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Sombras, sol y esferas: una combinación perfecta

Las esferas precolombinas del Diquís son más que una forma perfecta, o casi perfecta. Son más que un fino acabado, o una textura rugosa. Son más que volumen, mas que monumentalidad, más que un tamaño grande o uno pequeño.

Son objetos activos que actúan, se mueven o cambian de acuerdo con el lugar dónde están, de acuerdo con la luz,  si es de día o de noche. Sus tamaño, sus acabados, dónde estén, y cómo estén, las muestran de manera diferente, a la vez que las individualizan y las convierten en portadoras de información relevante.

Esferas con sombra
Esfera del Parque de Palmar Sur, Osa, fotografiada el 30 de agosto del 2014. Foto: Diego Matarrita.

Si un 30 de agosto una esfera de acabado fino y tamaño monumental recibe la luz mañanera se mirará como la de la foto. Es la misma esfera de cualquier día, solo que el 30 de agosto-uno de los dos días del año del sol cenital– habrá un movimiento de sombra que la mostrará diferente.

La foto muestra lo que Diego Matarrita -el fotógrafo que me ha acompañado a documentar las esferas- y yo vimos el pasado sábado. Vimos la sombra moverse hasta que las ramas de unos arboles taparon el sol y suspendieron el efecto visual. De haber seguido siendo alcanzada por los rayos del sol ésta esfera se hubiera visto como las siguientes:

Esfera Parque palmar sur agosto 2014

Esferas que reciben la luz del sol; esferas ocultas por arboles, edificios o bodegas. Depende de cómo estén las podemos ver actuar. Según cómo las hayan colocado en tiempos precolombinos, o cómo las hayamos colocado ahora, podremos conocer sus secretos.

Esferas palmar Sur agosto 2014 2
Esferas del Parque de Palmar Sur, Osa, a las 11:50 del 30 de agosto del 2014. Foto: I. Quintanilla.

Secretos de un día, secretos que se revelan por la luz, y según la luz. Secretos no tan secretos si hay observación, paciencia y personas generosas que comparten sus observaciones y conocimientos. Gracias Federico Guevara por el inquieto espíritu de investigación, por descubrir este secreto y por dármelo generosamente. Gracias Don José Alberto Villalobos por ayudarnos a ver más y a corroborar lo descubierto por Federico. Este viaje de agosto ha sido revelador y ahora ya podemos entender  lo que pasa el 12 de abril y el 30 de agosto de cada año cuando el sol “sale” en la misma dirección de las esferas del alineamiento de Finca 6. El sol cenital de cada año fue “fechado” a partir del alineamiento de las esferas y la salida del sol en la misma dirección.

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“Salida” del sol a las 5:44 de la mañana el 29 de agosto del 2014 en Finca 6 en la misma dirección del alineamiento de esferas. Foto: I. Quintanilla.
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Patrimonio olvidado

Patrimonio olvidado
Casona y esferas de Bahía Ballena, Uvita, Osa. Foto Diego Matarrita.

Una casona histórica declarada patrimonio histórico-arquitectónico según la ley 7555 y unas esferas de piedra que son patrimonio arqueológico y que quizá sean declaradas “símbolos de la patria”.
Una casa abandonada que se destruye ante la mirada de turistas y vecinos en Bahía Ballena, Uvita. Unas esferas descuidadas e invisibles como muchas otras. ¿Es esta la manera de cuidar nuestro patrimonio? ¿Es qué no podemos hacer nada?

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La casona de Bahía Ballena se encuentra en un lamentable estado de conservación. En lo que fueron los jardines de la casona hay Cinco esferas precolombinas. Foto: Diego Matarrita, abril del 2014.

Yo creo que si se puede hacer algo y lo primero es decir que esto está pasando. Lo segundo es actuar y tomar decisiones. La inacción del estado no puede condenar el patrimonio cultural al olvido y a la destrucción. Todos tenemos responsabilidad y todos debemos actuar.

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Un largo camino de transformación: de la piedra amorfa a la esfera perfecta

Hace unas semanas me enviaron un pequeño documento escrito por dos especialistas del LANAMME (Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad de Costa Rica-UCR) con los resultados de un prueba que hicieron para medir y documentar una esfera que está en la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la misma universidad. El estudio lo hicieron usando un scanner láser -un aparato de alta precisión- y obtuvieron un resultado impresionante: la esfera de 195 cm de diámetro es casi perfecta al compararla con una esfera ideal del mismo tamaño.

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Esfera de 195 cm de diámetro localizada hoy día en un jardín de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la UCR, en San Pedro. Es la esfera de mayor tamaño trasladada hacia la capital desde Osa. Foto: Diego Matarrita.

Salvo pequeños sectores, esta gran esfera -la más grande que hay en San José- es una escultura simétrica, casi, casi perfecta. A simple vista lo parecía, pero ahora con el uso de esta tecnología se ha corroborado.

A ojos de simples mortales, carentes del ojo y de la mano del escultor, o de la inquietud de los amantes de las medidas, quizá parezca una simpleza decir que las esferas precolombinas son casi perfectas. Y es que decir que estas esculturas de forma esférica tienen gran simetría equivale a decir muchas cosas.

Primero que todo equivale a decir que fueron manos expertas, con gran conocimiento y experiencia, las que se encargaron de tallar y de orientar el proceso.

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Es largo el camino de transformar una roca amorfa en una esfera perfecta. Rocas naturales de gabro en Quebrada Olla Cero, Osa, una de los posibles lugares de aprovechamiento de rocas para hacer las esferas del delta del Diquís y alrededores. Foto: Diego Matarrita.

En segundo lugar implica aceptar que el uso de la tecnología utilizada posibilitó conseguir estas formas perfectas. Y es que la tecnología que se usó  fue la de la piedra, la de usar otros instrumentos rocosos de gran dureza y de formas variadas -mazas, cinceles, punteros, martillos, entre otros- para esculpir piedras sin forma, o de formas dadas por la naturaleza, hasta conseguir lo deseado: la esfera perfecta y de acabado fino.

No fueron metales – el oro y el cobre eran muy blandos para domar la dureza de la piedra-; fueron otras piedras trabajadas previamente y convertidas en instrumentos las que acompañaron los miles de golpes que fueron necesarios para eliminar lo no deseado y encontrar lo buscado.

Las esferas precolombinas, especialmente las de tamaño monumental, son muy simétricas, tienen superficies lisas y lustrosas. Estas calidades se obtienen a través del trabajo escultórico. Foto: Diego Matarrita.
Las esferas precolombinas, especialmente las de tamaño monumental, son muy simétricas, tienen superficies lisas y lustrosas. Estas calidades se obtienen a través del trabajo escultórico. Esfera de la Municipalidad de Osa. Foto: Diego Matarrita.

En tercer lugar tenemos otra implicación: quienes organizaron la manufactura de las esferas precolombinas usaron sistemas de medidas y de control. No tenemos los instrumentos que usaron, pero el no tenerlos no implica que nos los usaron. La evidencia más directa de esto nos la dan las esferas en si mismas, especialmente las de tamaño monumental.

Esfera grande
No siempre se alcanzó la simetría y la perfección. O quizá se consiguió pero en el transcurso del tiempo la esfera perdió fragmentos y hubo que retrabajarla quedando su forma tocada y deformada. Esfera colocada en uno de los jardines del Museo Nacional de Costa Rica. Foto: I. Quintanilla.

Algo impresionante, y que pasa a veces desapercibido por la terrible destrucción de los contextos arqueológicos donde estaban las esferas, es que no sólo hicieron grandes esferas casi perfectas, sino que también hicieron esferas gemelas casi perfectas. Es el caso de las dos esferas de 190 cm de diámetro que están en Finca 6 o las dos de 210 cm de diámetro que están en el Colegio de Palmar Norte.

Esfera monumental de 210 centímetros de diámetro y cerca de 10 toneladas. Se encuentra en las instalaciones del Colegio de Palmar Norte. Es, junto con otras cuatro, el más claro ejemplo de la monumentalidad d estas esculturas de gran valor simbólico. Foto Diego Matarrita.
Esfera monumental de 210 centímetros de diámetro y cerca de 10 toneladas. Se encuentra en las instalaciones del Colegio de Palmar Norte. Es una esfera gemela. Probablemente correspondan a las dos que documentó Samuel K. Lothrop en Finca 4, sección 36, aunque él les asigna una medida de 200 cm de diámetro. Foto Diego Matarrita.

Un cuarta implicación es la que tiene que ver con los pensamientos de quienes las hicieron y de quienes las usaron y cuidaron. No se buscaban piedras redondas; buscaban, querían, invertían grandes esfuerzos en conseguir esculturas esféricas de gran calidad. Y es que si lo pensamos bien y nos situamos en la mente de la gente de las esferas debemos aceptar que había un gran sentido estético, una idea, un concepto, una forma, un algo buscado y conseguido.

Mas allá de los significados y sentidos de las esferas precolombinas lo que podemos decir es que esa gente trabajó duró y logró alcanzar cientos de veces su objetivo. Hacer esferas perfectas, o casi perfectas y sacar de la piedra deforme la idea, la forma deseada, requirió un gran esfuerzo colectivo. Fue un proceso de transformación, de vencer la naturaleza y de vencerse a ellos mismos.

Don Méjico posando junto con su esfera bonita. Esfera C, Finca 6 en 1999.
Esfera C de Finca 6, un ejemplo de perfección. Foto: I. Quintanilla.

No solo era conseguir la forma perfecta; era conseguir que la forma llegara a los lugares elegidos para ser usadas por la comunidad. Mover esos cuerpos de varias toneladas, sacarlos de las quebradas o bajarlos de las montañas, llevarlos a lo largo de kilómetros en zonas boscosas, lodosas, luchar contra la lluvia o el sol abrasador… todo eso fue trabajo, coordinación, habilidad, experiencia, esfuerzo, comunidad, deseo y lucha.

La forma perfecta, la esfera de piedra perfecta, solo es un indicador de todo un complejo entramado social. Sin gente, sin artistas, sin escultores expertos, sin decisión colectiva no habrían esferas. Ellas en si mismas no son nada. Son lo que son por quienes las hicieron y por las circunstancias en que se hicieron. Sin esto sólo son piedras redondas y eso no es importante para la historia.

 

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Otra esfera atrapada en el cemento

Esfera del Parque La Merced. San José, Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

El uso de bases de cemento para emplazar las esferas de piedra precolombinas ha sido un recurso usado en distintos  lugares de Costa Rica, especialmente en espacios públicos. En la anterior entrada de mi blog comenté sobre la esfera del parque central de Pérez Zeledón. Hoy les muestro, a través de esta hermosa fotografía de Diego Matarrita, la esfera del Parque La Merced.

Este es un transitado parque de la ciudad de San José. Por aquí caminan y se sientan a conversar, o a esperar, cientos de personas cada día. Para muchos de ellos la esfera es parte del paisaje. Está ahí desde hace muchos años, y su ubicación en el centro del parque la hace visible y reconocible.

La Municipalidad de San José la incrustó en la base piramidal de cemento, le hizo una destacada placa y le puso una iluminación potente para que se viera de noche. No está mal si la comparamos con otras esferas. Sin embargo, sí está mal si la pensamos en lo que fue su contexto original.

Por cierto esta esfera, al igual que otras 150 o más, no tiene identidad. Aparte de que procede de la Zona Sur del país, no hay más datos. Es otra esfera a la que se despojó de su historia, de su gente y de su pasado. Hoy aparenta representar un símbolo; un símbolo vacío que se ha venido rellenando de ideología nacionalista e identitaria.

¿Representan las esferas el ser costarricense? ¿Han marcado nuestra historia? Mucha carga ideológica para unos objetos maltratados, mal cuidados y mal utilizados por quienes en nuestra Costa Rica deciden dónde se coloca cada cosa.

Por lo menos, sigue en marcha una candidatura como patrimonio mundial para un grupo de esferas ubicadas en su lugar original. Es lo de menos, ¿no?

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Mujeres de piedra del Diquís

Mujer con máscara
Escultura antropomorfa. Delta del Diquís, Costa Rica. Foto: Diego Matarrica.

¿Qué ven en esta escultura? A mí me llamó la atención el hecho de que representa a una mujer pero no lo hace en la forma en que se la suele encontrar en la escultura en piedra precolombina. Esta figura femenina, con pechos insinuados, se muestra erguida, en pose de autoridad, luce dientes o colmillos prominentes.

En la línea de mostrar el rico y variado conjunto escultórico que acompañó a las esferas de piedra precolombinas, hoy les muestro este ejemplar especial.
Es una de mis esculturas preferidas por su iconografía y la fuerza que transmite. Además hay tres elementos que la hacen especial:

1- Es un fragmento re-utilizado después de que se partió de una escultura completa.

2- Es uno de los ejemplares mejor conservados de las representaciones femeninas en escultura en piedra.

3- Conserva las huellas de los instrumentos de fabricación, los que se integran a su acabado de superficie y la dotan de textura.

Si estuviera completa, esta figura posiblemente mostraría genitales femeninos. Fracturada como está, todavía conserva sus protuberancias que simulan pechos. Estaría desnuda al igual que la mayoría de las esculturas del Sur de Costa Rica.

Un elemento especial de las esculturas de mujeres del Diquís es que no fueron representadas en los roles típicamente señalados como femeninos. Por el contrario, en el período Chiriquí y específicamente en el Delta del Diquís y sus alrededores inmediatos, entre los años 800 y 1500, las mujeres fueron representadas con elementos singulares que en otros contextos se relacionan con los hombres.

En el Diquís las mujeres de piedra tienen máscaras que simulan lagartos o felinos; muestran sus dientes y colmillos y se mantienen rígidas como muchas de las esculturas de base de espiga. A diferencia de las figuras masculinas no sostienen bastones, pero sí tienen lenguas o cinturones con forma de serpientes. No se presentan armadas, pero sí  acompañadas de animales poderosos y temibles en las cosmogonías del trópico americano.

Esta escultura se conserva en los depósitos del Museo Nacional de Costa Rica y algún día podrá ver la luz en alguna exhibición. Mientras tanto, es accesible para investigadoras como yo que podemos medirla, fotografiarla y documentarla para estudios académicos.

Pero esta no es la situación de todas las esculturas de este tipo tan singular. Lamentablemente, una escultura de su misma “familia” pronto saldrá a subasta y el mejor postor se la llevará a su casa o a su museo privado.

La escultura de la que les hablo está en el catalogo de Sotheby’s de Paris y es parte de la colección Barbier Mueller de Arte Precolombino que se subastará los días 22 y 23 de marzo de este año. Los mercaderes del coleccionismo la han tasado entre 150.000 y 200.000 euros.

Sacada ilegalmente, pasó de mano en mano, de coleccionista en coleccionista. Ahora cuenta con un expediente limpio después de haber sido exhibida en un museo público en Barcelona. Por eso, está pieza está disponible para el que ofrezca más. ¿Sabrá valorar quien haya pagado más su valor cultural, simbólico, patrimonial? ¿Qué les parece?

Fotografía tomada de:
Fotografía tomada de: http://www.sothebys.com/fr/auctions/ecatalogue/2013/collection-barbier-mueller-pf1340/lot.154.html
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Hombre-armadillo del Diquís

Hombre-armadillo del Diquís
Hombre- armadillo del Delta del Diquís. Foto: Diego Matarrita. Colección Museo Nacional de Costa Rica.

¿Quien conoce a los “hombres-armadillo” del Delta del Diquís? Seguro que muy pocos, porque no son tan famosos como las esferas de piedra. Sin embrago, son un tipo de escultura única del delta y sus alrededores. Para que los conozcan aquí les dejo un bellísima foto tomada por Diego Matarrita. Es una pieza de la colección del Museo Nacional de Costa Rica.

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Una esfera invisible en la ciudad

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Foto: Diego Matarrita.

Si hiciéramos una encuesta para preguntar dónde podemos ver esta esfera- quizá la más grande que hay en el Valle Central de Costa Rica- pocas personas podrían responder. Sin embargo, miles de personas circulan cada día cerca del lugar donde se encuentra.

¿Es que esta esfera es invisible? ¿Por qué sus 190 centímetros de diámetro y sus casi ocho toneladas son tan insignificantes? ¿Es que la ciudad la engulló y la hizo perder su sentido al estar fuera de su lugar natural? ¿O es que sus “dueños” no saben lo que tienen y de alguna manera la tienen invisibilizada?

O, peor todavía, ¿es que a la gente no le importa la escultura pública, mucho menos la precolombina?

Quizá otra imagen ayude a saber dónde se encuentra esta esfera:

Foto: Diego Matarrita.

Seguro que aquí muchos la pueden reconocer. Sí, está en la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica, en la sede de San Pedro de Montes de Oca. Ha estado ahí por mucho tiempo, posiblemente desde los años setenta del siglo pasado y fue traída, como muchas otras esferas precolombinas, del Sur del país; quizá de Osa o de otro cantón del Pacífico Sur, que son los lugares donde están los sitios arqueológicos con esferas de piedra.

Es curioso, pero ser esfera universitaria no le ha dado ningún privilegio excepcional a esta gran escultura precolombina. Sufre de ataque biológico y del mismo deterioro que la mayoría de las esferas expuestas al aire libre, sea en el Valle Central o en los lugares originales.

Foto. Diego Matarrita

Y es que aunque esta esfera haya sido removida de su lugar original y ahora esté ” sin contexto” merece ser cuidada y protegida en su integridad. El deterioro no es un problema de la piedra. El deterioro es un problema de la obra que fue plasmada en piedra y por lo tanto, es un problema del patrimonio y de la sociedad que debería tratarla como algo propio, valioso y frágil.

Con tantos años de estar ahí, esta esfera debería de tener título universitario. Un título que la reconozca en su valor y que la ayude a ser re-valorizada. Supongo que los importantes esfuerzos de inventario patrimonial que se han venido haciendo en los últimos años en la UCR incluyen esta esfera y que tanto la UCR como el Museo Nacional de Costa Rica habrán tomado medidas para conservar, proteger y especialmente poner en valor a una de las esferas de mayor tamaño que se conocen. Supongo que así será. ¿O no?

Nota: un pequeño video para ilustrar mejor el ataque biológico permanente que sufre esta esfera. No esta´hecho con cámara profesional, pero ilustra: http://youtu.be/T1bKCP9zrGQ

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Lo que define a las esferas precolombinas: La forma, la textura, el color y el volumen

¿Qué define a las esferas precolombinas del Pacífico Sur de Costa Rica? Cuando me han hecho esta pregunta  insisto siempre en que no sólo las define la forma -que sean esferas casi perfectas-, sino también la suma de la simetría, el color, la textura y el volumen que caracteriza a cada una de ellas.

Esfera precolombina copia
La forma esférica es determinante y diferenciadora, pero no es el único atributo de estas esculturas precolombinas. El tratamiento de superficie, el color de la roca y el volumen también son fundamentales. Esfera colocada actualmente en la Municipalida dde Osa. Foto: Diego Matarrita.

No es lo mismo una esfera pequeña de 20 centímetros de diámetro y 4 kilos de peso, sin pulir, que una esfera de 210 centímetros de diámetro, 9 toneladas de peso y con una superficie alisada, o casi pulida. Aunque las dos hayan sido fabricadas en gabro o en otro tipo de roca, y aunque tengan la misma forma, lo que marca la diferencia es el grado de simetría, el volumen, la textura que haya adquirido por el tratamiento de superficie y el color que refleje por el impacto de la luz proyectada sobre su superficie.

Esfera monumental con superficie irregular que oscila entre el pulido y el alisado y con huellas de los instrumentos de talla..Foto. Diego Matarrita

Los elementos que definen y que hace que sean distintas entre ellas señalan diferencias en cuanto al trabajo invertido en su fabricación; diferencias en cuanto a tiempo dedicado a preparar sus superficies para obtener una textura fina, y diferencias en cuanto a los medios requeridos para transportarlas y ubicarlas en sus emplazamientos finales. Todas estas diferencias obedecen a criterios económicos y sociales, más allá del valor simbólico o significado que hayan tenido.

Detalle de una esfera precolombina de gabro. Foto: Diego Matarrita.

Es posible que el valor social de estas esculturas haya estado determinado por la suma de sus cualidades (simetría, materia prima, tamaño, color, textura). Estas cualidades, unidas al lugar donde fueron usadas y a las prácticas sociales de las que formaron parte, marcaron las diferencias entre ellas y entre las distintas comunidades que las poseían.

Esfera UCR Diego 3
Esfera monumental con cerca de 190 cm de diámetro. Foto: Diego Matarrita.

Es importante recordar que las diferencias que muestran entre sí las esferas son un claro indicio de que no todas se usaron igual, ni tuvieron el mismo valor social, ni el mismo valor de producción, tampoco el mismo valor simbólico.

A la fecha sabemos que se fabricaron más de trescientas esferas y que fueron usadas en por lo menos 56 comunidades. Algunas de estas comunidades eran sencillos poblados de pocos habitantes; otras, grandes aldeas con cientos de personas. Los espacios donde fueron colocadas también eran distintos, así como la percepción de cada una de ellas de manera individual, o como parte de un grupo de esculturas.

Esferas de Bahía Ballena en agosto del 2010
Esferas movidas de su  lugar original y ahora  situadas en  Bahía Ballena, Uvita. Algunos conjuntos de esferas pudieron lucir así, aunque quizá estuvieron mejor cuidadas que en la actualidad. Foto: I. Quintanilla.

Hubo otros elementos que marcaron las diferencias entre las esferas que escapan a nuestro conocimiento. No sabemos cuál fue la primera que se hizo, ni la que se colocó en un espacio de especial relevancia, ni la que hizo el gran escultor cuyo nombre desconocemos, ni la que se mandó a hacer para celebrar el acontecimiento no conservado en la memoria actual…

Esferas del sitio Bolas en una imagen de los años 60’s, cuando todavía no habían sido trasladadas a la escuela del pueblo. Estas son algunas de las mas antiguas.

A lo largo de los casi mil años en que fueron fabricadas y usadas las esferas cambiaron su sentido y significado. Todavía hoy siguen cambiando y generando nuevas formas de valor (identitario, de prestigio, de exhibición personal, de creación de sentidos de pertenencia, entre otros).

Hoy, al igual que pudo haber sucedido siglos atrás, se aprecian más y se les da mayor valor y relevancia a las grandes esferas, a las que están completas y con las texturas más finas. Las rotas o deterioradas, las pequeñas o poco simétricas no salen en las fotos, y nadie posa junto a ellas. Sin embargo, en cada una hay un valor más allá de lo estético y de nuestras subjetividad; un valor que radica en haber sido hechas, en ser parte de una expresión singular y en materializar una historia de vida que continúa hasta nuestros días.

Muchas cosas definen a las esferas precolombinas. Hoy las sigue definiendo nuestra mirada.

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Compañeros de viaje de las esferas: la escultura precolombina de la Gran Chiriquí

Las esferas de piedra son uno de los objetos más conocidos dentro del conjunto de esculturas precolombinas del Pacífico Sur de Costa Rica, también conocido como el Diquís. Sin embargo, esta producción escultórica fue mucho más rica en cuanto a formas, tamaños y motivos.

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Me gustaría compartir algunos ejemplos de las otras esculturas que acompañaron a las esferas durante su vida en tiempos precolombinos. Aunque también había otros objetos hechos de barro, de oro, de cobre, de madera, de algodón, etc, lo que me interesa ahora es mostrar  que las esferas formaron parte de un conjunto de objetos escultóricos singulares y propios en esta parte del mundo.

Armadillo tallado en hueso. Colección Museo nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita

La gente de las esferas no sólo hizo esferas; hizo muchísimas cosas más a partir de las piedras naturales que había en la región. Piedras usadas en unos casos como instrumentos, y en otros como soporte para plasmar  un complejo mundo simbólico donde lo natural se combinó con lo abstracto.

Piedras con las que se innovó en la creación de nuevas formas. Piedras que fueron esculpidas con técnica, ingenio y gran capacidad creativa. Piedras que no pudieron resistirse al trabajo humano y a la decisión colectiva de crear un conjunto de objetos que sirvieran en las prácticas rituales y ceremoniales, y quizá en otras prácticas relacionadas con el mundo del saber y del ejercicio del poder.

En la escultura del Sur se puede distinguir claramente que había esculturas pequeñas, móviles y de uso ritual vinculadas quizás al mundo doméstico o menos público. También se puede ver que había otro tipo de escultura de tipo monumental, megalítica en algunos casos que estaba relacionada a las plazas, a los espacios abiertos y de uso público y colectivo. Este es el caso de buena parte de las esferas y de unos pocos ejemplos de escultura antropomorfa.

Esta escultura es un caso excepcional por su tamaño y por haber sido fabricada en roca caliza. Mide cerca de 220 cm de alto con un ancho máximo de 60 cm.. Actualmente está expuesta en la sala Precolombina del Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

El uso de escultura en piedra en la región se dio alrededor del 400/500 d.C., es decir hace unos 1600 años aproximadamente.   Su uso surgió dentro de un contexto de cambios sociales, políticos y económicos. Formó parte de una serie de innovaciones tecnológicas donde se pasó del uso de las técnicas de picado y pulido usadas en la fabricación de objetos domésticos (metates, por ejemplo) a su aplicación en la creación de objetos de alto contenido simbólico. El uso de éstos indica nuevas formas de comunicación social y un nueva manera de usar los objetos de piedra. Éstos ya no sólo servían para cortar, talar, perforar o moler, entre otros usos, sino también para transmitir ideas, para plasmar conceptos y principalmente para permanecer y durar en el tiempo.

He preparado una presentación en PREZI para mostrar mejor el conjunto escultórico de la Gran Chiriquí. Es un resumen y hay una serie de aspectos interesantes que no muestro como el el caso de la práctica de mutilar, romper o reutilizar esculturas. Tampoco he incluido información sobre el posible uso de pintura en algunos objetos ni las huellas de uso y desgaste que presentan la mayoría de ellas. Ha faltado también hablar sobre las representaciones del cuerpo humano, de los hombres, de las mujeres y de las combinaciones de ambos géneros. Falta también información sobre los ornamentos y la indumentaria.

Poco a poco iré tratando estos temas y otros muy interesantes. Como dije al principio, lo importante hoy es entender que las esferas no estuvieron solas, que su fabricación y uso estuvo unido a otros objetos y a una serie de prácticas sociales, económicas, rituales y políticas.Con un click en el siguiente enlace podrá hacer un recorrido por este conjunto. Seguro que después de conocerlo entenderá mucho mejor el fascinante mundo de la piedra esculpida con otras piedras.

http://prezi.com/dwqr7dgdfi3d/la-escultura-en-piedra-de-la-gran-chiriqui/

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Metate para dominguear

Hoy domingo 10 de junio quiero compartir una experiencia placentera, de esas que da la investigación y el trato con el mundo de los objetos arqueológicos. No trata sobre esferas, pero es parte del mundo de la escultura en piedra precolombina del Sur de Costa Rica de la que las esferas son protagonistas.

En el 2007 tuve la gran suerte de estudiar buena parte del conjunto escultórico en piedra del Diquís que se guarda en los depósitos del Museo Nacional de Costa Rica (MNCR). El Departamento de Protección del Patrimonio Cultural del MNCR, el departamento encargado de estos depósitos, estaba estrenando sus nuevas instalaciones en la sede de Pavas. Por primera vez después de décadas de condiciones poco adecuadas, se podía apreciar en su real dimensión el vastísimo patrimonio arqueológico en forma de objetos que se venían guardando desde finales del siglo XIX.

Como mi tesis de doctorado está enfocada a todo el conjunto escultórico del Sur de Costa Rica, esferas incluidas, me di a la tarea de localizar en los depósitos del Museo todo lo que tuviera el “estilo” de la escultura del Sur. Caminando y rebuscando me encontré con un objeto que me llamó la atención. Era un metate o piedra de moler que tenía su parte “activa”, es decir la parte usada para la molienda, muy gastada, tan gastada que se había agrietado por la delgadez que había alcanzado ante tanto uso.

Metate con cuatro soportes procedente del Pacífico Sur. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Me gustan los objetos que muestran con claridad el contacto humano, su relación con la vida cotidiana. A pesar de que buscaba las esculturas me acerqué al metate gastado y toqué su superficie pulida en unas partes, más rugosa en otras. Como me llamó la atención lo gastados que estaban sus soportes le di la vuelta para verlos con más detalle. Puesto “patas arriba” me pareció que había un relieve más alto en algunas partes. Toqué la superficie, moví el metate buscando mejor luz y … gran sorpresa, me encontré con una serie de serpientes talladas en alto relieve situadas entre los soportes y la parte central del metate.

Vista del metate “patas arriba” con sus soportes gastados y sus serpientes talladas en alto relieve. Foto: Diego Matarrita

Por suerte para mí, el número de catálogo del metate indicaba que su procedencia era el Pacífico Sur de Costa Rica, así que pude incluirlo en mi estudio. Aunque no fue excavado por científicos ni tiene datos concretos de procedencia, este metate ilustra la combinación de dos mundos: el mundo simbólico y el mundo doméstico. Serpientes escondidas bajos los soportes de un instrumento de molienda usado hasta agotarlo. Ya tenía una buena documentación de metates-efigie con los felinos como motivo, sin embargo este pequeño y sencillo metate me estaba mostrando otra faceta de la cultura material del Diquís.

Me alegro de haberme agachado y de haberle dado vuelta a este metate. A veces, las formas sencillas esconden sorpresas. Quizá mi estudio sobre la escultura en piedra del Sur no cambie significativamente por este objeto, sin embargo revivirlo al estudiarlo trae a la luz    una pequeña parte de la vida de la gente del tiempo de las esferas. No sabremos nunca si la comida preparada con este metate alimentó a los escultores que tallaron a las esferas o si se usó en las celebraciones que implicaba una nueva esfera o una nueva escultura. Sea como sea, la piedra nos sigue dando pedacitos de luz de la gente que ya no está y  que no nos puede contar su historia.