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Esferas en un templo: sincretismo e identidad local

El año pasado fue un año de fotos para el libro sobre las esferas que estoy preparando. Diego y yo hicimos siete viajes a distintos lugares de la Zona Sur para fotografíar lugares, cosas y gente. Una de las fotos más bonitas que tenemos es la de la iglesia católica de Palmar Sur.

Iglesia de Palmar sur, Osa. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014
Iglesia de Palmar sur, Osa. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014

Le pedí a Diego que la fotografiara porque es uno de los edificios mas hermosos de la arquitectura que dejó la Compañía Bananera en el país.

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Iglesia católica de Palmar Sur. Arquitectura bananera. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Después de esta foto seguimos el viaje hacia el manglar de Sierpe-Térraba que también va incluido en el libro. De regreso, ya casi de noche, un poco cansados por el sol y el viaje por el río, volvimos a pasar frente a la iglesia de Palmar Sur. Estaba iluminada y se veía muy bonita desde fuera. Otra vez le pedí a Diego que le tomara una foto.

Iglesia Palmar Sur iluminada
Vista exterior de la Iglesia de Palmar Sur. Foto Diego Matarrita, abril del 2014.

Dentro de la iglesia había gente porque era Semana Santa. Nos acercamos despacio para no interrumpir el culto y esperamos a que terminaran. Había poquita gente. Estaba un amigo muy querido, Don Rigo Montes, me saludó y entramos.

A veces la vida nos depara sorpresas agradables, cosas inesperadas e imágenes que no habíamos pensado. A medida que nos acercamos al altar vimos flores, plantas y velas eléctricas. Habían cubierto las imágenes, pero se mantenía iluminado todo el interior.

Mientras caminábamos hacia el altar me latíó el corazón. A los lados de la parte frontal estaban dos esferas rodeadas de plantas y luz. Eran de estereofón, estaban pintadas y tenían la textura al estilo de las autenticas precolombinas.

Iglesia catolica Palmar Sur adentro
Interior de la Iglesia de Palmar Sur. Foto Diego Matarrita, abril del 2014.

Nunca había visto a las esferas en ese contexto. Me emocionó la manera cuidadosa en que las habían colocado y el cariño y la importancia que les daban dentro de todo el conjunto. Les pregunté el porqué de tenerlas ahí y me respondieron que las esferas eran parte indisoluble de Palmar Sur y que para ellos era significativo tenerlas, aunque fueran reproducciones, dentro del templo y como parte de la decoración de la Semana Santa.

Muchas veces los pequeños gestos o las acciones de apropiación del patrimonio pasan desapercibidas. Así debe ser. Lo espontáneo. Lo que surge de la gente. Sus deseos, sus gustos. Ver las esferas en esta hermosa y significativa iglesia constituye un gesto profundo de identidad local. Producción local para consumo local. No para la foto del turista ni como souvenir.

Los nuevos sentidos de los objetos arqueológicos, o de réplicas de ellos, son fundamentales para que sean patrimonio. Cuando la gente les da un nuevo significado, los usa, los integra a su vida es porque ya son algo; porque tienen sentido y significado nuevo y de acuerdo a su nueva condición.

¿Para qué objetos muertos? Los prefiero en un templo simulando lo que no son que guardados o protegidos de la gente. Fue lindo entrar a la iglesia de Palmar Sur. Me di cuenta que era un templo vivo, no una reliquia arquitectónica. Había gente haciendo cosas, viviendo su vida espiritual. Gente acompañada de pequeñas esferas y plantas tropicales.

Salimos del templo contentos y emocionados. Ya no le pedí mas fotos a Diego. Seguimos nuestro camino y nos fuimos a descansar porque tocaba madrugar el día siguiente.

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Cincuenta mil visitas y miles de gracias

Hace tres años empecé este blog. No tenía ni idea de cómo empezar ni qué decir exactamente; mucho menos sabía quienes lo iban a leer. Han pasado tres años, he escrito 89 entradas y lo han visitado mas de 50 000 veces.

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Esferas en Bahía Ballena, Osa, ejemplo del abandono y la desidia. Foto: Diego Matarrita.

A lo largo del camino he encontrado seguidores fieles, inquietos y amables que me animan a seguir adelante. He conocido mucha gente por lo que he escrito y he tenido encuentros gratificantes de personas que me agradecen lo que hago y digo.

Me siento feliz de este blog. Me llena de alegría comunicar, compartir, sufrir y llorar por las esferas, por los lugares donde están, por el estado en que se encuentran.

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Esfera del sitio El Silencio en su avanzado estado de deterioro. Foto: Diego Matarrita.

La voz en este blog es mía. Es mi opinión y mi conocimiento experto. Son mas de 20 años de estudio, de amor, de pasión y de un poco de locura -obsesión, dirán algunos- por las esferas, por la arqueología del Diquís y por una región a la que amo.

Rodrigo Rubí J.  Escultura antropomorfa P-299-BT-F. E-84 / Procedencia: Cd 80/82N 26W/42-65 cmb/d. Batambal, Palmar Norte, Puntarenas. Costa Rica. ft Rodrigo Rubí J. dic2012.
Escultura sin rostro del Diuís. Sitio Batambal, colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Rodrigo Rubí.

Este blog es mi herramienta para compartir lo que sé y lo que voy sabiendo. Es mi máquina para pensar en voz alta y para reflexionar no solo sobre las esferas, sino sobre todo lo que las acompaña

Lo empecé cuando me ahogaba por el mal estado de conservación de la mayoría de las esferas y de los sitios donde están. Me lancé a compartir mi pesar y preocupación por este patrimonio olvidado y maltratado. Aunque algunas cosas han cambiado, otras siguen igual. Eso significa que la tarea continúa porque el patrimonio es cosa de todos y principalmente porque me siento responsable por muchas cosas que yo encontré y estudié.

Ahora hay cuatro sitios con esferas de piedra declarados patrimonio mundial ante la UNESCO. Un logro pero mas que todo un gran reto. Yo sigo comprometida, vigilante y deseosa de ayudar en su protección, conservación y puesta en valor.

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Amanecer del 12 de abril en Finca 6. El sol sale alineado con las esferas de uno de los alineamientos del sitio. Foto: Diego Matarrita.

Las esferas son memoria; son memoria de los pueblos indígenas creativos, audaces y trabajadores que vivieron en el Diquís, en el Pacífico Sur de Costa Rica. Por esta gente que no conocí, por que ellos fueron capaces de hacerlas y tenerlas, por ellos, por respeto a su memoria y a sus descendientes, es que seguiré con este blog. Espero seguir contando con usted que me está leyendo. Acompañada, el camino es mas placentero

¡¡ Gracias!!!

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Compañeras de viaje de las esferas: las otras esculturas de piedra del Diquís

Las esferas de piedra son uno de los objetos más conocidos dentro del conjunto de esculturas precolombinas del Pacífico Sur de Costa Rica, también conocido como el Diquís. Sin embargo, ésta producción escultórica fue mucho más rica en cuanto a formas, tamaños y motivos.

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Esferas de piedra precolombinas en el Parque de Palmar Sur, Osa. Foto: I. Quintanilla.

La gente de las esferas no sólo hizo estas esculturas; hizo muchísimas otras cosas a partir de las piedras naturales que había en la región. Piedras usadas en unos casos como instrumentos, y en otros como soporte para plasmar un complejo mundo simbólico donde lo natural se combinó con lo abstracto.

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Afloramiento de rocas posiblemente utilizado para fabricar esferas y otras esculturas. Quebrada Olla Cero, Fila Cansot, Osa. Foto: Diego Matarrita.

Piedras con las que se innovó en la creación de nuevas formas. Piedras que fueron esculpidas con técnica, ingenio y gran capacidad creativa. Piedras que no pudieron resistirse al trabajo humano y a la decisión colectiva de crear un conjunto de objetos que sirvieran en las prácticas rituales y ceremoniales, y quizá en otras prácticas relacionadas con el mundo del saber y del ejercicio del poder.

Metates Costa Rica
Metates precolombinos del Diquís. Estos metates ejemplifican el concepto de “art-tool” que definió años atrás Mark Graham para referirse a objetos utilitarios que a su vez, hoy en día, se consideran objetos artísticos por lo agregados que tienen. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto composición a partir de fotos de Diego Matarrita.

En la escultura del Sur se puede distinguir claramente que había esculturas pequeñas, móviles y de uso ritual vinculadas quizás al mundo doméstico.

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Esculturas de pequeño formato propias del Delta del Diquís. Colección Peabody Museum. Foto: I. Quintanilla.

También había otro tipo de escultura de tipo monumental, megalítica en algunos casos, que estaba relacionada a las plazas, a los espacios abiertos de uso público y colectivo. Este es el caso de buena parte de las esferas y de unos pocos ejemplos de escultura antropomorfa.

Esta escultura es un caso excepcional por su tamaño y por haber sido fabricada en roca caliza. Mide cerca de 220 cm de alto con un ancho máximo de 60 cm.. Actualmente está expuesta en la sala Precolombina del Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

El uso de escultura en piedra en la región Diquís se inició alrededor del 400/500 d.C., es decir hace unos 1600 años aproximadamente, y continuó hasta la conquista española.  Su uso surgió en un contexto de cambios sociales, políticos y económicos. Formó parte de una serie de innovaciones tecnológicas donde se pasó del uso de las técnicas de picado y pulido usadas en la fabricación de objetos domésticos (metates, por ejemplo) a su aplicación en la creación de objetos de alto contenido simbólico.

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Escultura femenina del Diquís. Tomado de Lothrop 1963: Plate XVIII.

El uso de la escultura en el Diquís sugiere nuevas formas de comunicación social y un nueva manera de usar los objetos de piedra. Éstos ya no sólo servían para cortar, talar, perforar o moler, entre otros usos, sino también para transmitir ideas, para plasmar conceptos y principalmente para permanecer y durar en el tiempo.

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Escultura de felino muy característica del Diquís. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Las esculturas del Diquís muestran una serie de aspectos interesantes que tienen que ver con las historias de vida de cada una de ellas. Ejemplo de esto es la práctica de mutilar, romper o reutilizar esculturas.

De objetos rotos, de manera intencional o no, surgieron nuevas esculturas que se siguieron usando, cuidando y enterrando. Son nuevos objetos surgidos de otros anteriores que pudieron estar vinculados a practicas de fragmentación y transmisión -“herencias” u “objetos de memoria”-. También pudieron ser objetos recuperados y puestos de nuevo en uso.

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Cabeza de escultura reutilizada como busto y que antes fue parte de una escultura con cuerpo. Sitio Batambal, Osa. Foto: Rodrigo Rubí.

Otro elemento importante de las esculturas el Diquís es el uso de pintura. Esto es algo muy interesante, ya que hasta hace unos años no había evidencia directa del uso de pigmentos ni se podían imaginar las esculturas mas allá de la monocromía de la materia prima.

Ademas, las esculturas del Diquís muestran cicatrices que hablan sobre los instrumentos que se usaron para hacerlas. Cicatrices de cortes, de desgastes y de perdidas de fragmentos que se dieron por el uso al que fueron sometidas.

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Escultura del sitio Batambal que presenta restos de pigmentos ocres, huellas de los instrumentos con los que se talló y cicatrices de cortes y golpes recibidos durante el uso. Es un ejemplo de la rica información contenida en este tipo de objetos.

La escultura del Diquís da para mucho. Es una escultura rica en representaciones del cuerpo humano, de los hombres, de las mujeres y de las combinaciones de ambos géneros, o de seres sin ninguna indicación de género.

Fotografía tomada de:
Escultura del Diquís. Antigua colección Barbier-Mueller.

La escultura del Diquís también muestra aspectos inquietantes y sorprendentes que tienen que ver con una serie de prácticas sociales de las que conocemos muy poco. Es el caso de las esculturas sin rostro o con rasgos borrados.

Rodrigo Rubí J.  Escultura antropomorfa P-299-BT-F. E-84 / Procedencia: Cd 80/82N 26W/42-65 cmb/d. Batambal, Palmar Norte, Puntarenas. Costa Rica. ft Rodrigo Rubí J. dic2012.
Fragmento de escultura sin rasgos faciales. No está en proceso de manufactura y tiene indicios de haber sudo usada y reutilizada. Sitio Batambal, Osa. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Rodrigo Rubí.

En el Diquís, las compañeras de viaje de las esferas son tan interesantes y ricas en información como sus famosas hermanas. Entenderlas como un conjunto, como parte de una práctica social, económica y políticas es fundamental.

Hace un tiempo preparé un resumen en PREZI donde se puede hacer un recorrido por la escultura en piedra del Diquís. Este es el enlace:

http://prezi.com/dwqr7dgdfi3d/la-escultura-en-piedra-de-la-gran-chiriqui/

Haga un clik en él y podrá saber más sobre este increíble y potente mundo de la escultura del Diquís.

Nota: este post es una actualización de otro anterior. Lo actualizo en función de la conferencia que daré el miércoles 18 de febrero en el Museo de Arte Costarricense. Todos invitados.

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Perforaciones sin respuesta, o de cómo convertir las cosas en algo que no son

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Metate con perforación central. Colección Museo del Jade, Instituto Nacional de Seguros, Costa Rica. Foto: I. Quintanilla.

En los museos casi siempre vemos las cosas de lado, o de frente, y pocas veces las vemos desde arriba. Y la verdad es que según la posición en que miremos vemos más, menos, o a veces nada. Es el caso de este metate. De lado quizá no nos daríamos cuenta de que está perforado y que ese detalle lo convierte en algo distinto a su forma y a su uso original.

Se supone que en su origen fue un metate, un molino, una piedra de moler. Después de haber sido muy usado le hicieron una hermosa perforación con un taladro –de piedra, precolombino– que lo cambió, e hizo de él otra cosa. Pero, ¿qué era esta nueva cosa?

Perforación en metate

Algunos dicen que son piezas matadas, usadas muchas veces como ofrendas funerarias. Yo no creo que haya sido  así. Las perforaron para usarlas de otra manera, no para inutilizarlas. Cuando son “matadas” las rompen y las depositan juntas, o reparten los pedazos. Si ser muy experto se puede ver que esta perforación fue hecha con mimo, y nada parece indicar que haya habido intención de dejar la pieza inservible.

Este metate reconvertido me gusta por su simetría, por la intensidad del desgaste que tiene y, principalmente por las preguntas que me genera. Es una lástima que no tengamos información sobre el lugar exacto donde se encontró, ni tampoco tengamos datos de los otros objetos que lo acompañaban. Es la herencia del saqueo y del coleccionismo del objeto por el objeto mismo.

Hay otros ejemplares como el metate con forma de felino de abajo que también fueron perforados en el centro. Este tampoco quedo “inutilizable“. Quedó diferente y preparado para otro uso, o para un uso complementario al inicial.

metate felino perforado nuevo

Lo que nos dicen estos metates es que ellos, al igual que la mayoría de los objetos, cambian, se usan de manera diferente a la idea que los concibió, se re-adaptan y asumen nuevos usos, nuevos sentidos y significados.

Lo mismo nos pasa a las personas. Al igual que las cosas, y junto con las cosas, nosotros también cambiamos y asumimos nuevos roles y nuevas vidas.

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Las distintas vidas de una escultura del Diquís

Parte superior de una escultura reutilizada y convertida en “busto”. Sitio Batambal, Osa. Colección Museo Nacional de Costa Rica Foto: Rodrigo Rubí.

Los objetos arqueológicos acumulan distintas historias sobre su vida. Y es que los objetos, sean del tipo que sean, tienen  su vida, su propia historia. Una historia que empieza desde que fueron pensados, que se concreta con su fabricación y se reafirma con su uso. Dice el arqueólogo Vicente Lull en su libro “Los objetos distinguidos” que “allí donde no media lenguaje, el objeto resultante es el todo, el vínculo capaz de grabar la experiencia y transmitirla por sí mismo”….

Rodrigo Rubí J.  Fragmento de escultura antropomorfa P-299-BT-F. E-112 / Procedencia: Cd 82N 28W/44 cmb/d. Batambal, Palmar Norte, Puntarenas. Costa Rica. ft Rodrigo Rubí J. dic2012.
Vista de la parte dorsal de la escultura. Sitio Batambal, Osa. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto Rodrigo Rubí.

El objeto de la foto es un caso singular que muestra partes de sus distintas biografías. En primer lugar es una escultura fabricada en roca arenisca de grano fino, igual que la mayoría de esculturas antropomorfas del Diquís. Fue hecha en piedra de la región. Su origen está en la materia prima local.

Aunque tiene una superficie muy desgastada todavía quedan la huellas de los punteros y de otros instrumentos usados para darle forma y acabado. Estas huellas serían según Vicente “su prehistoria“. Lo que la hizo objeto.

Sabemos que fue “hecha“, que hubo manos, herramientas, conocimiento y experiencia que  la hicieron de ésta y no de otra manera. No es única. Hubo otras parecidas a ella, o distintas a ella pero siempre compartiendo su carácter escultórico.

En segundo lugar, en su forma están plasmados una serie de atributos estilísticos muy concretos y característicos del Delta del Diquís. Su procedencia determina estos atributos; es lo que es porque la hicieron ahí, en un momento determinado, bajo ciertos parámetros estéticos y con un fin determinado. Ahí radica su identidad.

En tercer lugar, esta escultura se convirtió en algo que no fue en su origen.

Tuvo una vida anterior seguramente como estatua de cuerpo entero, y por razones que no conocemos terminó convertida en busto. Se rompió, o la rompieron en tiempos precolombinos, y fue reconvertida  en un nuevo objeto.

Posiblemente cuando estuvo completa se mantuvo erguida en algún lugar junto con otras estatuas y posiblemente con esferas de piedra y esculturas de animales. Cuando fue reconvertida en busto quizá estuvo expuesta a la vista, o la guardaron y la mostraban de vez en cuando. Esa parte de su historia no la conocemos.

Su penúltima vida fue como parte de un grupo de mas de 170 fragmentos de esculturas y esferas de piedra pequeñas colocadas dentro de una estructura en el sitio Batambal. Ahí fue encontrada por un equipo de investigación del Museo Nacional de Costa Rica en diciembre del 2011.

Su última vida, la mas reciente, es como objeto de museo. Ahora vive en una caja de cartón dentro de una bodega. Ya ha sido estudiada, tiene número de identificación y forma parte de una colección arqueológica. Salvo que sea usada en alguna exposición, ya no verá la luz en mucho tiempo.

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La escultura muestra la zona de fractura de lo que fueron sus hombros y el cuerpo perdido. Sitio Batambal, Osa. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Marco Arce.

Vicente Lull también dice en su libro que “un objeto tiene el significado con el que fue producido y adquiere el sentido que su uso le confiere“. Por lo que dice esta escultura en sí misma, y por el contexto donde fue excavada, se puede inferir que debió tener distintos sentidos según el momento, el dónde y el cómo fue usada. Y también debió haber tenido un sentido diferente cuando estuvo completa y luego cuando tomó una nueva forma.

Ahora tiene un nuevo sentido como objeto patrimonial, como parte de una legado histórico. Es un nuevo rol. No fue pensada ni creada para este fin. Ese sentido, ese uso, se lo estamos adjudicando nosotros en este tiempo presente.

La vida de los objetos es lo que es por compartir la vida con gente que los hace, los usa, los rompe, los recoge, los reinventa y los junta con otros. Su vida es social; es compartida; cambian ellos y cambia la gente; o cambia la gente y cambian ellos; o todo al mismo tiempo. Ese es el debate.

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Para los interesados en el mundo de los objetos y la materialidad social:

Lull, Vicente. 2007.  Los Objetos distinguidos: la arqueología como excusa. Barcelona, Editorial Bellaterra.

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Esculturas sin rostro del Diquís

Esculturas sin rostro del Diquís
Escultura fragmentada excavada en el sitio Batambal, Palmar Norte, Osa en el 2011. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto Rodrigo Rubí. Catalogo P-299-Bt-F.E-84.

Una característica singular de algunas esculturas del Diquís es la ausencia de rasgos faciales. En unos casos parece que fueron borrados intencionalmente; en otros que la erosión natural los eliminó. También hay casos donde estos rasgos  no fueron tallados.

Otro elemento singular, además de la ausencia de rasgos faciales, es que todas las esculturas con estas características que he estudiado fueron reutilizadas, a pesar de haberse fragmentado. Esto indica que no eran pre-formas o formas fallidas. Fueron objetos integrados a determinadas prácticas sociales que contrastaban con esculturas finamente acabadas y de rasgos detallados.

Las esculturas sin rasgos faciales no parecen haber sido hechas para un solo uso y un único tiempo. Su permanencia y reutilización debieron haber trascendido a quienes las hicieron y usaron primeramente. Fueron objetos que vivieron distintas vidas y que acumularon distintas historias en su relación con otros objetos y con distinta gente. La ausencia de rasgos faciales  les dio un sentido y un significado a los que apenas estamos acercándonos.

Escultura sin datos de contexto que fue recolectada en el Pacífico Sur de Costa Rica en 1939. Sus rasgos faciales no fueron tallados. Está fragmentada y fue reutilizada en tiempos precolombinos. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Catalogo MNCR-14533.

Hoy puede que estas esculturas sin rostro no califiquen como “obras de arte”, ni sean consideradas atractivas para una exposición museográfica. Sin embargo, lo que les falta las hace tremendamente valiosas. En ellas están plasmados el paso del tiempo y la mano caprichosa del que decidió no tallar los rasgos, o del que la recogió cuando ya los había perdido. Está plasmado un gusto y un sentido estético. También están plasmados sentidos y significados que solo la excavación sistemática y las preguntas bien hechas nos podrán aclarar.

En el sitio Batambal, recientemente excavado por un equipo de investigación del Museo Nacional de Costa Rica, es posible ver con toda certeza que muchas esculturas tuvieron vida después de haberse roto y a pesar de la ausencia de rasgos detallados. Un grupo cercano a 170 fragmentos fueron recogidos en distintos lugares y fueron depositados junto con pequeñas esferas de piedra. Quizá eran objetos de memoria; objetos puestos como un conjunto en un sector de un área empedrada que estaban fuera de la vista y que quedaron enterrados. Fue su destino final. Antes estuvieron en otros lugares y tuvieron otra vida.

Conocer las distintas vidas de un objeto escultórico es una tarea apasionante. En el Diquís, en el Sur de Costa Rica, es posible hacer esto por el rico legado precolombino y por la gran capacidad de la piedra para comunicarnos cosas. Solo queda preguntar, ver, estudiar y dialogar con los objetos.