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Acerca de Finca 7 y el nuevo hallazgo de una esfera de piedra

Hoy sabado 16 de junio, el diario La Nación publica una nota que informa sobre el hallazgo de una esfera de piedra en Finca 7, Osa. Explica la periodista que se ha encontrado una esfera de 55 centímetros de diámetro junto con material cerámico, fragmentos de estatuas y otros restos arqueológicos. Por la información que le aporta el arqueólogo a cargo del rescate arqueológico -el Dr. Francisco Corrales del Museo Nacional de Costa Rica- interpreta que se trata de una pequeña aldea situada en las cercanía de del sitio arqueológico Finca 6.

http://www.nacion.com/2012-06-16/AldeaGlobal/esfera-sugiere-que-pudo-existir-una-aldea-precolombina–en-osa-.aspx

Al leer la noticia me ha parecido importante escribir algo sobre la Finca 7 que está documentada en el registro arqueológico del Delta del Diquís. No sé si esta nueva Finca 7 corresponde con la Finca 7 que existía en tiempos de la Compañía Bananera de Costa Rica, porque en los años ochenta, cuando ésta abandonó la región, algunos nombres fueron cambiados. No creo que en años recientes se haya hecho lo mismo, pero supongo que no porque las divisiones que hizo la Compañía Bananera ya están incorporadas en la toponimia de la zona.

Para empezar me gustaría mostrar el mapa que hizo un equipo de arqueólogos franceses en 1990 después de recorrer y revisar gran parte de las tierras ocupadas por la Compañía Bananera de Costa Rica en busca de restos arqueológicos.

Mapa reelaborado a partir del que publicaron Claude Baudez y su equipo en el libro “Investigaciones arqueológicas en el Delata del Diquís“. Se puede observar la ubicación de Finca 6, Finca 7 y otros sitios arqueológicos en la llanura Sur del Delta del Diquís que está situada entre Palmar Sur y Sierpe.

Este mapa fue el resultado de meses de trabajo de campo. A la fecha constituye la evidencia más importante para sostener que por lo menos 900 hectáreas de las antiguas plantaciones bananeras situadas entre Palmar Sur y Sierpe tienen restos arqueológicos. No se ha encontrado una ocupación precolombina tan extensa en otra parte del país. Aquí hay montículos, bases de casas, basureros, cementerios, esculturas de varios tipos, especialmente esferas (¡más de 120 esferas se han registrado aquí!), entre otras cosas.

La Finca 7 de la que hoy habla La Nación, así como Finca 6 (el actual “parque de esferas”) , el abandonado Finca 4 (el más importante sitio con esferas que hubo en Costa Rica) y otros sitios arqueológicos forman parte de este extenso espacio ocupado en tiempos precolombinos. Lo que hoy sale a la luz es parte de ese rompecabezas con muchas piezas perdidas, algunas de las cuales aparecen de vez en cuando bajo las palas de los trabajadores, como en este caso.

Para entender mejor el hallazgo que publica La Nación es bueno  hacer un poco de historia sobre la Finca 7 que aparece en distintas publicaciones de arqueología.

Quien aportó la información más importante sobre este sitio fue Doris Stone en 1943. Dijo que el sitio presentaba “una inusual concentración de esferas de piedra en una espacio de unos 274 metros”. Indicó que había un grupo de 10 esferas formando un eje N-NW-S-SW, aunque no un eje recto, sino formando una especie de curva.

Croquis re-dibujado a partir del publicado por Doris Stone en 1943 de Finca 7.

Los datos que aportó Stone sobre las esferas de Finca 7 señalan que cuatro tenían 182 cm de diámetro. Las otras seis medían 152 cm.de diámetro. Había tres pares de esferas del mismo tamaño  y cada par fue colocado a la misma distancia, una esfera de otra, y con la misma orientación (Norte-Sur). Las esferas de mayor tamaño no estaban en pareja, sino intercaladas entre los pares de menor tamaño.

En las fotografías aportadas por Stone en su artículo de 1943 se aprecia un paisaje sin plantación bananera, un paisaje de cuando están eliminando la cobertura boscosa para implantar la plantación de banano. Hay fotografías de una esfera antes de ser removida  y de otras esferas expuestas totalmente o en proceso de remoción.

En un breve artículo que escribió en 1954, Doris Stone vuelve a hablar de Finca 7. Dice que “La Finca 7, sin embargo, tiene la colocación más rara y las bolas más grandes de todas las que se hayan visto. Dentro de un área aproximada de 300 varas, se encontraron diez bolas distribuidas en una línea este-oeste levemente curvada. Cuatro esferas medían 1.70 cm. de diámetro, las otras tenían como 1.52 cm. también se encontró en este mismo llano una esfera grande que midió 2.14 cm. y pesó alrededor de 131/2 toneladas“.

Samuel K. Lothrop  en su libro de 1963 (página 25) también habla de Finca 7. Cita la publicación de 1954 de Stone y no aporta más detalles. Esto es curioso porque indica que él no estuvo ahí en 1948, cuando recopiló la información de base para su libro “The Archaeology of the Diquis Delta

Por otra parte, el famoso arqueólogo Mathew Stirling hizo una breve visita a la zona del delta en 1964. En un artículo que publicó en 1969 explica que en el lugar había 11 esferas con diámetros que oscilaban entre los 5 y los 8 pies, los mismos que aporta Stone en 1943. Yo tengo mis dudas de que Stirling haya visto el mismo conjunto de esferas que publicó Stone en 1943. Cuando Stirling  visitó la zona en los años sesenta es mas que probable que del conjunto se conservaran unos poco ejemplares.

Ni Stone ni Stirling comentan nada sobre montículos u otro tipo de materiales arqueológicos asociados al agrupamiento de esferas de Finca 7. Sin embargo, es difícil pensar que este conjunto de esferas haya estado aislado. Es muy probable que también hubiera estructuras arquitectónicas y otros restos como sucede en Finca 4 y Finca 6. Esto tiene que ver con la superficialidad de las visitas que hicieron y con la fuerte sedimentación que hay en el Delta del Diquís, donde el material de relleno acumulado por las cíclicas inundaciones del río Térraba cubren las capas arqueológicas.

¿Qué pasó con las esferas de Finca7? ¿Dónde están actualmente? Esta es una pregunta difícil de responder. Salvo las dos esferas que hoy se conservan en el Colegio Técnico Agropecuario de Osa, en Palmar Sur, no hay otras esferas que tengan un tamaño cercano a los 214 cm de diámetro como la que menciona Stone para Finca 7. Lo más probable es que las del colegio hayan sido parte de un conjunto de Finca 4 según documentación que he recopilado.

Las otras esferas de Finca 7 puede que estén distribuidas en varios lugares de la región o en el Valle Central. Hay documentación de esferas con tamaños similares a los que aportó Stone. Sin embargo, la ausencia de registros que acompañó la remoción de esferas impide hacer relaciones.

Esfera megalítica sin datos de procedencia claros, aunque con certeza procede de una de las antiguas fincas bananeras de Palmar Sur-Sierpe. Tiene 210 cm de diámetro y fue fabricada en gabro. Está ubicada junto con otras de tamaño similar en el Colegio Técnico-Agropecuario de Osa, Palmar Sur. Foto: Diego Matarrita.

La esfera hallada en estos días en Finca 7 mide 56 cm de diámetro y no corresponde al conjunto monumental del que escribió Doris Stone. Es probable que las investigaciones arqueológicas de salvamento que hace el Museo Nacional depare alguna nueva sorpresa y que por gracia del destino salga a la luz alguno de los grandes ejemplares que documentó Stone. Ojalá sea así y que de nuevo no nos reafirmemos en la tragedia de tener un triste dibujo  y unas pocas fotos en un viejo artículo como una única evidencia de un grandioso conjunto escultórico.

Referencias bibliográficas:

Baudez, C.  et. al. 1993. Investigaciones arqueológicas en el delta del Diquís. CEMCA-DRCSTE. San José.

Lothrop, S. K. 1963. Archaeology of the Diquís Delta, Costa Rica. Papers of the Peabody Museum  of Archaeology and Ethnology, Vol 51. Harvard University. Cambridge.

Stone, D. Z. . 1943. A Preliminary  Investigation of the Flood Plain of the Rio Grande de Terraba, Costa Rica. American Antiquity 9 (I): 74-88.

–  –  –  – 1954. Apuntes sobre las esferas de piedra halladas en el Río Grande de Térraba, Costa Rica. Boletín Informativo del Museo Nacional 1(6):6-10.

–  –  –  –  – 1956. Apuntes sobre las grandes esferas de piedra halladas en el Río Diquís o Grande de Térraba en Costa Rica. Boletín del Museo Nacional de Costa Rica.

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Esferas en el extranjero: el caso de la esfera que se fue para Boston

Mucha gente se pregunta cuántas esferas de piedra de origen precolombino han salido de Costa Rica y dónde están. Desde hace varios años he venido recabando información sobre esto, y tengo algunos datos que pueden responder, aunque sea de manera parcial, a las dos preguntas. Primero es que estas “esferas en el extranjero” son pocas y segundo, casi todas salieron hacia los Estados Unidos de América (USA), aunque también hay unas pocas en Europa.

La documentación que he podido recoger indica que por lo menos cinco esferas voluminosas están en USA, así como otras de pequeño formato que no he podido inventariar del todo. Hoy me centraré en una de ellas, ya que su ubicación actual está relacionada con el desarrollo e historia de la arqueología de Costa Rica.

La esfera a la que me voy a referir se encuentra en Boston, en uno de los jardines del Peabody Museum de Harvard University. Mide unos 109 cm de diámetro (“three feet, seven inches“) y fue fabricada en gabro, al igual que la mayoría de las esferas. Su superficie es lisa y un poco lustrosa. Al observarla se nota que ha sido cuidada y que su ubicación por más de 45 años en un clima con fuerte estacionalidad no ha hecho mella en su conservación. Al contrario, está en mucho mejor estado que muchas de sus compatriotas que no salieron de Costa Rica.

Detalle de la esfera después de una nevada. Diciembre del 2008.

¿Cómo llegó esta esfera a la Universidad de Harvard? Sobre esto hay información en documentos que se  guardan en el Peabody Museum y en el Museo Nacional de Costa Rica. Son documentos que corresponden a cartas y notas manuscritas de quienes participaron en el proceso, tanto del traslado como a la recepción y emplazamiento de la esfera en su lugar actual

Esta esfera y otra mas fueron trasladadas en 1964 para ser exhibidas en la Feria Mundial de Nueva York de 1964-65. Ambas fueron colocadas en el pabellón de la “Inter-American Highway”. (VER NOTA AL FINAL DEL TEXTO)

En esos años, Doris Stone, hija de Samuel Zemurray, presidente y propietario por muchos años de la gran transnacional bananera United Fruit Company (la Compañía Bananera de Costa Rica, en su versión tica), era ama y señora de la arqueología de Costa Rica junto con un grupo de destacados coleccionistas nacionales. Desde los años cuarenta, ella ocupaba un papel preponderante en la arqueología del país. Con la transformación del Cuartel Bellavista en Museo Nacional de Costa Rica en 1949, pasó a ocupar la presidencia de su Junta Administrativa. Desde está posición, y gracias a al poder económico y político que su filiación familiar le otorgaba, se convirtió en una especie de “regente” del patrimonio arqueológico nacional desde esos años hasta buena parte de la década de los setenta del siglo pasado.

Fue decisión suya el envío de las dos esferas, las cuales salieron desde Finca 5  -un importante sitio arqueológico con esferas documentado en los años cuarenta en el Delta del Diquís por ella misma- hacia Golfito y desde ahí en barco hasta Nueva York.

Croquis de Finca 5 publicado por Doris Stone en 1943. Se trata de un montículo con un conjunto de 14 esferas colocadas al frente. Se supone que la esfera del Peabody Museum proviene de este lugar. Sin embargo, el tamaño no coincide con los datos que Stone da para este conjunto.

Cuando terminó la Feria Mundial los organizadores solicitaron que se las llevaran y la Sra. Stone gestionó su donación a dos importantes instituciones norteaméricanas. Una se fue para la sede de National Geographic Society en Washington y la otra al Peabody Museum de Harvard University.

Después de algunas peripecias y con una inicial de falta de interés, el Peabody Museum aceptó el regalo que hizo la Sra. Stone. Desde 1966 la esfera está colocada en un lugar distinguido pero discreto dentro de la prestigiosa universidad norteamericana.

Esfera erigida sobre base de cemento y con una placa informativa. Jardín anexo al Peabody Museum, Harvard University.

En el edifico contiguo, que es la sede del Peabody Museum, se guardan “familiares” de esta esfera en forma de material escultórico, fragmentos cerámicos, fotografías, dibujos y diarios de campo. Todos ellos fueron dejados en este museo por el arqueólogo Samuel K. Lothrop, testigo privilegiado de los sitios con esferas del Delta del Diquís a finales de los años cuarenta. Su libro “The Archaeology of the Diquis Delta” es de consulta obligada para cualquier estudioso de la región.

El Peabody Museum, por lo tanto, no sólo resguarda una esfera, sino también una parte importante del patrimonio documental y una significativa colección de objetos asociados a ellas. Es de lo poco que se conserva después del período de devastación, de los años cuarenta hasta los setenta del siglo pasado, cuando se destruyeron muchos sitios arqueológicos con esferas y cuando la mayoría de ellas fueron removidas sin ningún tipo de control. Por lo tanto, es un material de gran valor científico que ha sido apropiadamente cuidado y catalogado.

Personalmente, he podido ir a estudiar estos materiales y tener acceso a los archivos documentales. Hasta el más pequeño elemento ha sido catalogado y guardado, lo que se puede definir como una bendición en el desolador panorama de la arqueología de las esferas de la segunda mitad del siglo pasado. A pesar de todo, ha sido una suerte que esto se haya conservado ahí.

Las esferas que salieron de Costa Rica el siglo pasado lo hicieron en un contexto en el que la arqueología no existía como profesión en el país, cuando había una legislación muy laxa y cuando los coleccionistas eran los que mandaban. No había en ese momento conciencia sobre la necesidad de investigar, proteger, conservar y poner en valor, en términos sociales, el patrimonio arqueológico. Ahora, pasada la primera decada el siglo XXI sí existe esta conciencia. Ojalá que seamos consecuentes y que nuestras actuaciones nos sitúen en un papel diferente al que tuvieron quienes eran amos y señores cuarenta y cinco años atrás.

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NOTA: Inicialmente escribí que las esferas habían exhibidas en el pabellón de América Central junto con otros objetos precolombinos. Sin embargo, al revisar otra documentación corroboré otra información que tenía en la que se indicaba que habían sido expuestas en el Pabellón de la Inter-Americam Highway. Esto lo sospechaba porque quien tramitó la salida de las esferas desde Costa Rica fue Fernando Madrigal, quien lo hizo a nombre de esta empresa. Corrijo el error inicial

Enlaces de interés.

http://www.peabody.harvard.edu/collections

http://harvardmagazine.com/2001/07/ball-of-mystery.html