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De astrólogos, gobiernos locales y esferas de piedra

El día de hoy, el periódico La Nación de Costa Rica publicó un extenso reportaje de investigación sobre el “Proyecto Esferas”. Bajo el título “Municipalidad de Osa delega en astrólogo español proyecto de esferas ticas“, el periodista especializado en política nacional Alvaro Murillo, da a conocer de dónde surge la iniciativa del proyecto, su filosofía y, a través de una corta entrevista, da voz a Vicente Cassanya, el astrólogo nombrado embajador y director ejecutivo del proyecto, según decisión de la Municipalidad de Osa.

http://www.nacion.com/2012-07-23/ElPais/municipio-de-osa-da-a–astrologo-espanol-proyecto-de-esferas-ticas-.aspx

En abril de este año, fui contactada por el Sr. Cassanya a través de Facebook. Intercambiamos mensajes, hablamos dos veces por teléfono, le envié información sobre las esferas y quedamos en hablar personalmente. Su idea era venir a Barcelona o aprovechar un viaje que yo iba a hacer a Madrid para reunirnos. Ni él vino a Barcelona ni yo lo llamé cuando fui a Madrid. Ya no era necesario porque tanto él como yo sabíamos que la solicitud que me hacía de ir como invitada especial del “Proyecto Esferas” no me interesaba.

Las esferas de piedra son patrimonio cultural. No son objetos sin historia, ni pasado. No pueden ser juguetes de los pseudo-científicos ni de aficionados. Foto:: Diego Matarrita

¿Por qué siendo yo especialista en las esferas precolombinas de Costa Rica, autora del libro más reciente sobre el tema, arqueóloga dedicada por casi 20 años a la investigación y  la protección de las esferas, rechacé estar “situada en el lugar que me corresponde” o ser “valorada por mis conocimientos y mi gran experiencia“?

¿Por qué no consideré la propuesta de asesorar al “Proyecto Esferas”? ¿Por qué rechacé un viaje pagado a Costa Rica y me negué a figurar entre un grupo especial de personas que se reunirían entre el 15 y el 20 de octubre en Osa? No es porque sea tonta ni porque no me diera cuenta de que se podía “abrir una gran oportunidad personal”. No. Rechacé vincularme a este proyecto porque el patrimonio arqueológico no puede ser usado como pretexto para negocios que benefician a unos cuantos ni para construir imágenes públicas de personajes “pseudo-altruistas” con fines neo-coloniales.

Las conversaciones con el Sr. Cassanya y la revisión del material que poco poco fue poniendo en la web del “Proyecto Esferas” me dieron absoluta certeza de que estaba tratando con un vendedor. No era un filántropo ni una persona de gran consciencia social o ambiental. Lo suyo era el negocio y la venta de imagen. Ahí no había sustancia. No había ningún ideal de investigar, proteger, conservar o poner en valor las esferas como patrimonio cultural. Al contrario: sus opiniones me parecieron desde el principio dañinas, nocivas y muy perjudiciales. Percibí que este proyecto traería división, desconfianza y que debilitaría los frágiles procesos que se estaban construyendo en la región a partir del patrimonio arqueológico.

No quise participar de una iniciativa con un discurso altruista, porque inmediatamente descubrí que tenía un trasfondo económico dudoso. Dudoso en el sentido de que el objetivo era llevar gran cantidad de gente a la región, independientemente de si esto era pertinente o no, de si estaban las condiciones de infraestructura para recibir cientos de personas en los frágiles sitios arqueológicos de la región.

Tampoco quise ser participe de una iniciativa que salía de la nada. Un proyecto que ignoraba a una institución vital en la gestión del patrimonio arqueológico del país, como lo es el Museo Nacional. Ante la pregunta de si el Museo Nacional estaba participando, la respuesta del Sr. Cassanya fue que luego los contactarían.

No podía entender que la Municipalidad de Osa estuviera impulsando una iniciativa con un extraño, y que su socio en la protección del patrimonio arqueológico desde principios de los años noventa- el Museo Nacional- no estuviera siendo informado. Esto era inexplicable, especialmente porque en ninguna otra parte de Costa Rica, el Museo Nacional se ha volcado tanto con la comunidad como en Osa. Son muchos años de trabajo y no calzaba en mi cabeza el que estuviera en camino una iniciativa orientada al “desarrollo de Osa” y a dar a conocer las esferas al mundo, y que la principal institución del país no fuera un actor principal en esto.

Tampoco me pareció acertado que se fuera a impulsar una visión sobre las esferas patrimoniales donde todos los puntos de vista tenían igual valor. Esto era pseudo-ciencia en acción. No proponían un enfoque científico. Al contrario; lo científico constituía un problema porque limitaba las visiones “abiertas” que acompañan al proyecto. Tampoco tenía nada que ver con la gestión integral del patrimonio arqueológico y el buen uso del conocimiento científico.

En las últimas semanas el Sr. Cassanaya y asociados han iniciado una fuerte campaña de mercadeo para construir imagen pública y vender el “Proyecto Esferas”. Las fotos del Señor Cassanya entregando donaciones por el dinero recolectado en un baile,  o de niños agradeciéndoles sus aportes recuerda las viejas imágenes de personajes coloniales que necesitan un pueblo pobre donde esparcir su “filantropía”.

El Sur de Costa Rica ya fue república bananera por mucho tiempo. No es justo ahora que un gobierno local – un alcalde – someta a un pueblo a un trato indigno promoviendo el personalismo y las imágenes de millonarios, aristócratas y oportunistas paseando por la región como si de un desembarco colonial se tratara, posando para revistas superficiales y usando la pobreza de la región como escenario.

Tampoco es justo que vengan ahora a decir que les interesan las esferas y que están preocupados por su estado de conservación. Discursos vacíos, sin contenido y oportunismo puro. No sé quienes serán los beneficiarios de este proyecto, pero seguro que no será el patrimonio arqueológico de Costa Rica ni las comunidades locales, indígenas incluidos.

Otros enlaces de interés:

http://www.nacion.com/2012-07-23/ElPais/Vicente-Cassanya—Hay-gente-en-Costa-Rica-que-se-cree-duena-de-las-esferas-.aspx

http://www.nacion.com/2012-07-23/ElPais/brochazos-de–glamour–en–puente-del-terraba.aspx

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Para que el viento no se lleve las palabras: mi opinión sobre el estado actual del proceso de candidatura de sitios con esferas como patrimonio mundial

El 22 de mayo de este año escribí el texto principal de esta entrada del blog. Lo hice al leer la información que estaba saliendo en los medios de comunicación sobre la reunión que iba a mantener la Presidenta de la República, Laura Chinchilla con Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, en la que tratarían el tema de la candidatura de los sitios con esferas de piedra de Costa Rica como patrimonio mundial.

Lo escribí sin que nadie me lo pidiera y sin representar a nadie. Lo hice con la mejor intención y por el compromiso irrenunciable que tengo con mi país y su patrimonio. Se la envié a dos personas de la comitiva de la Sra. Presidenta y una semana después se lo envié al director del Museo Nacional de Costa Rica. Como las palabras se las lleva el viento, y como no he recibido ninguna respuesta al mismo, he decidido compartirla a través de este blog. Quizá sea de utilidad para otras personas vinculadas de una u otra manera al proceso de candidatura, o por lo menos ayudará a entender la complejidad de esta empresa. A continuación el texto sin la introducción que hice en ese momento

Barcelona, 22 de mayo del 2012

Antes de todo, quiero manifestar que he reflexionado mucho sobre estos aspectos. He estudiado abundante documentación a raíz de una consultoría que hice el año pasado para la oficina regional de UNESCO en Costa Rica orientada a generar una estrategia para integrar los recursos arqueológicos en el desarrollo de la Región Brunca. Asimismo, acabo de terminar un curso de alta especialización en patrimonio cultural, y el pasado mes de abril presenté en el I Congreso Internacional de Patrimonio Mundial y Buenas Prácticas la ponencia “La declaración de Patrimonio Mundial como camino hacia la conservación y puesta en valor: la candidatura ante la Unesco de los sitios con esferas de piedra de origen precolombino de Costa Rica”. Además, durante 20 años he estudiado a las esferas de piedra precolombinas y los lugares donde se encuentran. Por lo tanto, considero que mi opinión experta puede ser de ayuda en este momento de impulso a la candidatura.

Para empezar quisiera decir que existe un problema en la manera en que se está enfocando el proceso de candidatura. La candidatura no se logra con completar un formulario. El formulario es la última parte del proceso; previamente se han tenido que hacer toda una serie de adecuaciones administrativas, legales, financieras y políticas. Asimismo, la candidatura no es para las esferas de piedra como objetos, sino para una serie de lugares arqueológicos donde todavía se conservan en su lugar original. Esto tiene una serie de implicaciones que desde mi punto de vista no están siendo abordadas de manera correcta, lo que me lleva a asumir que a un corto plazo la presentación del expediente ante UNESCO será inalcanzable.

Enumero los aspectos que considero fundamentales:

1. El marco legal: En el caso concreto de esta candidatura, el país obligatoriamente tiene que hacer un cambio en el marco legal que cobija el patrimonio arqueológico. La ley 6703 fue pensada y creada en función de los objetos; el patrimonio mundial se enfoca en la conservación “in situ”, es decir en la conservación y puesta en valor de los lugares originales donde se encuentran los bienes declarados patrimonio mundial. La integridad y la autenticidad son los dos ejes básicos, y en este momento, en Costa Rica, lo que la ley impulsa es excavar y extraer. Tampoco contempla cómo gestionar o administrar propiedades con sitios arqueológicos, salvo el salvamento en caso de riesgo; ni dice nada sobre la participación de los gobiernos locales u otros actores en la gestión del patrimonio arqueológico inmueble.

Por otra parte, es un marco legal pensado para un Museo Nacional del siglo XIX. Un museo que guarda, acumula y exhibe objetos. El patrimonio arqueológico sometido al patrimonio mundial requiere otro tipo de estructura administrativa; una estructura que gestione, que planifique, que ordene y que coordine con los distintos actores institucionales del ámbito internacional, nacional y local. También necesita una estructura financiera que posibilite la sostenibilidad de las acciones de conservación y puesta en valor de sitios arqueológicos y de los paisajes culturales de los que forman parte. Igualmente, requiere regular el papel del estado y del sector privado en cuanto a los aportes en la gestión del patrimonio.

A la fecha, no existe ninguna iniciativa para generar un nuevo marco legal para el patrimonio arqueológico de Costa Rica. Es algo que no se ha contemplado en estos largos 10 años, desde que se incluyó la propuesta en la lista tentativa. Esto tiene serias consecuencias y se verá reflejado a la hora de desarrollar los planes estratégicos que se solicitan en las Líneas Guías del Centro de Patrimonio Mundial; planes sin los cuales no puede ser presentada ninguna candidatura.

Es importante recordar que la declaratoria como patrimonio mundial se puede obtener, pero también se puede perder con relativa facilidad. Conservarla es lo más difícil; por eso hoy en día hay 24 países con patrimonio mundial en la lista de patrimonio en peligro por incumplir los compromisos adquiridos ante la comunidad internacional en cuanto a la protección y puesta en valor de su patrimonio. En el caso de la candidatura de los sitios con esferas existe un alto riesgo de fracaso por la debilidad legal y de los órganos de gestión.

2. El conocimiento científico: un requisito fundamental, básico y claramente establecido en las Líneas Guías de la UNESCO es que el conocimiento científico es el que sustenta las candidaturas. En mi opinión, este es uno de los aspectos más débiles del proceso actual. El proceso de investigación que se está llevando a cabo no está acompañado de un equipo multidiscilpinario de profesionales. No participan expertos de las universidades nacionales ni de fuera del país; no se llevan a cabo estudios especializados fundamentales y se financia con pocos recursos. Asimismo, está enfocado en preguntas de la investigación arqueológica, pero no en la conservación, ni en la puesta en valor; aspectos que también requieren ser estudiados.

El conocimiento que se requiere para un proceso de candidatura necesita un enfoque distinto al de las habituales investigaciones arqueológicas. Las preguntas son distintas en muchos sentidos, y requieren respuestas para resolver los aspectos pertinentes a la gestión integral (investigación, conservación, protección y puesta en valor), no sólo a la temática arqueológica en sí misma.

La investigación en un proceso como éste requiere necesariamente demostrar la integridad y la autenticidad de los recursos arqueológicos que se quieren proponer. Por lo tanto, la investigación no puede ser una amenaza para la conservación (es importante recordar que la excavación arqueológica implica destrucción). En este sentido, es importante valorar si la búsqueda de información para completar el expediente no está siendo una amenaza, ya que a la fecha se excava sin que existan planes de conservación y restauración paralelos al proceso de investigación arqueológica.

La tendencia actual es usar tecnologías modernas, poco invasivas, que permitan conocer lo que hay en el subsuelo con una mínima excavación (escaner láser, resistividad eléctrica, uso de imágenes de satélite, LIDAR, etc.). A la fecha, las investigaciones para sustentar la candidatura no se acompañan con estas herramientas, a pesar de que hay instituciones en el país que poseen parte de estas tecnologías y conocimiento técnico para aplicarlas. Tampoco hay en marcha convenios de cooperación técnica y científica orientadas a subsanar las debilidades que tiene el país en el campo de gestión del patrimonio, especialmente en cuanto a la conservación “in situ” y a la “presentación” pública del patrimonio (musealización, transmisión del conocimiento como herramienta para el desarrollo, por ejemplo).

Costa Rica es un país que no ha modernizado la conservación, la protección y la puesta en valor del patrimonio arqueológico inmueble. La candidatura ha sido la oportunidad para dar un salto cuantitativo y cualitativo, no solo para los sitios con esferas, sino para todo el conjunto del patrimonio cultural. Este salto no se ha dado, ni se perfila que se dará por el enfoque actual. Sin innovación y sin transformación del sistema no parece factible que se alcance un ideal tan alto como la declaratoria.

Si no se cambian los procedimientos, si no se forma un equipo de trabajo profesional, altamente competente e implicado de lleno en el proceso de formulación del expediente, poco se podrá hacer para que prospere.

Por otra parte, un expediente de candidatura requiere la participación del mayor número posible de especialistas. Aunque, la negociación de la declaratoria es un asunto político, el fundamento de la propuesta es eminentemente técnico. El expediente de candidatura necesita de la complicidad y del máximo apoyo del colectivo académico nacional e internacional. No es tarea de un grupo reducido de funcionarios; el liderazgo del proceso quizá, pero la elaboración del expediente y el producto final necesitan ir acompañados de muchas voces expertas para tener la solidez necesaria.

3. La debilidad de la propuesta: Un tercer aspecto que ha afectado al proceso de candidatura es la ambivalencia de la propuesta.

En 10 años el planteamiento ha cambiado tres veces, algo que resta credibilidad e indica improvisación y falta de criterio. Inicialmente, lo propuesto fue “Plenitud Bajo el cielo: Parque arqueológico de esferas precolombinas”. Esta propuesta no atendía a los principios fundamentales de integridad y autenticidad por lo que fue necesario replantearla.

La segunda propuesta fue la de enfocar la candidatura bajo el concepto de Paisaje Cultural por recomendación del Centro de Patrimonio Mundial. Se propuso entonces el “Paisaje Cultural Delta del Diquís (Arqueología y cultura bananera)”. Entre el 2005 y el 2009 se trabajó esta perspectiva, pero tampoco logró formalizarse.

En el 2010, y bajo el amparo del mismo Centro de Patrimonio Mundial se re-enfocó la propuesta de candidatura, esta vez bajo el paraguas de la Iniciativa Temática “Patrimonio Mundial y Prehistoria”. Este replanteamiento coincidió con la reunión de expertos invitados por UNESCO y el gobierno de Costa Rica en marzo del 2010 (International Meeting on the Comparative Analysis of the Archaeological Site Delta of Diquis). Una reunión donde los expertos reconocieron que los sitios con esferas de piedra del Sur de Costa Rica o del Diquís tenían un valor excepcional y que era válido someterlos a la lista de patrimonio mundial.

Como producto de la reunión, los expertos recomendaron toda una serie de acciones importantes relacionadas con el papel de las comunidades locales, el impacto de los proyectos de infraestructura sobre el área a incluir en la declaratoria (PH El Diquís, aeropuerto internacional en Osa, principalmente), la viabilidad económica de la propuesta y la necesidad de llevar a cabo estudios especializados de distinta índole.

A partir de entonces, una comisión de funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica ha venido trabajando en definir un conjunto de sitios arqueológicos con esferas en su lugar original que mantienen su integridad y su autenticidad y que ejemplifican los distintos contextos y sentidos de las esferas.

Bajo la perspectiva actual, es tarea fundamental identificar con precisión las propiedades donde están ubicados estos sitios, conocer su estado, caracterizarlos en todas sus vertientes (tenencia de la tierra, paisaje, población circundante, entre otras). Es importante destacar que lo que se someterá a la lista de patrimonio mundial es un conjunto de propiedades dispersas en distintos puntos de la región administrativa Brunca. Esto implica toda una serie de problemas y retos de gestión. Igualmente, implica distintas realidades sociales, económicas y políticas, ya que algunas propiedades están en territorios indígenas; otras son propiedades privadas y sólo dos son de titularidad estatal.

A la fecha, en Costa Rica no existe experiencia en la gestión de patrimonio en una escala como ésta. El proceso de candidatura requiere obligatoriamente claridad y en este momento no hay sobre la mesa una propuesta del modelo de gestión de estas propiedades y de sus áreas de amortiguamiento. Como en los casos anteriores, estos aspectos no se pueden improvisar y ni resolver de un día para otro. Es aquí donde se reflejarán las limitaciones del marco legal y donde se harán evidentes las carencias que sufre el país en la gestión integral de su patrimonio arqueológico.

4. Comunidades locales y desarrollo: El gobierno de Costa Rica necesita demostrar en el expediente de candidatura que tiene las condiciones para gestionar de manera integral el patrimonio que propone. Para esto requiere elaborar planes estratégicos de corto, mediano y largo plazo con toda una serie actores sociales implicados y con una clara asignación de recursos económicos que garanticen la sostenibilidad y viabilidad de las acciones. Estos planes no se pueden improvisar; requieren ser negociados, renegociados, necesitan importantes consensos sociales, académicos, económicos, en fin, del conjunto de la sociedad.

A la fecha, este aspecto no está siendo abordado en su conjunto, salvo para Finca 6, donde están buscando elaborar un plan de manejo, pero esto es insuficiente en el marco de la candidatura.

Un análisis de los planes estratégicos del ámbito cantonal y regional del Sur del país indica que los recursos arqueológicos no están incluidos dentro del planeamiento de los gobiernos locales ni dentro de los planes de otras instituciones, que también son actores importantes. Esta es una señal inequívoca de la falta de integración de estos recursos en las estrategias de desarrollo social y económico. En el caso de la región Brunca, la más pobre y con los más bajo índices de desarrollo humano del país, esta situación es paradójica.

Las candidaturas de sitios de patrimonio mundial tienen el desarrollo humano y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de las zonas donde se ubican estos sitios, como uno de sus principales estandartes. Hasta ahora no hay constatación de que la candidatura de sitios con esferas esté siendo integrada en los planes estratégicos que se están implementando en la región Brunca para paliar la pobreza y buscar nuevas alternativas en el desarrollo. Este es otro de los aspectos más críticos en el proceso. De no resolverse, el expediente adolecerá de una de sus partes fundamentales e indudablemente condenará la candidatura.

Hay otros aspectos importantes que requieren ser analizados. Sin embargo esa tarea le corresponde a quienes tienen a su cargo la tarea de llevar adelante el proceso. Personalmente, creo que en 10 años se ha construido poco y que es necesario un replanteamiento total del proceso. Es injusto para el país estar bajo la creencia de que estamos próximos a conseguir un alto reconocimiento mundial para una parte del patrimonio cultural que posee. Ya se consiguió para tres sitios de patrimonio natural y para uno de patrimonio inmaterial. No habría ninguna razón para no conseguirlo para un conjunto de sitios con esferas de piedra. Lo que se necesita es decisión política, recursos económicos y humanos apropiados, buenos criterios y trabajo experto.

Ese fue el texto que escribí. Es probable que hayan aspectos en los que esté equivocada. Ahora es un documento abierto y si lo que he planteado es incorrecto o si comete una injusticia en las apreciaciones, con mucho gusto lo corregiré y asumiré mis errores. Mientras tanto esta es mi opinión.

Supongo que todos los nudos se pueden desatar. No quiero ser prisionera de mis pensamientos ni de mis opiniones. Por eso los comparto.
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Acerca de Finca 7 y el nuevo hallazgo de una esfera de piedra

Hoy sabado 16 de junio, el diario La Nación publica una nota que informa sobre el hallazgo de una esfera de piedra en Finca 7, Osa. Explica la periodista que se ha encontrado una esfera de 55 centímetros de diámetro junto con material cerámico, fragmentos de estatuas y otros restos arqueológicos. Por la información que le aporta el arqueólogo a cargo del rescate arqueológico -el Dr. Francisco Corrales del Museo Nacional de Costa Rica- interpreta que se trata de una pequeña aldea situada en las cercanía de del sitio arqueológico Finca 6.

http://www.nacion.com/2012-06-16/AldeaGlobal/esfera-sugiere-que-pudo-existir-una-aldea-precolombina–en-osa-.aspx

Al leer la noticia me ha parecido importante escribir algo sobre la Finca 7 que está documentada en el registro arqueológico del Delta del Diquís. No sé si esta nueva Finca 7 corresponde con la Finca 7 que existía en tiempos de la Compañía Bananera de Costa Rica, porque en los años ochenta, cuando ésta abandonó la región, algunos nombres fueron cambiados. No creo que en años recientes se haya hecho lo mismo, pero supongo que no porque las divisiones que hizo la Compañía Bananera ya están incorporadas en la toponimia de la zona.

Para empezar me gustaría mostrar el mapa que hizo un equipo de arqueólogos franceses en 1990 después de recorrer y revisar gran parte de las tierras ocupadas por la Compañía Bananera de Costa Rica en busca de restos arqueológicos.

Mapa reelaborado a partir del que publicaron Claude Baudez y su equipo en el libro “Investigaciones arqueológicas en el Delata del Diquís“. Se puede observar la ubicación de Finca 6, Finca 7 y otros sitios arqueológicos en la llanura Sur del Delta del Diquís que está situada entre Palmar Sur y Sierpe.

Este mapa fue el resultado de meses de trabajo de campo. A la fecha constituye la evidencia más importante para sostener que por lo menos 900 hectáreas de las antiguas plantaciones bananeras situadas entre Palmar Sur y Sierpe tienen restos arqueológicos. No se ha encontrado una ocupación precolombina tan extensa en otra parte del país. Aquí hay montículos, bases de casas, basureros, cementerios, esculturas de varios tipos, especialmente esferas (¡más de 120 esferas se han registrado aquí!), entre otras cosas.

La Finca 7 de la que hoy habla La Nación, así como Finca 6 (el actual “parque de esferas”) , el abandonado Finca 4 (el más importante sitio con esferas que hubo en Costa Rica) y otros sitios arqueológicos forman parte de este extenso espacio ocupado en tiempos precolombinos. Lo que hoy sale a la luz es parte de ese rompecabezas con muchas piezas perdidas, algunas de las cuales aparecen de vez en cuando bajo las palas de los trabajadores, como en este caso.

Para entender mejor el hallazgo que publica La Nación es bueno  hacer un poco de historia sobre la Finca 7 que aparece en distintas publicaciones de arqueología.

Quien aportó la información más importante sobre este sitio fue Doris Stone en 1943. Dijo que el sitio presentaba “una inusual concentración de esferas de piedra en una espacio de unos 274 metros”. Indicó que había un grupo de 10 esferas formando un eje N-NW-S-SW, aunque no un eje recto, sino formando una especie de curva.

Croquis re-dibujado a partir del publicado por Doris Stone en 1943 de Finca 7.

Los datos que aportó Stone sobre las esferas de Finca 7 señalan que cuatro tenían 182 cm de diámetro. Las otras seis medían 152 cm.de diámetro. Había tres pares de esferas del mismo tamaño  y cada par fue colocado a la misma distancia, una esfera de otra, y con la misma orientación (Norte-Sur). Las esferas de mayor tamaño no estaban en pareja, sino intercaladas entre los pares de menor tamaño.

En las fotografías aportadas por Stone en su artículo de 1943 se aprecia un paisaje sin plantación bananera, un paisaje de cuando están eliminando la cobertura boscosa para implantar la plantación de banano. Hay fotografías de una esfera antes de ser removida  y de otras esferas expuestas totalmente o en proceso de remoción.

En un breve artículo que escribió en 1954, Doris Stone vuelve a hablar de Finca 7. Dice que “La Finca 7, sin embargo, tiene la colocación más rara y las bolas más grandes de todas las que se hayan visto. Dentro de un área aproximada de 300 varas, se encontraron diez bolas distribuidas en una línea este-oeste levemente curvada. Cuatro esferas medían 1.70 cm. de diámetro, las otras tenían como 1.52 cm. también se encontró en este mismo llano una esfera grande que midió 2.14 cm. y pesó alrededor de 131/2 toneladas“.

Samuel K. Lothrop  en su libro de 1963 (página 25) también habla de Finca 7. Cita la publicación de 1954 de Stone y no aporta más detalles. Esto es curioso porque indica que él no estuvo ahí en 1948, cuando recopiló la información de base para su libro “The Archaeology of the Diquis Delta

Por otra parte, el famoso arqueólogo Mathew Stirling hizo una breve visita a la zona del delta en 1964. En un artículo que publicó en 1969 explica que en el lugar había 11 esferas con diámetros que oscilaban entre los 5 y los 8 pies, los mismos que aporta Stone en 1943. Yo tengo mis dudas de que Stirling haya visto el mismo conjunto de esferas que publicó Stone en 1943. Cuando Stirling  visitó la zona en los años sesenta es mas que probable que del conjunto se conservaran unos poco ejemplares.

Ni Stone ni Stirling comentan nada sobre montículos u otro tipo de materiales arqueológicos asociados al agrupamiento de esferas de Finca 7. Sin embargo, es difícil pensar que este conjunto de esferas haya estado aislado. Es muy probable que también hubiera estructuras arquitectónicas y otros restos como sucede en Finca 4 y Finca 6. Esto tiene que ver con la superficialidad de las visitas que hicieron y con la fuerte sedimentación que hay en el Delta del Diquís, donde el material de relleno acumulado por las cíclicas inundaciones del río Térraba cubren las capas arqueológicas.

¿Qué pasó con las esferas de Finca7? ¿Dónde están actualmente? Esta es una pregunta difícil de responder. Salvo las dos esferas que hoy se conservan en el Colegio Técnico Agropecuario de Osa, en Palmar Sur, no hay otras esferas que tengan un tamaño cercano a los 214 cm de diámetro como la que menciona Stone para Finca 7. Lo más probable es que las del colegio hayan sido parte de un conjunto de Finca 4 según documentación que he recopilado.

Las otras esferas de Finca 7 puede que estén distribuidas en varios lugares de la región o en el Valle Central. Hay documentación de esferas con tamaños similares a los que aportó Stone. Sin embargo, la ausencia de registros que acompañó la remoción de esferas impide hacer relaciones.

Esfera megalítica sin datos de procedencia claros, aunque con certeza procede de una de las antiguas fincas bananeras de Palmar Sur-Sierpe. Tiene 210 cm de diámetro y fue fabricada en gabro. Está ubicada junto con otras de tamaño similar en el Colegio Técnico-Agropecuario de Osa, Palmar Sur. Foto: Diego Matarrita.

La esfera hallada en estos días en Finca 7 mide 56 cm de diámetro y no corresponde al conjunto monumental del que escribió Doris Stone. Es probable que las investigaciones arqueológicas de salvamento que hace el Museo Nacional depare alguna nueva sorpresa y que por gracia del destino salga a la luz alguno de los grandes ejemplares que documentó Stone. Ojalá sea así y que de nuevo no nos reafirmemos en la tragedia de tener un triste dibujo  y unas pocas fotos en un viejo artículo como una única evidencia de un grandioso conjunto escultórico.

Referencias bibliográficas:

Baudez, C.  et. al. 1993. Investigaciones arqueológicas en el delta del Diquís. CEMCA-DRCSTE. San José.

Lothrop, S. K. 1963. Archaeology of the Diquís Delta, Costa Rica. Papers of the Peabody Museum  of Archaeology and Ethnology, Vol 51. Harvard University. Cambridge.

Stone, D. Z. . 1943. A Preliminary  Investigation of the Flood Plain of the Rio Grande de Terraba, Costa Rica. American Antiquity 9 (I): 74-88.

–  –  –  – 1954. Apuntes sobre las esferas de piedra halladas en el Río Grande de Térraba, Costa Rica. Boletín Informativo del Museo Nacional 1(6):6-10.

–  –  –  –  – 1956. Apuntes sobre las grandes esferas de piedra halladas en el Río Diquís o Grande de Térraba en Costa Rica. Boletín del Museo Nacional de Costa Rica.

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Magia, pseudo-ciencia, esferas de piedra y patrimonio: mundos incompatibles

En distintas conferencias que he dado a lo largo de casi 20 años he recibido muy buenos y algunos malos comentarios por el enfoque de mis estudios sobre las esferas de piedra precolombinas y los sitios arqueológicos a los que están asociadas.

Uno que siempre recuerdo me señaló que le estaba quitando la magia a las esferas. Que mi enfoque sobre la “materialidad” de las mismas, que la búsqueda de respuestas a través de lo que podía inferir a través de ellas, de sus huellas de fabricación, de sus huellas de uso, de sus alteraciones, de los procesos de trabajo que manifiestan, de la búsqueda de información social, económica y política a través de ellas y de otros objetos asociados, les quitaba todo el sentido místico, les restaba misterio y las situaba en el mundo de los objetos ordinarios.

Esfera iluminada. Hacienda Victoria, Palmar Sur. Foto de Diego Matarrita
Esfera iluminada. Hacienda Victoria, Palmar Sur. Foto de Diego Matarrita

Lejos de ofenderme, ese comentario me alegró y me reafirmó en la tarea que me corresponde como investigadora. Por eso en este blog no hay magia. Porque no hago tratos con magos, adivinos, ni especuladores de la ciencia: su mundo es otro; el mío quizá suene árido y carente de emoción para los que buscan “el descubrimiento” y la develación de los secretos ocultos.

Ese no es mi mundo, y no me interesa estar en él. No es soberbia. Es situar cada cosa en el lugar que le corresponde. Y bajo ninguna circunstancia, salvo que sea para clamar por la protección y el cuido apropiado de eso que hoy definimos como patrimonio arqueológico, se podrán juntar ambos mundos.

Lo que pasa es que a mayor protección y cuido, menos magia. A más sentido de patrimonio, menos magia. Porque eso que llamamos patrimonio se construye en gran medida por el conocimiento, y especialmente por el reconocimiento social de lo que eso representa.

Esfera
Se puede especular sobre las esferas precolombinas y lo sugerente de su forma. Sin embargo, sólo a través del trabajo científico, especializado e interdisciplinario se podrá llegar a encontrar las respuestas que genera estos objetos hechos or manos indígenas. Foto: Diego Matarrita.

Y ese conocimiento no se genera por arte de magia, ni por la especulación; se construye día a día, con esfuerzo, dedicación y trabajo colectivo. El reconocimiento del patrimonio tampoco se da por arte de magia, ni siquiera por una imposición legal.

Es un proceso de toma de conciencia que se construye en la medida en que se constituye en un valor colectivo. Y ahí los relatos de ficción, la pseudo-ciencia y la magia tampoco construyen nada. Al contrario, son una amenaza,  ya que la cizaña de la duda sobre el origen de ese patrimonio es la carne que los alimenta.

Esfera de piedra con figuras grabadas. Hacienda Victoria Palmar Sur. Foto: I. Quintanillla
Esfera de piedra con figuras grabadas. Hacienda Victoria Palmar Sur. Foto: I. Quintanillla

En el caso de las esferas de piedra los pseudo-científicos y especuladores de la ciencia siembran la duda permanente sobre la capacidad de las antiguas poblaciones indígenas para fabricar las esferas, o insisten en tener una mente abierta que permita “otras interpretaciones” más allá de las interpretaciones que permiten los datos arqueológicos. Esto constituye una amenaza velada sobre el valor patrimonial de estos objetos, y sobre todo lo que está asociado a ellas.

Pini limpiando copia

Así que siguiré en el camino descarnado de algo parecido a la ciencia. Buscando ir más allá de unas formas esféricas casi perfectas porque detrás de ellas hubo gente, y a esa es a la que busco.

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Esferas para dominguear

Esfera iluminada. Hacienda Victoria, Palmar Sur. Foto de Diego Matarrita

Hoy es domingo, día de reposo y descanso. Dos fotos para disfrutar del sentido estético de las esferas. El fotógrafo Diego Matarrita, amigo querido y gran profesional, me complació cuando le pedí fotos de esferas que no fueran discos planos sino esferas con textura, color y profundidad. Estas son parte de las fotos que tomó para mi libro “Esferas precolombinas de Costa Rica”. Son imágenes que  muestran una faceta poco vista: las esferas de noche, iluminadas para resaltar la esfericidad y todos sus detalles de superficie.

Sería muy bonito, y daría gran placer a la vista, que las esferas situadas en espacios públicos actualmente sean aprovechadas también en la noche, y que no desaparezcan de la vista por la falta de iluminación. La luz les aporta un nuevo sentido y una experiencia sensorial diferente. Si ya fueron removidas de sus lugares originales, por qué no darles un nuevo sentido social y colectivo.

Como objetos con nueva vida social, las esferas ayudan a construir una nueva percepción de los espacios públicos, especialmente en el Sur. Valdría la pena invertir en algunas de ellas para potenciar su fuerza comunicativa como objeto escultórico. La noche y la luz ofrecen una gran oportunidad para esto. Aquí dos ejemplos.

Esferas de Hacienda Victoria en la tarde noche de palmar Sur. Foto de Diego Matarrita.
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UNESCO, esferas de piedra de Costa Rica y patrimonio mundial

Recientemente, la Presidenta de la República de Costa Rica, Doña Laura Chinchilla, mantuvo una reunión con la Directora General de la UNESCO para ratificar el interés del gobierno para que “las esferas de piedra sean declaradas patrimonio mundial”. Al leer lo que publicaron algunos medios de comunicación como La Nación, La Extra o la web de Amelia Rueda queda la impresión de que está dependiendo de UNESCO que se le otorgue a las esferas precolombinas este reconocimiento.

Esta es una verdad a medias, porque efectivamente es la UNESCO la que otorga la declaratoria a través de su Comité de Patrimonio Mundial, pero es responsabilidad de cada país presentar un expediente de candidatura, el que será evaluado en distintas instancias de esta organización internacional y otros organismos colaboradores. A la fecha, nuestro país no ha presentado ningún expediente, así que no se puede esperar ninguna aprobación sin antes cumplir con el proceso.

Hasta ahora, la UNESCO ha otorgado 936 declaratorias como patrimonio mundial. De éstas,183 son patrimonio natural, 725 son patrimonio cultural y 28 son patrimonio mixto (cultural-natural) (http://whc.unesco.org/en/list/).

Costa Rica posee tres declaratorias en patrimonio natural (Isla del Coco, Parque Internacional La Amistad y Parque Nacional Guanacaste). También recibió el reconocimiento como patrimonio inmaterial de la humanidad la práctica del boyeo y la carreta. Esto indica que ya existe experiencia previa, y que salvo la candidatura del Parque Nacional Corcovado que fue rechazada, las otras postulaciones han sido exitosas. Tan exitosas que en ningún caso ha entrado en la lista de patrimonio en peligro, una categoría a la que caen los bienes declarados patrimonio mundial que no cumplen con los compromisos adquiridos.

Volviendo al tema de las esferas, me sorprende la poca claridad con que se ha venido manejando la información sobre la candidatura. A ciencia cierta casi nadie – ni a nivel político, ni de la administración pública, mucho menos el ciudadano común- parece conocer qué es lo que Costa Rica está proponiendo a UNESCO. Tampoco parece estar muy claro qué es lo que hay que hacer para cumplir con los requerimientos de una candidatura como esta.

En el 2001 nuestro país incluyó en la Lista Tentativa del Patrimonio Mundial el proyecto “Plenitud bajo el cielo: el parque arqueológico de las esferas de piedra precolombinas”. La inclusión en esta lista fue el primer paso del proceso de candidatura. Lo que venía a continuación era preparar el expediente de candidatura para presentarlo al Comité del Patrimonio Mundial.

Desde que se incluyó la candidatura en la Lista Tentativa del Centro de Patrimonio Mundial de UNESCO hace más de 10 años el planteamiento ha cambiado tres veces. Primero fue “Plenitud Bajo el cielo: Parque arqueológico de esferas precolombinas”. Esta propuesta no atendía a los principios fundamentales de integridad y autenticidad por lo que fue necesario replantearla.

La segunda propuesta fue la de enfocar la candidatura bajo el concepto de Paisaje Cultural por recomendación del Centro de Patrimonio Mundial. Se propuso entonces el “Paisaje Cultural Delta del Diquís (Arqueología y cultura bananera)”. Entre el 2005 y el 2009 se trabajó esta perspectiva, pero tampoco logró formalizarse.

En el 2010, y bajo el amparo del mismo Centro de Patrimonio Mundial se re-enfocó la propuesta de candidatura, esta vez bajo el paraguas de la Iniciativa Temática “Patrimonio Mundial y Prehistoria”. Este replanteamiento coincidió con la reunión de expertos invitados por UNESCO y el gobierno de Costa Rica en marzo del 2010 (International Meeting on the Comparative Analysis of the Archaeological Site Delta of Diquis). Una reunión donde los expertos reconocieron que los sitios con esferas de piedra del Sur de Costa Rica o del Diquís tenían un valor excepcional y que era válido someterlos a la lista de patrimonio mundial.

A partir de entonces, una comisión de funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica ha venido trabajando en definir un conjunto de sitios arqueológicos con esferas en su lugar original que mantienen su integridad y su autenticidad y que ejemplifican los distintos contextos y sentidos de las esferas. Esta es la propuesta actual. Sobre ésta es la que se requiere elaborar el expediente de candidatura. Sin éste no hay declaratoria. Pero para poder presentarlo se requieren toda una serie de acciones que involucran al gobierno central, a los gobiernos y comunidades locales y a otros actores importantes vinculados al patrimonio cultural y al desarrollo socio-económico de la región.

El expediente de candidatura no es un mero trámite burocrático. No es cosa de un año o dos –salvo que previamente el país haya dedicado muchos esfuerzos a la investigación, conservación y puesta en valor del patrimonio-, es un largo proceso que implica una gran inversión de recursos económicos y humanos. Es un proceso de toma de decisiones técnicas altamente especializadas, de toma de decisiones políticas con compromisos de corto, mediano y largo plazo y de adecuación del marco legal y administrativo para garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos ante la comunidad internacional.

Hace unos meses la encargada de asuntos culturales de una Embajada de Costa Rica en un país europeo me preguntaba: ¿Contra quién competimos en la candidatura ante UNESCO? Mi respuesta fue que competíamos contra nosotros mismos, que competíamos por ser competentes en la gestión de nuestro patrimonio. Le dije que teníamos que elaborar planes estratégicos acordes con los tiempos actuales, que teníamos que cambiar nuestra maneras de hacer arqueología y de transmitir el conocimiento, que teníamos que trabajar mano a mano con las comunidades locales para que el patrimonio adquiriera un nuevo valor social gracias a los beneficios que podía aportar si estaba bien manejado. Sin esto no hay candidatura que valga, por más grandes, más redondas y singulares que sean las esferas.

La declaratoria de patrimonio mundial se basa en la singularidad de las esferas de piedra precolombinas. Sin embargo, la declaratoria tiene sentido en la medida en que éstas se conserven en su lugar original, en que estén ellas y sus lugares bien conservados y cuidados. Foto Diego Matarrita.

Muchos gobiernos aspiran a las declaratorias de patrimonio mundial por lo que aportan en términos de prestigio político y por el beneficio a las economías locales, especialmente en el turismo. Una declaratoria de patrimonio mundial otorgada por UNESCO es un reconocimiento tanto al bien propuesto como al país por sus esfuerzos en la investigación, conservación, protección y puesta en valor de ese patrimonio.

En el caso de los sitios con esferas de piedra el gran reto es demostrar que, a pesar de lo irresponsables que hemos sido con estos objetos y los sitios arqueológicos donde estaban originalmente, que a pesar del olvido al que estuvieron sometidas hasta hace pocas décadas, ahora hay conciencia clara sobre el valor de esta singular manifestación humana. Y que este valor está construido a partir de una solvente y clara investigación científica –factor clave en una declaratoria-, de un cuido y protección adecuadas y de su incorporación en las estrategias de desarrollo humano, especialmente en beneficio de las poblaciones más desfavorecidas.

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Estrellas de vidrio a cambio de esferas de piedra: por qué digo NO al Proyecto Esferas

En estos tiempos de indignación hasta por las esferas precolombinas de Costa Rica hay que gritar. No sólo es el abandono y descuido de muchas, muchísimas de ellas; es también el inapropiado uso que se hace de ellas, no sólo como objetos materiales, sino también por el uso malintencionado de la información acerca de ellas y todo lo que las rodea.

En estos meses un astrólogo de Madrid -Vicente Cassanya- está promocionando un encuentro internacional en Osa. Lo llama el Proyecto Esferas y está respaldado por la Municipalidad de Osa. A continuación un video promocional sobre la actividad que planean celebrar en el próximo mes de octubre:

http://lapiramide.tv/terra/esferas/

Ya me había formado una idea de las intenciones de este señor y su proyecto. Ahora al ver su video promocional y leer lo que presenta en  distintas páginas web no tengo la menor duda: ESPECULACIÓN, PSEUDO-CIENCIA, INTERESES ECONÓMICOS OSCUROS, NEGACIÓN DEL CONOCIMIENTO GENERADO DESDE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA, IMPROVISACIÓN Y PRINCIPALMENTE, USO INESCRUPULOSO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE UN PAÍS QUE NO ES EL SUYO.

Es lamentable que en el contexto de formulación de un expediente de candidatura de los sitios con esferas de piedra como patrimonio mundial salga una institución pública, el gobierno local más involucrado hasta ahora con la protección de las esferas, respaldando un proyecto como éste.

Un elemento fundamental en los procesos de candidatura como patrimonio mundial es el conocimiento. Este tiene que ser un conocimiento de calidad, solvente, reconocido social y académicamente y , principalmente, generado desde los procedimientos científicos. No pueden venir a decir ahora que no se sabe nada sobre las  esferas, que nadie las conoce, que no es importante estudiarlas -para qué medirlas, según el señor Cassanya-. Lo que importa y vale es la “experiencia vivencial”, la capacidad transformadora de las esferas”, “recibir la energía que emiten”. Pero en qué cabeza cabe apoyar un proyecto que devalúa el objeto patrimonial que le ha dado realce a una región. Es absurdo, irresponsable y sospechoso.

¿Cómo es posible que desde una municipalidad se apoye un proyecto que niega los estudios arqueológicos, que subestima el trabajo que se ha generado a lo largo de muchos años y que alimenta la idea de las esferas desconocidas, sin pasado, sin historia? ¿Por qué han dado este paso en la Municipalidad de Osa? ¿Por qué importantes dirigentes locales, algunos de ellos muy comprometidos con el trabajo del Museo Nacional de Costa Rica, apoyan esta iniciativa? ¿Es por la promesa de traer turistas? ¿Es por salvar la temporada verde con la llegada de cientos de turistas interesados en las esferas y la riqueza natural de Osa?

Es irresponsable promover el turismo alrededor de las esferas y de los sitios con esferas en un momento como éste, donde no existe la infraestructura para desarrollar un turismo cultural de calidad. Todavía no hay planes de manejo para la gestión de los sitios con esferas, no hay medidas permanentes de protección y de puesta en valor. ¿Cómo entender este salto al vacío?¿Cómo entender que no haya comunicación entre  la Municipalidad de Osa y el Museo Nacional, que es el que lleva adelante el proceso de candidatura y es el que tiene a su cargo el patrimonio arqueológico que está siendo utilizado como señuelo por el Proyecto Esferas del señor Cassanya?

Con las esferas de piedra ha pasado de todo: destrucción, expolio, traslados sin control, mala gestión por parte del Estado. Quizá sea hora de decir BASTA, de poner las cosas en su sitio, de exigir respeto, responsabilidad y buen hacer. Ya se han cometido muchas barbaridades con el patrimonio arqueológico del Sur. Ahora no va a venir un señor barbado ofreciendo estrellas de vidrio a cambio de esferas de piedra. NO, NO y NO.