precipitaciones durante unos ocho meses al año.

Quizá la dureza del gabro haga pensar que son indestructibles, pero no es así. En el caso de esta esfera puede que la conjunción de la  dureza medio-ambiental,  las vibraciones de los aviones y su estructura geológica la estén condenando a una breve vida en Guanacaste.

En septiembre del 2006 por lo menos había una fisura que amenazaba en convertirse en grieta con riesgo de ruptura. Como no podía más que observar y documentar le comuniqué a los encargados del patrimonio arqueológico esta situación. Supongo que habrá sido corregida. Foto: Anayency Herrera.

Quizá alguien se pregunte cómo una esfera del Sur pudo llegar hasta el Norte y y convertirse en un monumento conmemorativo actual. Esta no fue una situación común en tiempos precolombinos porque las esferas eran objetos que no circulaban más allá del Pacífico Sur, salvo casos excepcionales. Su producción era local y para consumo local.

Sin embargo, a lo largo del siglo pasado, especialmente después de los años cincuenta y a partir de la construcción de la Carretera Interamericana y del uso de camiones pesados, las esferas fueron movidas a un ritmo vertiginoso. Una buena parte fue movida dentro de la misma región Sur, y ahí es donde está la mayoría. Otra parte fue trasladada al Valle Central, principalmente a San José,  a las casas de familias adineradas o a instituciones públicas. Esto ha provocado que a la fecha más de un 95 % de las esferas conocidas estén fuera de su contexto precolombino y de su lugar original.

Puede que la cifra no asuste a lo amantes de la esfera en-sí-misma, pero esto es una gran tragedia para todos los amantes de la arqueología. Hay menos de 20 esferas en su lugar original y esto constituye un serio problema para su investigación, su conservación y su puesta en valor, especialmente porque  gran parte de ellas estén en propiedades privadas y lo dueños de estas propiedades actúan como sus propietarios.

Asimismo, los nuevos usos de este objeto precolombino, como es el caso de la esfera colocada en la entrada del Aeropuerto de Liberia, las sitúan en una situación distinta, y así resulta difícil el trabajo arqueológico. Ahora han adquirido nuevos sentidos, tienen “nuevos propietarios” y  nuevos contextos sociales, políticos y económicos.

Unas cuantas de estas esferas tienen vidas privilegiadas; otras no tanto. Y aunque no sientan, ni hablen -porque las esferas no hablan- están vivas. Vivas porque nosotros les damos esa vida, ese sentido y las seguimos usando. Bien o mal, pero las hemos integrado en eso que llamamos patrimonio arqueológico, les hemos dado valor- científico, económico, simbólico, identitario, emocional, entre otros- y porque tenemos una responsabilidad legal y colectiva, ya que son parte del legado histórico y cultural de los pueblos que vivieron antes que nosotros en el territorio costarricense.

Desde 1998, según dice la placa, hay una esfera del Sur en el Norte y supongo que allá ha cobrado un nuevo valor social y es apreciada y motivo de orgullo.  Sería lamentable que tan largo viaje no haya tenido sentido y que solo sea una triste piedra redonda que saluda a los turistas que van y vienen del aeropuerto.

Un detalle de la simetría y buen acabado de la esfera de Liberia. Foto: Anayency Herrera.
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Esferas de piedra con dibujos: un poco más allá del trabajo escultórico

Después de una semana plagada de pseudo-ciencia, astrólogos oportunistas y gobiernos locales que pierden el Norte quiero volver a las esferas. Y para volver nada mejor que dar a conocer la singularidad que presentan algunas esferas precolombinas del Diquís: los dibujos o  grabados que tienen en su superficie.

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Desde hace muchos años se exhibe en el Museo Nacional de Costa Rica una esfera que está partida. Antes estaba en uno de los pasillos exteriores y pasaba desapercibida. Ahora está dentro de la Sala de Arqueología junto con otras esferas,  y es más fácil verla y relacionarla con el conjunto, a pesar de que a primera vista no parece similar a las otras.

Esfera fabricada en piedra arenisca con grabados sobre superficie. Colección Museo Nacional de Costa Rica. La esfera procede del Sur del país pero no tiene datos exactos del lugar donde fue encontrada. Foto: Diego Matarrita.

Esta esfera es un caso especial porque es de las pocas que se fabricaron en piedra de tipo arenisca. Hasta la fecha se conocen nueve esferas hechas en este material; un tipo de roca relativamente suave para tallar, pero con el inconveniente de no alcanzar una superficie brillosa. Esta cualidad que sí la tienen el gabro y otras rocas plutónicas usadas en la mayoría de las esferas.

La arenisca no es muy resistente  y, dependiendo de lo homogéneo del material usado, son propensas a romperse. Quizá por eso, y porque es muy dificil encontrar bloques grandes es que se usaron poco en la fabricación de esferas. Esto contrasta con el uso casi exclusivo de este tipo de piedra que se dio en la escultura de tipo antropomorfa o zoomorfa de la misma región.

La esfera del Museo Nacional, además de la singularidad de la materia prima, tiene dibujos. Son grabados profundos, casi se podría decir que son acanaladuras, que oscilan entre 1 y 1.5 cm de ancho y  0.5 cm de profundidad. Su diseño es muy similar al de algunos petroglifos encontrados en la región, con sus líneas, círculos y espirales. Igualmente, es muy similar a otra esfera partida que se encontró en Pilas como parte de los estudios arqueológicos del Proyecto Hidroeléctrico El Diquís en el cantón de Buenos Aires..

Durante mucho tiempo, la esfera del Museo Nacional era la única que se conocía con grabados. Sin embargo, a partir de 1992 cuando empecé el inventario y la documentación detallada de esferas fui encontrando otros ejemplares que suman a la fecha un total de once. Esta cifra es el resultado de la revisión exhaustiva de muchas decenas de esferas. Esferas difíciles de documentar por las condiciones de conservación, ya que la mayoría tiene la superficie cubierta de musgos, líquenes y otros organismos.

Las representaciones de figuras sobre esferas en unos casos se hicieron durante el mismo proceso de alisado y pulido de la superficie de la escultura. En otros fueron hechas posteriormente.

Un caso especial de esfera con grabados hechos como parte del tratamiento de superficie es un ejemplar procedente de las antiguas fincas bananeras de Palmar Sur-Sierpe, en Osa.

Esfera de piedra con figuras grabadas. Hacienda Victoria Palmar Sur. Foto: I. Quintanillla

Actualmente esta esfera se encuentra en los jardines de Hacienda Victoria en Palmar Sur. A diferencia de las profundas acanaladuras de la esfera del Museo, en ésta se usó una técnica más delicada. Fue una combinación de desgaste de la superficie que dejó unas áreas en alto relieve y otras en bajo relieve. Estas diferencias son apenas perceptibles, y la mejor manera de observarlas es a través de los contrastes de luz o por el tacto. También hicieron incisiones que fueron alisadas para dar una imagen de conjunto.

Los grabados de la esfera de Hacienda Victoria ocupan la mitad de la esfera. Esta mitad está demarcada por dos circulos dentro de los cuales hay una figura compuesta de un animal con cara de saurio-lagarto y cuerpo de felino. El cuerpo del felino fue creado a partir de la combinación de alto y bajo relieve. La cara, compuesta por dos espirales y un ojo circular, fue elaborado mediante incisiones.

El motivo representado se encuentra en otros lugares de Costa Rica, como es el caso de uno de los petroglifos del sitio Guayabo de Turrialba. Es interesante que se haya plasmado sobre esta esfera monumental (152 cm de diámetro) un motivo pan-regional.

Dibujo esquematizado que resultó del calco que hice en 1992.

Además de las esferas mencionadas, hay otras con figuras grabadas que parecen haber sido hechas después del tratamiento de superficie vinculado al proceso de manufactura. En general, son grabados hechos con incisiones que fueron alisadas y no el juego de alto y bajo relieve como en la esfera de Hacienda Victoria.

Ejemplos de estos grabados se pueden ver en las dos grandes esferas del sitio Bolas que hoy están en la escuela del pueblo. Es posible que la esfera B de Finca 6 también tenga grabados de este tipo, así como una que hoy está enterrada en el sitio Pejilbaye. En uno de los jardines del Museo Nacional hay otra con leves líneas incisas.

Imagen tomada a mediados de los años sesenta de las esferas de mayor tamaño del Sitio Bolas. Las dos tienen figuras grabadas. Nótese un semicírculo en la esfera de la derecha. Foto tomada por funcionarios del Instituto Geográfico Nacional.
Detalle de figuras grabadas en una esfera del sitio Bolas, Buenos Aires de Puntarenas. Foto: I. Quintanilla

Un caso especial de esferas con grabados se da en el sitio Estero Rey ubicado en San Buena, Osa. Este es un sitio poco estudiado y dentro del grupo de 11 esferas que tiene -un grupo removido, pero que se encuentra en la misma área del sitio arqueológico- hay dos esferas muy interesantes en cuanto a sus grabados. Uno de ellos corresponde al mismo motivo de algunas piezas de oro en forma de mono con la cola enrollada colocada sobre la cabeza y con las manos y patas abiertas. La otra tiene un animal muy realista en altorelieve. Desgraciadamente, dos veces se me ha denegado el acceso a la propiedad -hace unos años entraba sin ningún problema- y no he podido documentar apropiadamente estos elementos.

Extremo plano de un barril o cilindro de piedra procedente de la zona de Coto Brus, Puntarenas. Una de las esferas del Sitio Estero Rey presenta una figura grabada muy parecida a esta.

El hallazgo de las esferas con figuras grabadas muestra una maximización comunicativa de estas esculturas en la que suman la forma, el color, el tamaño, el acabado de superficie y la representación grabada. Es probable que también se haya usado pintura para destacar estas representaciones, lo que dotaría a la esfera de mayor capacidad comunicativa e incrementaría su valor simbólico, pero no se ha encontrado evidencia, por lo que sólo es una hipótesis.

La presencia de figuras grabadas en la superficie de por lo menos 11 ejemplares constituye un nuevo elemento a considerar en el cuido y manejo de las esferas precolombinas del Sur de Costa Rica. El ataque biológico, la erosión y las prácticas de cuido inapropiado pueden llevar a la desaparición de este elemento.

La situación actual de muchas esferas quizá esté haciendo peligrar la conservación no sólo de ellas en términos de forma, sino también de muchos grabados. Es posible que nos estemos perdiendo de unos atributos que enriquecen al trabajo escultórico y de todo un mundo simbólico plasmado en las figuras grabadas.  Tenemos, por lo tanto, una tarea más para apuntar en nuestro compromiso por la investigación, conservación y protección de este patrimonio.

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Estrellas de vidrio a cambio de esferas de piedra: por qué digo NO al Proyecto Esferas

En estos tiempos de indignación hasta por las esferas precolombinas de Costa Rica hay que gritar. No sólo es el abandono y descuido de muchas, muchísimas de ellas; es también el inapropiado uso que se hace de ellas, no sólo como objetos materiales, sino también por el uso malintencionado de la información acerca de ellas y todo lo que las rodea.

En estos meses un astrólogo de Madrid -Vicente Cassanya- está promocionando un encuentro internacional en Osa. Lo llama el Proyecto Esferas y está respaldado por la Municipalidad de Osa. A continuación un video promocional sobre la actividad que planean celebrar en el próximo mes de octubre:

http://lapiramide.tv/terra/esferas/

Ya me había formado una idea de las intenciones de este señor y su proyecto. Ahora al ver su video promocional y leer lo que presenta en  distintas páginas web no tengo la menor duda: ESPECULACIÓN, PSEUDO-CIENCIA, INTERESES ECONÓMICOS OSCUROS, NEGACIÓN DEL CONOCIMIENTO GENERADO DESDE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA, IMPROVISACIÓN Y PRINCIPALMENTE, USO INESCRUPULOSO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE UN PAÍS QUE NO ES EL SUYO.

Es lamentable que en el contexto de formulación de un expediente de candidatura de los sitios con esferas de piedra como patrimonio mundial salga una institución pública, el gobierno local más involucrado hasta ahora con la protección de las esferas, respaldando un proyecto como éste.

Un elemento fundamental en los procesos de candidatura como patrimonio mundial es el conocimiento. Este tiene que ser un conocimiento de calidad, solvente, reconocido social y académicamente y , principalmente, generado desde los procedimientos científicos. No pueden venir a decir ahora que no se sabe nada sobre las  esferas, que nadie las conoce, que no es importante estudiarlas -para qué medirlas, según el señor Cassanya-. Lo que importa y vale es la “experiencia vivencial”, la capacidad transformadora de las esferas”, “recibir la energía que emiten”. Pero en qué cabeza cabe apoyar un proyecto que devalúa el objeto patrimonial que le ha dado realce a una región. Es absurdo, irresponsable y sospechoso.

¿Cómo es posible que desde una municipalidad se apoye un proyecto que niega los estudios arqueológicos, que subestima el trabajo que se ha generado a lo largo de muchos años y que alimenta la idea de las esferas desconocidas, sin pasado, sin historia? ¿Por qué han dado este paso en la Municipalidad de Osa? ¿Por qué importantes dirigentes locales, algunos de ellos muy comprometidos con el trabajo del Museo Nacional de Costa Rica, apoyan esta iniciativa? ¿Es por la promesa de traer turistas? ¿Es por salvar la temporada verde con la llegada de cientos de turistas interesados en las esferas y la riqueza natural de Osa?

Es irresponsable promover el turismo alrededor de las esferas y de los sitios con esferas en un momento como éste, donde no existe la infraestructura para desarrollar un turismo cultural de calidad. Todavía no hay planes de manejo para la gestión de los sitios con esferas, no hay medidas permanentes de protección y de puesta en valor. ¿Cómo entender este salto al vacío?¿Cómo entender que no haya comunicación entre  la Municipalidad de Osa y el Museo Nacional, que es el que lleva adelante el proceso de candidatura y es el que tiene a su cargo el patrimonio arqueológico que está siendo utilizado como señuelo por el Proyecto Esferas del señor Cassanya?

Con las esferas de piedra ha pasado de todo: destrucción, expolio, traslados sin control, mala gestión por parte del Estado. Quizá sea hora de decir BASTA, de poner las cosas en su sitio, de exigir respeto, responsabilidad y buen hacer. Ya se han cometido muchas barbaridades con el patrimonio arqueológico del Sur. Ahora no va a venir un señor barbado ofreciendo estrellas de vidrio a cambio de esferas de piedra. NO, NO y NO.

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La salud de las esferas de piedra precolombinas de Costa Rica

He preparado una presentación en PREZI sobre algunos aspectos relacionados con la salud de las esferas precolombinas y los problemas que las aquejan. Invito a tod@s a entrar en el siguiente enlace:

http://prezi.com/qntehrvwnjts/salud-esferas-precolombinas/