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Mirando las esferas más allá de Osa: algunos datos sobre los sitios con esferas precolombinas

A veces, de tanto mirar las esferas y de enfocar la atención en Osa, se pierde la perspectiva de qué fue lo que representó este fenómeno en tiempos precolombinos y su relación con otros elementos culturales. Por esto es importante tener en mente que las esferas estuvieron insertadas en un mundo mayor y complejo, donde había otros objetos, muchas personas, y donde se dieron distintas dinámicas sociales, económicas, políticas e ideológicas como en cualquier sociedad o grupo humano.

Esfera precolombina del sitio Bolas. Por razones desconocidas se encuentra en el lecho de una quebrada, muy cerca del sitio arqueológico. Foto: I. Quintanilla, 2008
Las esferas de piedra se encuentran en distintos lugares del Pacífico Sur. Buenos Aires es uno de esos lugares y el sitio Bolas uno de los más importantes sitios con esferas y otros elementos precolombinos. Esfera precolombina del sitio Bolas. Foto: I. Quintanilla, 2008

Por otra parte, hay que mirar más allá de Osa, más allá de Finca 6 y de otros sitios cercanos, y enfocar las esferas y los sitios arqueológicos a los que están relacionadas desde una perspectiva más amplia, integral y regional.

En el Pacífico Sur de Costa Rica había otros pueblos, anteriores y contemporáneos a los de las esferas, que no fabricaban ni usaban estos objetos. Pueblos que compartían unas cosas, y otras no. Por eso hay similitudes en los objetos cerámicos, en los instrumentos de trabajo, en la manera de ocupar el territorio, entre otros aspectos. Sin embargo, parece ser que el  mundo de objetos simbólicos materializados en piedra no era compartido. Esto indica que había diversidad cultural, al igual que la hay hoy día en la región.

Vasija hecha de barro con tres soportes en forma de peces. Colección museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.
Vasija hecha de barro con tres soportes en forma de peces. Es un tipo de objeto compartido en todo el Pacífico Sur. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Las esferas fueron un objeto más dentro de la variedad de producciones precolombinas del Pacífico Sur; no lo abarcan todo; no explican el todo sino una parte; tampoco determinan el conjunto. Independientemente de su singularidad, y en algunos casos monumentalidad, las esferas deben ser colocadas en el lugar que les corresponde dentro de la arqueología a partir de la investigación, y no por la subjetividad de las emociones que nos generan.

Fue en la sub-región Diquís de la región cultural Gran Chiriquí donde el fenómeno cultural de la producción y uso de objetos de forma esférica alcanzó unas dimensiones únicas y singulares en el mundo.

A la fecha existen registros de casi 1000 sitios arqueológicos en el Pacífico Sur. Lo registrado a la fecha comprende sitios habitacionales, funerarios, abrigos rocosos, petroglifos aislados o en conjunto y talleres, principalmente. La mayoría son ocupaciones que corresponden a los tres últimos milenos. En su mayor parte son poblados de grupos sedentarios, agrícolas, con alfarería, con la tecnología de la piedra picada y pulida, y en los períodos más recientes (después de 800 d.C. aproximadamente), con metalurgia basada en el oro y el cobre.

Cada punto indica un sitio arqueológico. Es importante destacar la concentración que hay en la cuenca del río Térraba. Otros lugares están sub-representados porque han sido poco estudiados, no por que no hayan sido ocupados en tiempos precolombinos .

De estos casi 1000 sitios arqueológicos hay información sobre esferas en 56 de ellos. Esto representa un porcentaje muy bajo, pero es importante recordar que los casi 1000 sitios constituyen el conjunto de lo conocido para más de 10 000 años de ocupación precolombina de esta parte del continente americano.

Las esferas se produjeron y usaron aproximadamente desde el 400/500 después de Cristo (d.C.) hasta la conquista española. Es decir que se usaron a lo largo de un milenio, en la parte más reciente de las ocupaciones precolombinas. Además de los 56 sitios con esferas, en ese mismo período hubo muchos más lugares con ocupación humana en la región.

cuadro cronosocial diquis

El número de sitios con esferas es relativamente bajo, mientras que el número de esferas es muy superior, con un número confirmado de 300 ejemplares. Esto quiere decir que se extrajeron esferas de sitios que no fueron documentados, o bien que había sitios donde se concentró una cantidad significativa de esferas. Lo más probable que las dos cosas hayan ocurrido.

Mapa del Pacífico Sur con la ubicación de los sitios arqueológicos con registros de esferas. Elaborado por Felipe Sol con información proporcionada por I. Quintanilla.

Un aspecto muy importante para dejar de mirar solo a Osa y al delta del Diquís, y para empezar a propiciar una imagen más amplia y acorde con lo que ofrecen los datos arqueológicos, es que los sitios con esferas que se conocen están vinculados principalmente al río Grande de Térraba y a la Cordillera Costeña, independientemente de si son más antiguos o más recientes. El Delta del Diquís fue un lugar  de gran importancia para las poblaciones con esferas, pero no fue el único ni parece haber sido el primero.

La cuenca del río Grande de Térraba y la Cordillera Costeña son los dos ejes alrededor de los cuales se situán la mayor parte de sitio con esferas de piedra.

Dentro la cuenca del Grande de Térraba, las tierras cercanas a sus dos afluentes principales -los ríos General y Coto Brus- en la Cordillera Costeña formaron parte del territorio de la gente con esferas. La excepción parece haber sido la parte alta de la cuenca del General (río Chirripó Pacífico) donde los registros son inexistentes. Esto no se debe a la falta de estudios. Al contrario; se han hecho investigaciones intensivas en algunos sitios de gran importancia, como por ejemplo Rivas, donde además abundan las rocas de grandes dimensiones, y no se han registrado esculturas esféricas y casi que de ningún otro tipo.

Hay varios sitios arqueológicos con esferas ubicados fuera de la cuenca del río Térraba. Por ejemplo en Golfito y alrededores hay sitios registrados; en la isla del Caño también se han documentado, así como en Drake, en Uvita y otros puntos.

Fragmento de esfera precolombina del sitio arqueológico La Reina en Pérez Zeledón. Hay sitios poco conocidos y poco estudiados como éste. Todavía falta mucho por estudiar y proteger. Foto: I. Quintanilla.

Es curioso también el escaso número de sitios con esferas (dos nada más) registrados en el lado panameño. Es como si las esferas no hubieran cruzado la actual frontera política entre Costa Rica y Panamá, a pesar de que en tiempos precolombinos formaban parte de una misma región cultural (la Gran Chiriquí).

Esferas sitio Barriles 2
Esferas halladas en las cercanías del sitio barriles en Panamá. A pesar de los cercanos vínculos culturales, del lado panameño de la Gran Chiriquí no se han encontrado esferas de tamaño monumental como en el Diquís.

La parte baja de la cuenca del río Térraba -el delta del Diquís- es donde se ha registrado el mayor número de esferas. Sólo en el sector de Palmar Sur-Sierpe hay más de 120 documentadas. En este mismo lugar se han llevado a cabo excavaciones que han mostrado la complejidad arquitectónica de los lugares donde había esferas, como es el caso de Finca 4 y Finca 6 (excavaciones llevadas a cabo por el Museo Nacional de Costa Rica).

Esferas fabricadas en gabro y caliza procedentes de Finca 4. Todavía se conservan en los alrededores del sitio. De 30 esferas conocidas, sólo quedan unas pocas cerca del lugar y una o dos en su lugar original.

Con respecto a la diferencia entre número de sitios registrados y cantidad de esferas conocidas es destacable que al sumar los registros de esferas hay lugares como Finca 4 , en Palmar Sur-Sierpe donde se han extraído cerca de 30. También destaca Bolas con unas 20.  Desgraciadamente, en ambos lugares apenas quedan unas pocas esferas en su lugar original; en la gran mayoría no queda ninguna, salvo el caso excepcional y único de Finca 6, con su conjunto de esferas.

Uno de los aspectos más interesantes que genera pensar en las esferas y sus contextos arqueológicos es por qué en unos lugares las usaron y en otros no. No hablamos de lugares lejanos, sino de lugares vecinos, separados a veces por un río o unas montañas. ¿Qué hizo que unos dedicaran grandes esfuerzos, mucha energía y recursos para fabricar, trasladar y emplazar grandes esculturas esféricas y otros no?

Un gran número de esferas de piedra destacan por su monumentalidad, su forma casi perfecta y el acabado fino de sus superficies. Este es un exquisito ejemplo: 195 cm de diámetro, simetría esférica casi perfecta y unas 10 toneladas de peso. No fue tarea fácil crear estas esculturas. Foto: Diego Matarrita.

Además, surgen otras preguntas: ¿Cómo se generó tal diversidad cultural en un territorio relativamente pequeño como el Pacífico Sur? ¿Qué fue lo que hizo que un tipo singular de objeto se mantuviera en uso durante casi mil años, mientras otros objetos cambiaron o desaparecieron? ¿Qué pasó en el delta del Diquís donde se dedicaron a fabricar esferas y muchos otros objetos de piedra y metal? ¿A cuenta de qué tanto trabajo en objetos no básicos para la vida cotidiana? ¿Por qué en Rivas y zonas cercanas no incorporaron las esferas si eran contemporáneas a la metalurgia que sí fabricaron y usaron con gran profusión?

Hay muchas preguntas y poco misterio. Es en el ámbito del conocimiento donde las esferas requieren ser situadas para poder revalorizarlas, entenderlas y apreciarlas, y más que todo para que ayuden a entender a las sociedades que las produjeron y usaron y a las vecinas que no lo hicieron.

Por ahora hay un dato claro: las esferas de piedra no son un patrimonio exclusivo del Cantón de Osa. Ahí se concentra la mayoría, pero otros lugares como Golfito y Bolas tienen esferas de mayor antigüedad. Entender este pequeño detalle es algo importante. Y lo es porque el cuido, la investigación, la protección y la puesta en valor debe ir mas allá de Osa y de unos pocos sitios arqueológicos situados en este cantón.

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Breve información sobre las esferas precolombinas

Comparto otro texto sobre las esferas. Lo  preparé para el Departamento de Proyección Museológica del Museo Nacional de Costa Rica en el 2011. Fue la base de folleto que distribuyeron en el Festival de las Esferas de Osa de ese año.

Las esferas de piedra del Pacífico Sur de Costa Rica son uno de los ejemplos mas destacados del arte y de la tecnología precolombina. Hace unas décadas se consideraban un gran misterio. Sin embargo, recientes investigaciones arqueológicas permiten responder a muchas de las preguntas que surgen al conocer tan extraordinarias esculturas.

¿Por qué constituyen un ejemplo del arte y de la tecnología precolombina?

Como objeto escultórico, estas esferas son singulares dentro de riqueza y variedad de representaciones precolombinas. La esfera, una forma abstracta, fue materializada en piedra. Y no sólo una vez, sino cientos de veces en diversos tamaños.

Son un ejemplo del dominio de las técnicas de picado y pulido por la forma casi perfecta y por los acabados finos de la superficie de la mayoría de ellas. También son una muestra de la capacidad para organizar un trabajo escultórico difícil y de gran precisión, para transportarlas y para emplazarlas en sitios muchas veces muy alejados de donde se tomó piedra natural.

Debe tenerse en cuenta que estas esferas llegan a pesar hasta 15 toneladas y que fueron producidas por sociedades que no utilizaban ni la rueda, ni los animales de tiro.

¿Dónde están las esferas?

 El territorio de los sitios arqueológicos con esferas de piedra es el Pacífico Surde Costa Rica. Hay otros lugares en el mundo donde se han encontrado esferas en asentamientos antiguos, y muchos más donde se han encontrado piedras redondeadas de origen natural. Sin embargo, las esferas del Pacífico Sur son únicas porque en ningún otro lugar hay tal concentración, ni son tan perfectas ni alcanzan los tamaños ni las cantidades como en esta región.

Su uso estuvo circunscrito a la cuenca del Río Térraba y unos pocos lugares vecinos como Golfito, Uvita y la Isla del Caño. Estos lugares sólo son un segmento del extenso territorio que abarcó la región arqueológica Gran Chiriquí.

¿Cuándo y en qué contexto social fueron hechas?

 Las esferas más antiguas se empezaron a fabricar hace unos 1.500 años (alrededor del 400 d.C.), en el período Aguas Buenas. Eran tiempos de cambios económicos, sociales, políticos y de nuevas prácticas culturales

Los lugares con las primeras esferas están situados en distintos puntos del Pacífico Sur. No se conoce cuál fue la primera esfera ni el primer asentamiento que las usó. Lo que se sabe es que las primeras ya eran grandes y que en el caso del sitio Bolas, eran monumentales (hasta 156 cm de diámetro).

Hace unos 1.200 o 1.300 años aproximadamente, con el inicio del período Chiriquí (800 d.C.-1500 d.C.) se dieron nuevos cambios en la región. Aumentó la población, los asentamientos se hicieron más grandes y se consolidó el uso de montículos artificiales como estructuras principales dentro de las aldeas. Se intensificó la agricultura, la metalurgia del oro y del cobre se desarrolló con gran maestría, y se empezaron a fabricar esculturas y cerámica con nueva iconografía y formas.

A partir de esta fecha se va a incrementar el número de esferas y se van a elaborar gran cantidad de ejemplares monumentales. El delta del Diquís va a ser el centro principal de los poblados con esferas en este período.

Como se elaboraron a lo largo de casi mil años se infiere que las esferas fueron parte de contextos sociales diferentes y cambiantes. Sin embargo, su uso estuvo relacionado con sociedades jerarquizadas y complejas, quizá de tipo cacical o jefaturas.

¿Quiénes las elaboraron?

No es posible vincular las esferas a un único pueblo, como tampoco es posible explicarlas según un único significado o uso.

En el Pacífico Sur actualmente habitan cinco etnias indígenas y no se ha encontrado suficiente evidencia para adscribir las esferas a ninguna de ellas. Es altamente probable que estén vinculadas a los antecesores de los actuales borucas. Pero, hay que tener cuidado con esto, ya que el proceso de conquista provocó la desaparición de otros pueblos como los chánguenas o dorasques que habitaban en el mismo territorio que los borucas.

¿Cuánto miden y en qué tipos de roca se hicieron?

Se calcula que el número de esferas elaboradas en el Pacífico Sur superan los 300 ejemplares. Tienen diámetros que oscilan entre los 10 cm hasta los 254 cm. Sin embargo, los tamaños más comunes se ubican entre los 60 y los 120 cm. El tamaño promedio es de 90 cm de diámetro, con un peso cercano a los 900 kilogramos.

Las esferas fueron elaboradas con materia prima local, pero hubo diferencias en el uso o no de cierto tipo de rocas. La mayor parte de las esferas fueron hechas de rocas gabroides (más de 200) y grano-dioritas. Un grupo pequeño (no más de 6) fueron hechas en calizas y tienen la particularidad de haber sido usadas sólo en el delta del Diquís.

Otro grupo de esferas fue hecho con areniscas, de las que se han encontrado 11 en la zona de Pilas-Pejibaye. Un quinto grupo de seis esferas fue elaborado con andesita, las que se han localizado principalmente en el valle del río Coto Brus.

¿Cómo las hicieron?

Hasta ahora no se ha excavado ningún taller de fabricación, pero gracias al estudio detallado de las características de muchas esferas se ha podido identificar las huellas que han dejado distintas herramientas y procesos de trabajo.

Las esferas se hicieron con la tecnología de la piedra. En su fabricación se usó el conocimiento antiguo de picar y pulir rocas usando otras más duras. Estas técnicas de trabajo se basaban en un profundo conocimiento de la naturaleza y de los procesos para transformar piedras naturales en herramientas o en objetos artísticos.

Los instrumentos utilizados para fabricarlas fueron mazas, martillos, cinceles y punteros. También se usaron rocas de arenisca o bien arenas y cueros para alisar o pulir las superficies y darles un buen acabado.

Las esferas, según el tamaño que tuvieron, necesitaron diversas etapas de trabajo, y mayor o menor participación de gente en la búsqueda y selección del bloque, en su reubicación para trabajarlo, en la talla y en el traslado a su emplazamiento final. También se necesitó la participación de la gente en su cuido y mantenimiento.

La manufactura de esferas estuvo en manos de artesanos especializados, quienes elaboraron cientos de esferas de distintos tamaños a lo largo de más de mil años.

¿Cómo se usaron?

Las esferas se usaron principalmente en lugares habitacionales y en espacios de uso público. Fueron ubicadas entre estructuras arquitectónicas, sobre montículos y en la base de las rampas de acceso a ellos, en zonas de paso y en plazas o espacios públicos.

Hay una estrecha relación entre el tamaño y el uso de las esferas. Las de tamaño común se usaron de manera indiferenciada, pero las más grandes y las monumentales fueron colocadas en grupo, en espacios abiertos de los grandes asentamientos. Además, éstas fueron trabajadas y cuidadas para que su superficie fuera lisa y, en algunos casos, brillante o lustrosa. A algunas también se les hicieron dibujos.

Los sitios con esferas generalmente estaban asociados a montículos con rellenos artificiales y muros de hasta tres metros de alto. Estos montículos eran circulares, ovalados, y rectangulares. Sus tamaños variaban entre los 10 y los 30 o más metros de diámetro. También se han hallado basamentos de viviendas, caminos empedrados y áreas funerarias en los alrededores de las áreas con esferas.

Pocas esferas se han encontrado asociadas a sitios de carácter funerario, lo que indica que se fabricaron y colocaron en función de un uso público de carácter político-ceremonial, donde la ubicación, conformación, tamaño, acabado y número determinaron su uso y significado.

La producción y uso de esferas no fue un elemento aislado. A lo largo de casi mil años convivieron y fueron producidas para ser usadas y vistas junto con otros objetos escultóricos. Los grandes asentamientos llegaron a tener hasta 30 esferas; los pequeños, unos pocos ejemplares. Fueron hechas para el consumo interno, no para el intercambio.

¿Qué se buscaba representar con ellas?

 Tanto las esferas como otros objetos estuvieron vinculados con prácticas sociales relacionadas con el mundo simbólico local. Las esferas reprodujeron el concepto de esfericidad. No es posible determinar a qué hacían referencia.

Mientras que las representaciones comunes en las otras manifestaciones artísticas giraban en torno al mundo natural, sea animal o vegetal; las esferas representaban una abstracción no presente en el mundo natural. Es muy probable que esto se relacione con la concepción de mundo, con su cosmología o  quizá con conocimientos astronómicos.

Independientemente de sus significados, con las esferas se creaba comunidad y pertenencia. La posesión de este tipo de objetos, en especial de los de mayor tamaño, posiblemente otorgó prestigio a la colectividad y a sus dirigentes. Es probable que también fueran indicadores de diferencias étnicas, ya que la región estaba habitada por distintos pueblos.

Las esferas involucraron conocimiento, valor simbólico y significados que escapan a la investigación arqueológica. Sin embargo, la investigación científica poco a poco va aportando nuevas luces para entender estas creaciones indígenas excepcionales.

Esferas y patrimonio

Las esferas de piedra representan una parte de la riqueza patrimonial que alberga el territorio costarricense. Son únicas, pero forman parte de un conjunto mayor que necesita ser entendido y protegido como un todo. Los científicos, las comunidades locales, el Estado, las empresas y demás actores sociales deben ser protagonistas en la conservación, preservación y mejor conocimiento de este legado.

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El mito de las esferas de piedra dinamitadas

El mito de las esferas dinamitadas

Durante muchos años ha circulado una historia en la Zona Sur para explicar el porqué de muchas esferas fragmentadas. Según esta historia, las esferas están partidas y rotas porque fueron dinamitadas por gente que buscaba oro en su interior, ya que se decía que los indígenas las habían fabricado mediante fundición y modelado, y que habían dejado tesoros ocultos dentro de ellas.

Como está claramente demostrado, las esferas son objetos escultóricos, tallados en un bloque sólido de roca, y, por lo tanto, no podemos darle crédito a esta historia.

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Las esferas precolombinas fueron talladas a partir de bloques sólidos de roca. En el Diquís encontramos los bloques naturales en ciertas partes de la Cordillera Costeña como en Olla Cero. Foto: Diego Matarrita.

A la fecha, he estudiado cerca de 50 esferas rotas y no he encontrado ningún tipo de evidencia, como podría ser las perforaciones para introducir un cartucho de dinamita, o fracturas de tipo explosivo que sostenga la historia de la dinamita.

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Esfera partida en tiempos antiguos
. Presenta otras alteraciones como perdidas de fragmentos por exfoliaciones recientes. Esfera sitio Bolas, Buenos Aires de Puntarenas. Foto: I. Quintanilla.

La razón de la mayor parte de las fracturas se debe a causas naturales relacionadas con la propia estructura de la roca utilizada. Es probable que los bloques tuvieran micro-fisuras debido a las presiones sufridas por las rocas en su proceso de salir a la superficie o al separarse de la roca madre. También, podían tener porosidades que quedaron después de la liberación de gases que se dio cuando se estaba solidificando el magma en las profundidades de la tierra.

Esfera Grijalba  copia
Esfera conservada cerca de su lugar original, Sitio Grijalba, Ciudad Cortés. La esfera está completa pero se ha partido por una fisura que se convirtió en grieta. Foto: Diego Matarrita.

La roca arrastraba en su estructura estas características que a corto o mediano plazo provocarían que se partiera. Es por esto que se considera que la selección del bloque de piedra es una tarea fundamental en el proceso de trabajo escultórico, ya que una mala escogencia puede desembocar en la inutilización del objeto por ruptura.

Las esferas partidas por problemas de estructura se rompen en dos fragmentos con cortes muy simétricos que a veces dan la impresión de que se hubiera usado un implemento para dividirlas. Por lo general, el resto de la roca está sano, pero una vez partida, el objeto pierde su forma. En unos casos los bloques partidos se siguieron utilizando, lo que implicaba posiblemente un cambio de uso y de sentido de la antigua esfera.

Esfera de piedra con fisuras y diablesas.
Esfera con agrietamiento. Entrada Aeropuerto Liberia, Guanacaste. Foto: Anayency Herrera.

Además de las esferas rotas existen muchos casos de esferas que han perdido fragmentos por cambios muy bruscos de temperatura. Lo más frecuente es que se produzcan exfoliaciones –perdida de capas como una cebolla– o fisuras. Con los cambios bruscos de temperatura, una fisura puede ir ensanchándose hasta convertirse en grieta.

Existe una alta probabilidad de que las grietas se hagan más grandes hasta provocar que la roca se expanda y se rompa, especialmente si está expuesta al efecto constante de la lluvia y al ataque biológico de musgo, líquenes y otros microorganismos. Cuando una esfera se rompe por estas razones, lo que se observa son grietas en varias direcciones y pérdida de trozos irregulares. Gran parte de las esferas del Sur sufren este problema; un problema que requiere una atención especializada, seguimiento y control permanente, además de cuido y mantenimiento constante.

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Fragmento de esfera del Sitio La Reina, Pérez Zeledón. Este fragmento se desprendió de la esfera y hasta hace uno años estaba tirado en el camino de acceso a la escuela de la localidad de La Reina. Foto: I. Quintanilla.