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Hágase la luz, y las serpientes saldrán

Hace muchos años tuve un novio que tenía en su habitación un gran póster de Natasha Kinski desnuda y “vestida” por una gran boa que cubría sus partes íntimas. Estaba extendida de medio lado y miraba confiada y sensual a la cámara. La enorme boa parecía que no representaba ningún peligro y que era parte de la escena de erotismo, belleza y seducción que quiso transmitir el gran fotógrafo Richard Avedon.

Hoy, como muchas otras veces, he estado revisando imágenes de esculturas del Diquís, y algunas de ellas me han hecho recordar ese viejo póster de la Kinski y su boa. No porque sean esculturas eróticas, sino porque se trata de serpientes que forman parte del ser representado, y principalmente porque es a través de la luz como podemos verlas en toda su magnitud.

Rodrigo Rubí J.  Escultura antropomorfa P-1257-ESC-7 / Superficie. Palmar Norte, Puntarenas. Costa Rica. ft Rodrigo Rubí J. dic2012
Fragmento de escultura frabricado en roca arenisca y recuperado por funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica durante sus investigaciones en el Delta del Diquís. Foto: Rodrigo Rubí.

Las serpientes están muy presentes en la mitología y en el sistema de valores de casi todos los pueblos del mundo. La  Biblia, su Génesis y el papel asignado a la serpiente tentadora y causante del pecado original es uno de los más claros ejemplos de esto.

En el caso de muchas mitologías e historias orales de los pueblos amerindios, las serpientes están casi siempre presentes. La cultura material conservada de tiempos precolombinos da cuenta de la antigüedad y diversidad de representaciones que se han hecho de ellas.

En el caso del Pacífico Sur de Costa Rica hay una recurrencia constante a las representaciones de serpientes en la metalurgia. Y, ahora, al revisar el conjunto escultórico en piedra también es notorio que estos animales fueron muy significativos en el Delta del Diquís.

Las serpientes del Diquís no fueron representadas de manera aislada. Siempre están unidas a seres humanos, tanto hombres como mujeres, o a seres sin clara adscripción de género. Por lo general están relacionadas con seres que sostienen cabezas humanas, o que las tienen colgadas. También a seres de fauces abiertas con colmillos y lenguas que son serpientes.

Escultura con serpientes
Tres vistas del torso con serpientes en el hombro y como cinturón. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Fotos: Rodrigo Rubí.

Mucha gente usa cinturones de piel de serpiente hoy en día, pero no se ata las serpientes a la cintura. En el Diquís, los personajes de piedra sí las usaron como cinturones. Por lo menos así quisieron representarlos los artistas que los esculpieron.

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Escultura con doble cabeza colgando y cinturón de serpiente. Colección Peabody Museum, de Harvard University. Imagen reproducida del libro The Archaeology of the Diquís Delta de Samuel K. Lothrop (1963).

También convirtieron los bastones en serpientes como se ve en varias esculturas.

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Exquisita escultura en piedra del Diquis de un hombre con un colgante humano en lap arte posterior de su cabeza y con las manos sosteniendo una gran serpiente-bastón. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Esta escultura conserva restos de pintura ocre y beige.

La mitología bribri que se conserva en la tradición oral tiene relatos sobre el bastón del chaman que se convierte en serpiente. Hasta donde recuerdo hay un mito de una mujer que tomó el bastón del chamán mientras este lo dejó en el suelo, y a pesar de haber sido advertida por él de que no lo tocara siempre lo hizo. El bastón se convirtió en serpiente y hubo un mal desenlace. Otra vez la mujer desobediente es castigada y ahí estaba la serpiente.

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No hay duda de la relación humano/serpiente en el Diquís, y que la serpiente es parte del ser humano, o de lo que lo hace ese ser particular. Hermosas y complejas esculturas toman realce por las serpientes dobles, que unidas a colmillos y dientes expuestos muestran seres irreales y de gran carga simbólica.

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Escultura característica del Delta del Diquís con una serpiente que se bifurca y se posa en el pecho. Destaca el amplio hocico y los dientes, especialmente los colmillos. Esta escultura era parte de la colección que se exhibía en el Museo de Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona.

Yo se no sé que sintió Natasha Kisnki cuando posó con la gran boa para Avedon. Quizá tuvo miedo, o quizá sintió mucho placer. Lo que no me imagino es como se hubiera sentido si el fotógrafo le hubiera colocado uun cinturón también de serpiente posando su cabeza sobre el pubis. Esta por lo menos fue una ocurrencia precolombina en el Diquís. Eran de piedra y no sintieron miedo. Supongo que no usaron modelos reales como Avedon. Si fue así no me hubiera gustado estar en la piel de estos modelos.

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Escultura del Diquís fotografiada en un momento indeterminado que muestra una cabellera compuesta de serpientes descendentes. Esta pieza forma o formaba parte de la colección del Museo Nacional de Costa Rica.

Nota: en un post anterior escribí sobre serpientes “escondidas” en un metate: Este es el enlace: https://dramadelasesferas.wordpress.com/2012/06/10/metate-para-dominguear/

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Metate para dominguear

Hoy domingo 10 de junio quiero compartir una experiencia placentera, de esas que da la investigación y el trato con el mundo de los objetos arqueológicos. No trata sobre esferas, pero es parte del mundo de la escultura en piedra precolombina del Sur de Costa Rica de la que las esferas son protagonistas.

En el 2007 tuve la gran suerte de estudiar buena parte del conjunto escultórico en piedra del Diquís que se guarda en los depósitos del Museo Nacional de Costa Rica (MNCR). El Departamento de Protección del Patrimonio Cultural del MNCR, el departamento encargado de estos depósitos, estaba estrenando sus nuevas instalaciones en la sede de Pavas. Por primera vez después de décadas de condiciones poco adecuadas, se podía apreciar en su real dimensión el vastísimo patrimonio arqueológico en forma de objetos que se venían guardando desde finales del siglo XIX.

Como mi tesis de doctorado está enfocada a todo el conjunto escultórico del Sur de Costa Rica, esferas incluidas, me di a la tarea de localizar en los depósitos del Museo todo lo que tuviera el “estilo” de la escultura del Sur. Caminando y rebuscando me encontré con un objeto que me llamó la atención. Era un metate o piedra de moler que tenía su parte “activa”, es decir la parte usada para la molienda, muy gastada, tan gastada que se había agrietado por la delgadez que había alcanzado ante tanto uso.

Metate con cuatro soportes procedente del Pacífico Sur. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Me gustan los objetos que muestran con claridad el contacto humano, su relación con la vida cotidiana. A pesar de que buscaba las esculturas me acerqué al metate gastado y toqué su superficie pulida en unas partes, más rugosa en otras. Como me llamó la atención lo gastados que estaban sus soportes le di la vuelta para verlos con más detalle. Puesto “patas arriba” me pareció que había un relieve más alto en algunas partes. Toqué la superficie, moví el metate buscando mejor luz y … gran sorpresa, me encontré con una serie de serpientes talladas en alto relieve situadas entre los soportes y la parte central del metate.

Vista del metate “patas arriba” con sus soportes gastados y sus serpientes talladas en alto relieve. Foto: Diego Matarrita

Por suerte para mí, el número de catálogo del metate indicaba que su procedencia era el Pacífico Sur de Costa Rica, así que pude incluirlo en mi estudio. Aunque no fue excavado por científicos ni tiene datos concretos de procedencia, este metate ilustra la combinación de dos mundos: el mundo simbólico y el mundo doméstico. Serpientes escondidas bajos los soportes de un instrumento de molienda usado hasta agotarlo. Ya tenía una buena documentación de metates-efigie con los felinos como motivo, sin embargo este pequeño y sencillo metate me estaba mostrando otra faceta de la cultura material del Diquís.

Me alegro de haberme agachado y de haberle dado vuelta a este metate. A veces, las formas sencillas esconden sorpresas. Quizá mi estudio sobre la escultura en piedra del Sur no cambie significativamente por este objeto, sin embargo revivirlo al estudiarlo trae a la luz    una pequeña parte de la vida de la gente del tiempo de las esferas. No sabremos nunca si la comida preparada con este metate alimentó a los escultores que tallaron a las esferas o si se usó en las celebraciones que implicaba una nueva esfera o una nueva escultura. Sea como sea, la piedra nos sigue dando pedacitos de luz de la gente que ya no está y  que no nos puede contar su historia.