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Como desaparecer un sitio arqueológico y que no pase nada: la triste historia del sitio Williamsburg

Un sitio arqueológico puede desaparecer fácilmente. Sí, puede desaparecer y, además, puede que nadie diga nada, ni nadie haga nada. Eso pasó con el sitio arqueológico Williamsburg. Eso pasa con muchos sitios arqueológicos, algunos registrados y estudiados; otros sin siquiera tener nombre.

El año pasado una de mis estudiantes del curso de arqueología aplicada al turismo de la carrera de Turismo Ecológico de la Universidad de Costa Rica expuso sobre la arqueología del Caribe central. Habló sobre los grandes asentamientos precolombinos caracterizados por grandes montículos artificiales con muros de piedra, de caminos empedrados, de plazas, de basamentos de viviendas, de grandes cementerios, entre otras cosas. Habló sobre el sitio Las Mercedes comparable al Monumento Nacional Guayabo, sobre Anita Grande, sobre Costa Rica Farm, sobre Nueva Corinto y en un momento mencionó a Williamsburg.

Cuando habló de este sitio dijo que ya no existía, que había sido destruido y que ya no se podía contar con él para ninguna estrategia de turismo. Yo, extrañada le pregunté que en qué se basaba para decir eso. Me dijo que lo había leído en un manuscrito del arqueólogo Ricardo Vázquez, quien había hecho un largo estudio de estos sitios del Caribe a principios de la década del 2000.

Yo sabía de Williamsburg lo que sabemos quienes hemos estudiado la arqueología de Costa Rica, la historia de la United Fruit Company y de Minor Keith; quienes aprendimos de Línea Vieja como un lugar especial en la arqueología de Costa Rica por sus grandes asentamientos precolombinos. Sabía de este sitio porque trabajaba en el Museo Nacional de Costa Rica cuando Maritza Gutiérrez y Francisco Corrales lo estudiaron en 1985.

Después de que terminó la clase fui inmediatamente a revisar la publicación de Ricardo Vázquez del 2006. Pues sí, tenía razón mi estudiante. En el informe dice “visitamos el lugar ese mismo año. El daño a la arquitectura del sitio nos pareció prácticamente total. No quedó integridad alguna de los muros o rasgos de manpostería debido al fuerte tractoreo. Toneladas de cantos rodados fueron removidos por la misma causa, al igual que grandes cantidades de restos cerámicos y de artefactos líticos. La calzada se vio también afectada, de la cual no quedaron indicios. Se interpuso denuncia ante el Ministerio Público para la debida investigación judicial” (Vázquez 2006: 93).

La destrucción de este sitio fue producto de las plantaciones extensivas de piña y fue conocida por funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica en el año 2004 tiempo después de la consumación de la destrucción. La pregunta es ¿Qué pasó después de conocer que el sitio había sido destruido? ¿Hasta dónde se llegó con el procedimiento legal para sentar responsabilidades por la destrucción de este patrimonio nacional?

Podemos también hacernos otras preguntas ¿Porqué nadie denunció en el momento de la destrucción? ¿Porqué nadie reportó los movimientos de tierra y el arrastre de cientos o miles de rocas que eran parte de estructuras arqueológicas? ¿Porqué tanto silencio y olvido?

¿Porqué Williamsburg tuvo tan mala suerte? Este era un sitio arqueológico ampliamente conocido en la arqueología de Costa Rica, ya que desde principios del siglo XX fue objeto de saqueos e investigaciones. Era un sitio representativo de la arquitectura monumental de las sociedades precolombinas que habitaron el Caribe central del país. A pesar de los fuertes impactos sufridos por el saqueo y las plantaciones de banano, los estudios realizados en 1985 por Francisco Corrales y Maritza Gutiérrez, funcionarios del Museo Nacional de Costa Rica, demostraron que todavía conservaba en buen estado todo un conjunto de obras como montículos y basamentos y un camino empedrado.

Sé que la destrucción de este sitio arqueológico suena lejana, ya que sucedió hace unos 16 años, sin embargo me pregunto qué acciones tomó el Museo Nacional de Costa Rica con respecto a la destrucción de este sitio. Asimismo, quisiera saber si a partir de este cruel daño al patrimonio arqueológico nacional, el Museo Nacional y la Comisión Arqueológica Nacional tomaron acciones activas para proteger sitios similares y ampliamente conocidos como éste.

La destrucción del sitio Williamsburg, no solamente fue un daño al patrimonio arqueológico. Fue un daño ambiental, ya que el patrimonio arqueológico también está incluido entre los elementos que se deben proteger en el desarrollo de proyectos o actividades productivas. En este sentido, quisiera saber cuál es el grado de coordinación entre el Museo Nacional de Costa Rica y la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) tendiente a garantizar no solo el cumplimiento de la ley 6703 de patrimonio arqueológico, sino para que el daño a este patrimonio también se atienda desde la Ley Orgánica del Ambiente y las convenciones internacionales suscritas por el país.

La destrucción del sitio Williamsburg no nos puede dejar indiferentes, aunque haya sucedido  tiempo atrás. Le sucedió a este gran sitio y le ocurre diariamente a muchos otros sitios arqueológicos a lo largo y ancho del país.

Es increíble que se destruya un sitio arqueológico y no pase nada, ¿verdad?. Que exportemos y comamos piñas sin ningún pudor ni remordimiento por la destrucción del patrimonio arqueológico y el daño ambiental que producen muchas de estas plantaciones

Es inaudito, pero muy inaudito, pensar que nadie de la comunidad haya dicho nada al momento de la destrucción del sitio ¿Quién no sabía de Williamsburg? ¿Quién no podía ver los muros de piedra, los caminos empedrados? Sin embargo, lo más inaudito es que la empresa piñera haya presentado una evaluación de impacto ambiental (EDA) más de 10 años después de haberse instalado en la propiedad y que el sitio arqueológico ni siquiera se haya mencionado y que tampoco nadie haya pedido cuentas.

Tenía pendiente compartir este dolor desde hace meses. Hoy, por fin, lo he hecho. Nada cambiará, aun así es importante decir que un importante sitio arqueológico fue destruido y que no pasó nada de nada.

Referencias:

Corrales Ulloa, F. y M. Gutiérrez (1988). Williamsburg: evaluación de un sitio multicomponente del Atlántico Central de Costa Rica. Vínculos 12 (1-2) 21-38.

Vázquez, R. (2006). Planimetría de varios sitios arqueológicos con arquitectura y obras viales de la zona de la Línea Vieja, Caribe Central de Costa Rica. San José, Costa Rica: Manuscrito, Departamento de Antropología e Historia, Museo Nacional de Costa Rica.

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Colecciones arqueológicas Conjunto escultórico de la Gran Chiriquí Escultura en piedra Escultura precolombina de la gran Chiriquí

Unas esculturas irresistibles

Es la escultura de una mujer. Es de Chiriquí, Panamá. Fue colectada a principios del siglo XX y hoy forma parte de las colecciones de Antropología del Yale Peabody Museum of Natural History, en USA.

Mide 32.4 cm de alto y es uno de los pocos ejemplares de escultura femenina registrada en la región Gran Chiriquí. Estilísticamente, es muy diferente a las esculturas del Diquís, en el lado costarricense de la misma región cultural.

Comparto la foto de la base de datos de la colección del Yale Peabody Museum porque es una escultura realmente impresionante. Y la comparto -no lo voy a negar- porque me emocioné al verla.

Les comparto esta otra que es igual de hermosa y que también forma parte del mismo museo. En la foto yace plácidamente sobre la estructura que la resguarda.

También es una escultura de mujer. Al igual que la otra escultura, la vulva está claramente tallada y leves protuberancias indican los pechos.

Estas dos esculturas tienen una banda en la cabeza y un cinturón que no impide mostrar su sexo. Los brazos y las manos comparten la misma posición, aunque la primera se ve más fuerte, como si se preparara para luchar. La posición de las piernas semi-dobladas les otorgan movimiento y presencia.

No son mujeres en un rol doméstico. Son mujeres desligadas de ese mundo habitual. Son ellas, sin nada más que su corporalidad.

Son interesantes estas esculturas de mujeres de Chiriquí por la manera en que las representan. Es interesante, también, lo diferentes que son de las del vecino Diquís, donde también hay representaciones de mujeres, pero éstas son mas abstractas y muchas veces usan máscaras y muestran colmillos.

En la Gran Chiriquí, la piedra también fue un medio para representar mujeres. A diferencia de la cerámica, donde casi siempre están en roles maternales, cargando niños a los que amamantan o con los parecen estar jugando o levantando en brazos, en la piedra es distinto. En la piedra su rol es otro.

Esto era lo que quería compartir hoy. Espero que se hayan emocionado igual que yo con estas imágenes.

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https://ifigeniaquintanilla.com/2013/03/08/mujeres-de-piedra-del-diquis/

En este enlace pueden lleer un post anterior sobre las representaciones de mujeres en el Diquís.

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Biografías de esferas Escultura en piedra Escultura precolombina de la gran Chiriquí esferas de piedra Esferas de piedra precolombinas Información fundamental

Lo natural y lo creado: de la diferencia entre lo esférico y lo redondeado

Hace unas semanas estuve en Isla del Caño haciendo un pequeño trabajo. Estando ahí, conocí a una agradable pareja de voluntarios alemanes que me ayudaron con varias tareas importantes. Una de estas tareas fue la de fotografiar y documentar los materiales arqueológicos que hay en la isla.

Hoy recibí los archivos con las fotos y el inventario de los materiales arqueológicos que hicieron. Dentro de todo lo que me enviaron encontré una imagen que me gustó mucho. Quiero compartirla porque muestra algo a veces difícil de explicar.

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Esfera precolombina de 38 cm de diámetro junto con canto rodado sin modificar. Isla del Caño. Foto: Andreas Rosenberger.

Esta foto muestra a una de las dos esferas precolombinas que hay en la isla junto con un canto rodado que no ha sido modificado. Ambas rocas fueron llevadas allá en tiempos precolombinos por la gente indígena que vivió ahí. Muy probablemente son rocas extraídas del río Grande de Térraba y de algún afloramiento rocoso  de la Cordillera Costeña, en Osa.

Estos dos piedras muestran algo muy importante: exponen la diferencia entre ser una roca redondeada -en este caso por la acción del arrastre en un río a través de largas distancias junto con otras rocas-,  y ser una roca esférica como resultado del trabajo escultórico.

La esfera es una escultura basada en un canto rodado como el que está a la par u otro tipo de bloque de piedra. En ella hay trabajo, conocimiento e intencionalidad.

El canto rodado es una esfera en potencia. En él también hay trabajo porque fue extraído desde un río y llevado hasta la isla; lo que no se observa son huellas que atestigüen que fue modificado por la acción humana.

La roca redondeada es producto de la naturaleza; la roca esférica es producto de la acción humana. Una lleva a la otra; pero no son lo mismo.

Nota: Para leer mas sobre Isla del Caño y sus ocupaciones precolombinas: El Atlas precolombino de isla del Caño

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Mi profundo agradecimiento a Andreas y Veronica por su gran ayuda y espíritu de colaboración.