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Las esferas de nadie sí son de alguien

Hace varios años se vendía en los puestos de revistas y diarios de España un dvd titulado “Esferas de nadie“. Era una producción audiovisual de un equipo liderado por J.J. Benitez que trataba sobre las esferas de piedra y que se basaba en gran parte en las esferas precolombinas de Costa Rica.

JJ Benitez dvdLas esferas de piedra son uno de los enigmas favoritos de J.J. Benitez.  Yo no tengo nada que decir sobre su manera de abordarlas porque él no es arqueólogo, ni historiador, y su mundo es el de la pseudo-ciencia. Sin embargo, no deja de irritarme ese título de “esferas de nadie” que le otorga a las esferas del Sur de Costa Rica.

Siempre es molesto encontrar trabajos que niegan el carácter indígena y precolombino de estas esculturas, y más molesto es todavía que duden o subvaloren los estudios científicos y los aportes de la Arqueología y de la Historia. La verdad es que nada se puede esperar de la pseudo-ciencia porque en el fondo se trata de un negocio muy rentable, y entre más misterio y dudas siembre, más beneficios económicos genera.

Dejando a J.J.Benitez, sus enigmas y sus super-ventas, si hay algo que de verdad me irrita, me duele y me genera frustración son esas “esferas de nadie” que abundan en el Sur, en el territorio de estas maravillosas formas escultóricas precolombinas. Son las esferas que nadie cuida, que nadie ve y que están ahí, dejadas a la mano de Dios, … o del Diablo.

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Esfera de nadie en El Progreso, Drake. Está en una propiedad privada tan abandonada como la misma esfera. Foto: I. Quintanilla, diciembre del 2014.

Uno de los casos que ejemplifica esta situación de “esferas de nadie” son las cinco que se encuentran en El Progreso de Drake. Éstas son el único caso conocido de esferas en esta parte de la península de Osa y están asociadas a un sitio arqueológico con montículos, restos cerámicos y de piedra trabajada. Es un lugar poco estudiado pero que sí está registrado en el Museo Nacional de Costa Rica.

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Niño vecino de El Progreso de Drake mostrando su colección personal de fragmentos arqueológicos recogidos en el pueblo. Foto: I. Quintanilla, diciembre de 2014.

Las esferas de El Progreso de Drake tienen un carácter excepcional por el lugar donde están. Son muy  importantes en términos de la procedencia de las rocas con las que las fabricaron (rocas gabroides o graníticas) porque no se sabe si es piedra tomada de las cercanías, o si fue traída de la cordillera Costeña.

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Dos de las cinco esferas ubicadas en El progreso de Drake. Se encuentran en el jardín de una casa. Miden cercad e 120 cm de diámetro y tienen un acabado fino. Pesarán más de una tonelada. Foto: I. Quintanilla, diciembre de 2014.

Resolver la procedencia de las esferas de El Progreso es muy importante porque nos estaría mostrando el traslado desde largas distancias de objetos muy pesados -mas de una tonelada- y el uso de embarcaciones capaces de soportarlas, además de un complejo sistema para emplazarlas en el pequeño valle de El Progreso.

Si la piedra utilizada procediera mas bien de las montañas cercanas nos daría luz sobre el uso de otras zonas de aprovisionamiento distintas a la Cordillera Costeña y a la Cordillera de Talamanca. Por otra parte, permitiría entender mejor la dinámica de los asentamientos con esferas de piedra fuera del delta del Diquís y la cuenca del río Grande de Térraba.

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Esta es quizá la única esfera de El progreso de Drake que no ha sido desplazada del todo de su lugar original. Se encuentra en un portero, cerca del aeropuerto. Foto: I. Quintanilla, diciembre de 2014.

A pesar de su importancia, el sitio arqueológico y las esferas de El Progreso parecen ser invisibles. Ni la gente de la comunidad, ni la de la turística Drake, mucho menos los funcionarios de San José, las miran nunca. Las han desplazado de su lugar original, y ahí están a la orilla del camino que lleva al aeropuerto -porque en El Progreso está el pequeño aeropuerto por que el que se mueve buena parte de los adinerados turistas que van a Corcovado- invisibles, perdidas y descuidadas.

Otro caso difícil de digerir por el abandono es el de las esferas del sitio arqueológico Estero Rey. Este es un importante sitio arqueológico situado entre Ciudad Cortes y San Buenaventura en el cantón de Osa.

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En el sitio Estero Rey hay 9 esferas. Dos de ellas tienen figuras grabadas y una más ten e evidencias de haber sido tratada en tiempos antiguos después de que perdió un fragmento. Foto aporte anónimo. Abril del 2014.

En Estero Rey hay nueve esferas que fueron extraídas con maquinaria pesada y puestas en la superficie actual. Yo estudié el sitio brevemente en el 1991 y desde entonces no se volvió a estudiar. A pesar del poco interés hacia este sitio arqueológico hay varios aspectos notorios que hacen de él un lugar de gran importancia.

El lugar donde se ubica Estero Rey está conformado por suelo arenoso y de abundante sedimento. Esto contrasta con los alrededores que son pantano o humedal. Si no me equivoco, Estero Rey fue una especie de isla de tierra fértil y no inundable en plena zona de manglar o de bosque inundado.

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Esferas del sitio Estero Rey en el 2014. Foto aporte anónimo.

 

El hecho de que hayan nueve esferas en el lugar es una muestra del traslado de estas esculturas dentro de zonas pantanosas y en zonas de bosques inundados. ¿Cómo las llevaron hasta ahí? Esta pregunta y otras más hacen que Estero Rey merezca atención. Ya de por si el hecho de que hayan nueve esferas -un número considerable comparado con otros lugares- lo ameritaría.

La esferas de Estero Rey tienen tamaños que van desde los 60 hasta los 130 cm. Dos de ellas presentan figuras grabadas y una tiene evidencias de reparación por el daño que le generó la perdida de un fragmento. Esto parece significar nada para cuidarlas y protegerlas.

Aparte de los cuatro sitios declarados como patrimonio mundial por UNESCO, hay muchísimos sitios arqueológicos más en el Pacífico Sur de Costa Rica con esferas. Es una pena que no exista una política, mas allá de lo que exige la ley, para investigarlos, protegerlos y ponerlos en valor.

Ubicación de sitios arqueológicos con esferas de piedra en el Pacífico Sur de Costa Rica. Mapa elaborado por Felipe Sol.

En este panorama triste de abandono que observo cuando voy al Sur, cada cierto tiempo otras personas lo hacen más evidente. Hace unos días una amiga me preguntó si sabía acerca de unas esferas halladas dentro de un arrozal en Osa. Yo no lo sabía y me puso en contacto con su amigo Marco Castro, quien compartió conmigo sus fotos e información.

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Esferas del sitio La Julia. Foto: Marco Castro, 2015.

Marco Castro vio las esferas del sitio La Julia en una gira de trabajo. Le llamó la atención que estuvieran ahí, así, de esa manera. Es raro ir caminando por un extenso campo de cultivo y encontrarse de pronto con cuatro esferas de piedra en la nada.

Y es que no solo gente como Marco se encuentra con esferas de piedra cuando anda por el campo. Mucha gente las ve, opina, dice, piensa, pero no pasan de ahí. No actúan, no piden cuentas, no reportan, no avisan. Por indiferencia o por falta de fe en el estado, pero no hacen nada.

En el caso del sitio La Julia, el Museo Nacional ya está notificado. Ya conocen el lugar, ya lo tienen registrado. Y ahora ¿qué? ¿Tendrán estas esferas la suerte de que decidan “rescatarlas”, “cuidarlas”? ¿Serán depositadas en el cementerio de esferas de Finca 6? ¿Pasará otro Marco Castro dentro de unos años y se volverá a extrañar de verlas ahí, así, de esa manera?

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Esferas del sio La Julia. Foto: Marco Castro, 2015.

Y es que existe un gran problema con las esferas de piedra del sur de Costa Rica: son muchas y están en lugares dispersos. La gran mayoría han sido movidas de sus lugares originales y están a merced de los propietarios de los terrenos. La institución encargada de cuidarlas no tiene la capacidad ni los medios para cumplir de manera expedita su tarea.

¿Qué hacer? Es doloroso que la mayoría esté sin ningún cuido. Que parezcan no ser de nadie. Pero,  las esferas de piedra precolombinas de Costa Rica sí son de alguien. Son de un pueblo que tiene la obligación de cuidarlas, investigarlas, protegerlas. Están a cargo de una institución, pero la responsabilidad es compartida.

Pero, ¿Cómo compartir esa responsabilidad, ese deber? Si no queremos que sean esferas de nadie habrá que hacer algo. Ya no se puede mirar para otro lado.

 

 

 

 

 

 

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Patrimonio olvidado

Patrimonio olvidado
Casona y esferas de Bahía Ballena, Uvita, Osa. Foto Diego Matarrita.

Una casona histórica declarada patrimonio histórico-arquitectónico según la ley 7555 y unas esferas de piedra que son patrimonio arqueológico y que quizá sean declaradas “símbolos de la patria”.
Una casa abandonada que se destruye ante la mirada de turistas y vecinos en Bahía Ballena, Uvita. Unas esferas descuidadas e invisibles como muchas otras. ¿Es esta la manera de cuidar nuestro patrimonio? ¿Es qué no podemos hacer nada?

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La casona de Bahía Ballena se encuentra en un lamentable estado de conservación. En lo que fueron los jardines de la casona hay Cinco esferas precolombinas. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Yo creo que si se puede hacer algo y lo primero es decir que esto está pasando. Lo segundo es actuar y tomar decisiones. La inacción del estado no puede condenar el patrimonio cultural al olvido y a la destrucción. Todos tenemos responsabilidad y todos debemos actuar.

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¿Se puede orar por una esfera?

¿Se puede orar por una esfera?
Esfera del Sitio El Silencio- 250 cm de diámetro y 15 o 20 toneladas de peso. Osa. Foto: Diego Matarrita (18 de marzo del 2014)

Cada vez que voy a visitar la esfera del sitio El Silencio- la más grande de todas, la esfera emblema de todas las demás- se me rompe el corazón. Cada vez que voy a verla le falta un nuevo pedazo; cada vez que la visito tiene un poco menos de escultura y más de piedra sin forma.

Cuando la encontré en 1991 estaba algo deteriorada y se le miraba solo la parte superior; ahora está descubierta casi a un 90% y cada vez está peor.

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El deterioro en la esfera de El Silencio parece imparable. Detalle de la perdida reciente de un fragmento por exfoliación. Las exfoliaciones se producen por cambios bruscos de temperatura. La escultura va perdiendo fragmentos que se desprenden como capas de cebolla. Foto: Diego Matarrita, marzo del 2014.

¿Se puede orar por una piedra? ¿A quién se puede clamar para que se detenga su destrucción? Todos somos observadores pasivos, cómplices del clima, del biodeterioro, de la inacción institucional. Creo que este país no se merece este patrimonio. No nos merecemos ser los depositarios de esta obra precolombina, ni de muchas otras mas.

Vergüenza me da ser testigo de todo esto. Vergüenza de ser arqueóloga. Vergüenza de ir a verla y salir con las manos atadas de impotencia, frustración y desconsuelo.

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La madre, su hijo y una esfera: una historia hecha en cemento

Esfera precolombina y escultura de madre con su hijo en brazos de manufactura moderna. Parque central de Pérez Zeledon. foto I . Quintanilla.

Cada vez que iba de San José a San Isidro o seguía camino hacia el Sur veía en un pequeño parque una escultura un poco extraña. En medio de la plazoleta alguien había colocado una escultura de una madre con su hijo en brazos sobre una esfera de piedra precolombina. Era un ensamble extraño que con el paso de los años se convirtió en símbolo de la ciudad de San Isidro El General.

La escultura de la madre, que parecía hecha en cemento, estaba posada sobre una sólida roca granítica con forma de esfera que había sido hecha por escultores indígenas hace cientos de años… Suena un poco irónico y a la vez violento, pero así lo hicieron.

En el 2011 yo tenía que reunirme con una antropóloga que trabaja en San Isidro y quedamos de vernos en el parque principal de la ciudad. Mientras la esperaba fui a caminar por lo alrededores y para mi sorpresa encontré a la esfera y a la madre.

Habían sido trasladadas desde su rincón, a la orilla de la Carretera Interamericana, y ahora ocupaban una parte muy visible del parque recién remodelado. Las habían separado: la madre seguía mirando a su hijo con amor y la esfera lucía sin su carga anterior.

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Detalle de la esfera y a madre en su nueva ubicación. Foto: I.Quintanilla.

La esfera ahora estaba en posición más alta que la madre; ya no la sostenía. Estaba incrustada sobre una base de cemento -una aborrecible práctica que no deja de repetirse- y mostraba en su parte superior la gran cicatriz que atestigua la incrustación anterior.

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Es de imaginar que pocas personas de las que caminan y se sientan en el parque de San Isidro del General no harán ninguna relación entre el viejo ensamble de la madre-esfera y el nuevo conjunto de madre y esfera sobre anillos circulares de cemento. Mucho menos harán la relación entre la esfera atada a una base innoble y el hecho singular de vivir en el territorio de las singulares y únicas esferas precolombinas. Es muy probable que no se den cuenta siquiera que esa esfera es de origen indígena precolombino, y no una burda replica reciente.

Hoy es 26 de mayo del 2013. Estuve en el parque de San Isidro a principios de octubre del 2011. Ha pasado mucho tiempo y desgraciadamente todavía estoy molesta por lo que vi. Duele reconocer la impotencia. Ver y callar… no me gusta esa opción. Mejor tener un blog y decirlo.

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Una esfera invisible en la ciudad

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Foto: Diego Matarrita.

Si hiciéramos una encuesta para preguntar dónde podemos ver esta esfera- quizá la más grande que hay en el Valle Central de Costa Rica- pocas personas podrían responder. Sin embargo, miles de personas circulan cada día cerca del lugar donde se encuentra.

¿Es que esta esfera es invisible? ¿Por qué sus 190 centímetros de diámetro y sus casi ocho toneladas son tan insignificantes? ¿Es que la ciudad la engulló y la hizo perder su sentido al estar fuera de su lugar natural? ¿O es que sus “dueños” no saben lo que tienen y de alguna manera la tienen invisibilizada?

O, peor todavía, ¿es que a la gente no le importa la escultura pública, mucho menos la precolombina?

Quizá otra imagen ayude a saber dónde se encuentra esta esfera:

Foto: Diego Matarrita.

Seguro que aquí muchos la pueden reconocer. Sí, está en la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica, en la sede de San Pedro de Montes de Oca. Ha estado ahí por mucho tiempo, posiblemente desde los años setenta del siglo pasado y fue traída, como muchas otras esferas precolombinas, del Sur del país; quizá de Osa o de otro cantón del Pacífico Sur, que son los lugares donde están los sitios arqueológicos con esferas de piedra.

Es curioso, pero ser esfera universitaria no le ha dado ningún privilegio excepcional a esta gran escultura precolombina. Sufre de ataque biológico y del mismo deterioro que la mayoría de las esferas expuestas al aire libre, sea en el Valle Central o en los lugares originales.

Foto. Diego Matarrita

Y es que aunque esta esfera haya sido removida de su lugar original y ahora esté ” sin contexto” merece ser cuidada y protegida en su integridad. El deterioro no es un problema de la piedra. El deterioro es un problema de la obra que fue plasmada en piedra y por lo tanto, es un problema del patrimonio y de la sociedad que debería tratarla como algo propio, valioso y frágil.

Con tantos años de estar ahí, esta esfera debería de tener título universitario. Un título que la reconozca en su valor y que la ayude a ser re-valorizada. Supongo que los importantes esfuerzos de inventario patrimonial que se han venido haciendo en los últimos años en la UCR incluyen esta esfera y que tanto la UCR como el Museo Nacional de Costa Rica habrán tomado medidas para conservar, proteger y especialmente poner en valor a una de las esferas de mayor tamaño que se conocen. Supongo que así será. ¿O no?

Nota: un pequeño video para ilustrar mejor el ataque biológico permanente que sufre esta esfera. No esta´hecho con cámara profesional, pero ilustra: http://youtu.be/T1bKCP9zrGQ

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¿Deterioro, natural o intencional? Cicatrices que buscan respuesta

¿Deterioro, natural o intentional? Cicatrices que buscan respuesta

Cada esfera precolombina tiene características propias. Este es un caso muy singular de esfera “deformada” por razones todavía no determinadas. En mi opinión, las cicatrices que presenta en la parte media-baja son producto de una forma intencional de “mutilación”-“deformación”” posterior a su forma inicial como esfera simétrica. Son cicatrices antiguas; hechas en tiempos precolombinos. La dirección de las huellas es la misma “verticales” y siguen un mismo patrón en cuanto a forma- ¿Cómo lo hicieron, con qué intención y con qué tipo de instrumentos? No he podido estudiarla con profundidad, pero está anotada como tarea pendiente.

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El Tiempo, gran escultor: palabras de Marguerite Yourcenar

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Esferas de piedra con dibujos: un poco más allá del trabajo escultórico

Después de una semana plagada de pseudo-ciencia, astrólogos oportunistas y gobiernos locales que pierden el Norte quiero volver a las esferas. Y para volver nada mejor que dar a conocer la singularidad que presentan algunas esferas precolombinas del Diquís: los dibujos o  grabados que tienen en su superficie.

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Desde hace muchos años se exhibe en el Museo Nacional de Costa Rica una esfera que está partida. Antes estaba en uno de los pasillos exteriores y pasaba desapercibida. Ahora está dentro de la Sala de Arqueología junto con otras esferas,  y es más fácil verla y relacionarla con el conjunto, a pesar de que a primera vista no parece similar a las otras.

Esfera fabricada en piedra arenisca con grabados sobre superficie. Colección Museo Nacional de Costa Rica. La esfera procede del Sur del país pero no tiene datos exactos del lugar donde fue encontrada. Foto: Diego Matarrita.

Esta esfera es un caso especial porque es de las pocas que se fabricaron en piedra de tipo arenisca. Hasta la fecha se conocen nueve esferas hechas en este material; un tipo de roca relativamente suave para tallar, pero con el inconveniente de no alcanzar una superficie brillosa. Esta cualidad que sí la tienen el gabro y otras rocas plutónicas usadas en la mayoría de las esferas.

La arenisca no es muy resistente  y, dependiendo de lo homogéneo del material usado, son propensas a romperse. Quizá por eso, y porque es muy dificil encontrar bloques grandes es que se usaron poco en la fabricación de esferas. Esto contrasta con el uso casi exclusivo de este tipo de piedra que se dio en la escultura de tipo antropomorfa o zoomorfa de la misma región.

La esfera del Museo Nacional, además de la singularidad de la materia prima, tiene dibujos. Son grabados profundos, casi se podría decir que son acanaladuras, que oscilan entre 1 y 1.5 cm de ancho y  0.5 cm de profundidad. Su diseño es muy similar al de algunos petroglifos encontrados en la región, con sus líneas, círculos y espirales. Igualmente, es muy similar a otra esfera partida que se encontró en Pilas como parte de los estudios arqueológicos del Proyecto Hidroeléctrico El Diquís en el cantón de Buenos Aires..

Durante mucho tiempo, la esfera del Museo Nacional era la única que se conocía con grabados. Sin embargo, a partir de 1992 cuando empecé el inventario y la documentación detallada de esferas fui encontrando otros ejemplares que suman a la fecha un total de once. Esta cifra es el resultado de la revisión exhaustiva de muchas decenas de esferas. Esferas difíciles de documentar por las condiciones de conservación, ya que la mayoría tiene la superficie cubierta de musgos, líquenes y otros organismos.

Las representaciones de figuras sobre esferas en unos casos se hicieron durante el mismo proceso de alisado y pulido de la superficie de la escultura. En otros fueron hechas posteriormente.

Un caso especial de esfera con grabados hechos como parte del tratamiento de superficie es un ejemplar procedente de las antiguas fincas bananeras de Palmar Sur-Sierpe, en Osa.

Esfera de piedra con figuras grabadas. Hacienda Victoria Palmar Sur. Foto: I. Quintanillla

Actualmente esta esfera se encuentra en los jardines de Hacienda Victoria en Palmar Sur. A diferencia de las profundas acanaladuras de la esfera del Museo, en ésta se usó una técnica más delicada. Fue una combinación de desgaste de la superficie que dejó unas áreas en alto relieve y otras en bajo relieve. Estas diferencias son apenas perceptibles, y la mejor manera de observarlas es a través de los contrastes de luz o por el tacto. También hicieron incisiones que fueron alisadas para dar una imagen de conjunto.

Los grabados de la esfera de Hacienda Victoria ocupan la mitad de la esfera. Esta mitad está demarcada por dos circulos dentro de los cuales hay una figura compuesta de un animal con cara de saurio-lagarto y cuerpo de felino. El cuerpo del felino fue creado a partir de la combinación de alto y bajo relieve. La cara, compuesta por dos espirales y un ojo circular, fue elaborado mediante incisiones.

El motivo representado se encuentra en otros lugares de Costa Rica, como es el caso de uno de los petroglifos del sitio Guayabo de Turrialba. Es interesante que se haya plasmado sobre esta esfera monumental (152 cm de diámetro) un motivo pan-regional.

Dibujo esquematizado que resultó del calco que hice en 1992.

Además de las esferas mencionadas, hay otras con figuras grabadas que parecen haber sido hechas después del tratamiento de superficie vinculado al proceso de manufactura. En general, son grabados hechos con incisiones que fueron alisadas y no el juego de alto y bajo relieve como en la esfera de Hacienda Victoria.

Ejemplos de estos grabados se pueden ver en las dos grandes esferas del sitio Bolas que hoy están en la escuela del pueblo. Es posible que la esfera B de Finca 6 también tenga grabados de este tipo, así como una que hoy está enterrada en el sitio Pejilbaye. En uno de los jardines del Museo Nacional hay otra con leves líneas incisas.

Imagen tomada a mediados de los años sesenta de las esferas de mayor tamaño del Sitio Bolas. Las dos tienen figuras grabadas. Nótese un semicírculo en la esfera de la derecha. Foto tomada por funcionarios del Instituto Geográfico Nacional.
Detalle de figuras grabadas en una esfera del sitio Bolas, Buenos Aires de Puntarenas. Foto: I. Quintanilla

Un caso especial de esferas con grabados se da en el sitio Estero Rey ubicado en San Buena, Osa. Este es un sitio poco estudiado y dentro del grupo de 11 esferas que tiene -un grupo removido, pero que se encuentra en la misma área del sitio arqueológico- hay dos esferas muy interesantes en cuanto a sus grabados. Uno de ellos corresponde al mismo motivo de algunas piezas de oro en forma de mono con la cola enrollada colocada sobre la cabeza y con las manos y patas abiertas. La otra tiene un animal muy realista en altorelieve. Desgraciadamente, dos veces se me ha denegado el acceso a la propiedad -hace unos años entraba sin ningún problema- y no he podido documentar apropiadamente estos elementos.

Extremo plano de un barril o cilindro de piedra procedente de la zona de Coto Brus, Puntarenas. Una de las esferas del Sitio Estero Rey presenta una figura grabada muy parecida a esta.

El hallazgo de las esferas con figuras grabadas muestra una maximización comunicativa de estas esculturas en la que suman la forma, el color, el tamaño, el acabado de superficie y la representación grabada. Es probable que también se haya usado pintura para destacar estas representaciones, lo que dotaría a la esfera de mayor capacidad comunicativa e incrementaría su valor simbólico, pero no se ha encontrado evidencia, por lo que sólo es una hipótesis.

La presencia de figuras grabadas en la superficie de por lo menos 11 ejemplares constituye un nuevo elemento a considerar en el cuido y manejo de las esferas precolombinas del Sur de Costa Rica. El ataque biológico, la erosión y las prácticas de cuido inapropiado pueden llevar a la desaparición de este elemento.

La situación actual de muchas esferas quizá esté haciendo peligrar la conservación no sólo de ellas en términos de forma, sino también de muchos grabados. Es posible que nos estemos perdiendo de unos atributos que enriquecen al trabajo escultórico y de todo un mundo simbólico plasmado en las figuras grabadas.  Tenemos, por lo tanto, una tarea más para apuntar en nuestro compromiso por la investigación, conservación y protección de este patrimonio.

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No todos miramos igual, ni miramos lo mismo, pero ahí hay un sola realidad

El mundo que nos rodea y nos acompaña se nos presenta de distintas maneras; lo vemos desde diversos puntos de vista y con miradas diferentes. Todo depende de las preguntas que tengamos, de lo que busquemos y de toda una serie de experiencias de vida previas. En el caso de las esferas de piedra, y todo lo que las acompaña, es normal que no exista ni sea válido un sólo punto de vista. Pueden haber muchas maneras de acercarse o de relacionarse a ellas, de sentirlas o inspirarse a partir de ellas.

Sin embargo, hay algo que no tiene que ver con puntos de vista, ni con opiniones, ni con sensaciones o emociones. Es lo que nos dice la “materialidad” de esos objetos. La formas que tienen, el tamaño, el peso, las cicatrices que presentan de cuando fueron esculpidas, las alteraciones provocadas por el uso o por el ambiente al que han estado expuestas, el color de la roca usada para fabricarla. Individualmente, cada esfera habla de ella misma y de quienes la hicieron y usaron y desecharon y volvieron a usar. Hablan también de los lugares dónde han estado, del ambiente donde han vivido y de su salud. No son seres vivos en el sentido biológico; pero sí son material sensible. Por que la materia se transforma y la transforman, y cada transformación deja huella.

Esfera fabricada en material muy frágil que sumado al abandono hace que se encuentre en muy mal estado. Pejibaye, Pérez Zeledón

En conjunto, podemos ver las diferencias. Ver que unas son más grandes que otras; que unas fueron hechas y trabajadas con mucho cuidado, otras no tanto; que unas fueron hechas en piedra de primera calidad, otras no. En algunos casos las herramientas dejaron huellas profundas; en otros estas huellas fueron borradas por tratamientos de acabado que buscaban afinarlas y conseguir brillo.

Esfera del Sitio Cansot. Su superficie muestra las cicatrices del uso de punteros como parte del proceso de fabricación. El musgo y los líquenes cubren estas cicactrices y esconden parte de la historia de la esfera.

Cuando las vemos en un conjunto mayor, junto con otros objetos, conjugadas y relacionadas, podemos saber mucho más. Son múltiples materialidades que hablan de vidas pasadas, de personas que las hicieron y usaron, que las cuidaron, las disfrutaron o que sufrieron por ellas o a causa de ellas. No son objetos sin vida. Tuvieron vida, sentido social, su propia historia e historias compartidas.

Ahora podemos opinar, dar puntos de vista, especular o inventar. No obstante, ahí están los objetos para hablar, para ser interrogados,  para responder sobre sus vidas pasadas. En este momentos podemos inventarles un pasado o darles una nueva vida o un nuevo sentido. Pero esto tiene que ver con nosotros y con nuestro tiempo, no con el tiempo pasado.

Esfera precolombina pintada a tono con otros elementos de la plaza del pueblo de Pejibaye, Pérez Zeledón. Esfera fabricada en roca arenisca.

Quienes nos dedicamos a la Arqueología y a otras ciencias relacionadas con el estudio de las sociedades pasadas nos corresponde hacer las preguntas y responderlas adecuadamente con las posibilidades que nos ofrece la ciencia. Nos corresponde entrevistar y aportar conocimiento. Si este sirve para formar opinión, mejor. Pero ni la opinión ni los puntos de vista pueden ocupar el lugar de lo que dice la investigación científica y metódica. Es a través de ésta, a través del conocimiento experto, como nos acercamos a las sociedades pasadas y a su legado.

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La triste belleza del abandono: esferas y patrimonio histórico-arquitectónico en Bahía Ballena

Esferas de Bahía Ballena, Osa,

La vida de las esferas en el trópico húmedo es una historia de resistencia permanente. Esferas de Bahía Ballena, Osa.

 

 

Otra vista de dos de las ocho esferas removidas de su contexto original y hoy día situadas en Bahía Ballena, Osa.

 

 

Esfera y casa declarada patrimonio histórico-arquitectónico según la Ley 7555. La ruina domina el paisaje y muestra como se trata una parte del patrimonio cultural en el Sur de Costa Rica.
Otra vista de la casa patrimonial y una de las esferas precolombinas de Bahía Ballena, Osa.
Esfera-ecosistema tropical. Bahía Ballena, Osa