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Una escultura de la Gran Chiriquí en Nueva York y su confusa identidad

Esta escultura es extraordinaria. Supongo que algunos de los lectores de este blog coincidirán conmigo. Es extraña, diferente, y a la vez cercana.
MET

Esta obra, que se exhibe en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York (MET),  ha sido muy admirada porque representa magníficamente el arte precolombino en piedra de América Central. Es un ejemplo de la tradición guerrera y del ritual de las cabezas trofeo, una práctica muy arraigada en la América prehispánica.

De acuerdo con los datos puestos por el MET a disposición de los usuarios on-line, esta escultura perteneció a “The Michael C. Rockefeller Memorial Collection, Bequest of Nelson A. Rockefeller“. Desde 1979 forma parte de  las colecciones del museo.

Hace varios años vi la foto de esta escultura. Me gustó mucho y me llamó la atención el estilo que tenía. También me intrigó que estuviera catalogada por el MET como procedente de la Vertiente Atlántica de Costa Rica.

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Vista dorsal de la escultura exhibida en el Metropolitan Museum of Art de New York. Foto tomada de la colección on-line del Museo.

El año pasado encontré un artículo publicado en 1958 por Jorge Lines – uno de los pioneros de la arqueología pre-académica de Costa Rica – donde habla de esta pieza. Ayer volví a leer este artículo y me pareció necesario recuperarla como parte del acervo escultórico de la región que estudio, que es la Gran Chiriquí. Por eso he decidido dedicarle el texto de hoy.

Según Lines, esta escultura fue encontrada en Cañas Gordas, en 1950. Cañas Gordas es una pequeña localidad ubicada en el límite fronterizo entre Costa Rica y Panamá, en lo que se define como las tierras altas. Se localiza relativamente cerca de San Vito de Coto Brus, en Costa Rica, y de Volcán Barú y Boquete, en Panamá.

Cañas Gordas ubicación copia
La marca roja de Google indica la ubicación de Cañas Gordas. Imagen de Google Maps.

Geográficamente, estamos hablando de un lugar ubicado en la estribación del Pacífico de la cordillera de Talamanca, y no del Caribe Central de Costa Rica.

Lines ofrece poca información sobre la escultura porque lo que le interesa es demostrar la influencia náhuatl en la escultura de Costa Rica, ejemplificada, según él, en el ritual del sacrificio humano. No dice quién la encontró, ni cómo, ni con qué otros objetos. Sí dice que es una escultura “brunka”, pero no del “estilo” Diquís.

Si nos basamos en el artículo de Lines, y a pesar de que los especialistas que la catalogaron para el MET la adscriben al Atlántico, por su origen estaríamos obligados a referirla a la región Gran Chiriquí. Asimismo, por sus características también habría que referirla a esta región, específicamente a la singular y única escultura originada en el sitio Barriles.

Para los que no son expertos en historia de Centroamérica, la Gran Chiriquí es una región cultural concebida desde la arqueología como un espacio donde una serie de grupos humanos compartieron un desarrollo común y toda una serie de elementos culturales y sociales. Abarca parte de la geografía de Costa Rica y de Panamá. Se divide caprichosamente en dos sectores: la sub-región Diquís que corresponde a la parte costarricense, y la de Panamá Oeste, en el lado panameño.

Gran Chiriquí
Mapa de Costa Rica y un sector de Panamá con la ubicación de la región arqueológica Gran Chiriquí. Dibujo: I. Quintanilla,

Viendo en detalle las imágenes de la escultura del MET,  lo que se puede deducir es que está “emparentada” con la tradición escultórica Barriles, sin ser propiamente Barriles: gorro cónico, colgantes, cabeza trofeo y arma en cada mano, individuo erguido, cuerpo redondeado, en bulto y no aplanado como en el Diquís. Sus pies son realistas y se apoya sobre una base cilíndrica, de manera muy semejante a las características esculturas del sitio Barriles.

Foto cortesía de
Escultura de guerrero que sostiene una cabeza trofeo y un hacha en cada mano. Sitio Barriles, Panamá. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

No es el mismo estilo del guerrero decapitado de Barriles, pero posee elementos similares vinculados a la práctica de mostrar cabezas humanas  e instrumentos que sugieren alguna forma de violencia, en este caso un cuchillo o algo semejante.

Tampoco es similar a los hombres con gorro cónico del mismo sitio Barriles, pero tiene ese elemento característico de la escultura masculina de esta parte de América Central. Asimismo, luce colgantes, al igual que los hombres del sitio Barriles.

Escultura sitio Barriles
Escultura antropomorfa a la que le falta la parte inferior del cuerpo. Luce gorro cónico y colgantes. Procede del Sitio Barriles. Se exhibe actualmente en el Museo de Antropología Reina Torres Arauz de Panamá. Foto cortesía de Tomas Mendizabal.

Si alguien me preguntara sobre el período de tiempo en que se podría ubicar la escultura que está en el MET diría que es Aguas Buenas, quizá de la parte final del mismo (300 d.C.- 800 d.C.). En este período son comunes las representaciones de cabezas trofeo y de hombres con emblemas de poder y de violencia. En el período siguiente, pareciera que en lugar de cabezas trofeo y armas, lo que se tiende a representar son prisioneros: hombres vivos que todavía conservan sus cabezas.

Soy de la opinión de que los objetos necesitan tener una identidad. Es muy triste que muchos de ellos la hayan perdido por el saqueo y que hayan circulado por mundos no concebidos originalmente para ellos.

Decir que esta escultura fue hecha en una parte del territorio de la Gran Chiriquí y que forma parte de una rica y expresiva tradición escultórica es importante y necesario. No es para que cobre mayor valor en el mercado de arte; es para entender mejor el mundo precolombino y para recuperar los pedazos de memoria afectados por el huaquerismo y el comercio de antigüedades.

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Enlace para acceder a la fuente de la fotos del MET:

http://www.metmuseum.org/works_of_art/collection_database/arts_of_africa_oceania_and_the_americas/warrior_with_trophy_head/objectview.aspx?page=1&sort=6&sortdir=asc&keyword=sculpture&fp=1&dd1=5&dd2=48&vw=1&collID=48&OID=50005223&vT=1&hi=0&ov=0

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Un metate excepcional del sitio Barriles o cuando la escultura en piedra no tiene límites

Los molinos, o metates, como se les conoce en buena parte del continente americano, han sido parte fundamental de la historia humana. Los primeros objetos de molienda eran sencillas piedras -cantos rodados, generalmente- a los que se les picaba una de sus superficies planas. Por fricción con otra piedra -mano o muela- los vegetales, fueran granos, raíces, frutos, eran triturados y usados de manera distinta para ser consumidos.

En la América precolombina los metates de piedra fueron muy importantes y abundantes, tanto es así que su uso continúa hasta hoy en día en muchas casas, sean de familias indígenas o no. En unos casos se conservan como recuerdos de la abuela, pero en muchos lugares son instrumentos vivos que están totalmente integrados a la vida cotidiana o en la preparación de bebidas o comidas especiales, como la chicha.

En pocos lugares del mundo los metates fueron esculpidos como se hizo en el Sur de Centroamérica. Metate efigie de jaguar. Foto: I. Quintanilla.

Los metates son de gran importancia en la arqueología para saber qué se comía, cómo se procesaban los alimentos y para conocer la tecnología de la piedra. Dependiendo de la cantidad, del desgaste que presentan, de los lugares donde se encuentran y junto con qué se encuentran, son de gran ayuda para establecer cálculos de población, para saber si había desigualdad en una sociedad o no, entre otros aspectos socio-económicos. También, en el caso de los metates decorados son una buena fuente de información sobre el mundo simbólico.

En Costa Rica y Panamá los metates fueron objetos muy importantes en la vida cotidiana de las antiguas poblaciones indígenas y por eso es común encontrar grandes cantidades de ellos en los sitios arqueológicos. Además, fueron medios muy importantes para plasmar el mundo simbólico y ritual. Por su riqueza iconográfica, muchos están exhibidos como ejemplos del arte precolombino en diversos museos del mundo.

Hoy quisiera compartir parte de la información que he recabado en mis estudios sobre el conjunto escultórico de la Gran Chiriquí. Se trata de un metate “gigante”, monumental, extraordinario, que estudié hace varios años en el Museo Nacional de Antropología Reina Torres de Panamá. Es un objeto conocido entre arqueólogos especialistas en la región y sale en muchas fotos relacionadas con el sitio o la “cultura” Barriles de Panamá.

El metate monumental del sitio Barriles tal y como se exhibe en el nuevo Museo de Antropología de Panamá. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

Me interesa compartir esta información porque este metate es un ejemplo de la maestría con la que se tallaba la piedra en la misma región cultural de las esferas de piedra. Esto es importante para comprender que las esferas formaron parte de una tradición escultórica muy arraigada y desarrollada en este sector del continente americano.

Este metate, al igual que un grupo de esculturas humanas y otros materiales cerámicos y de piedra, fue encontrado en el sitio arqueológico Barriles, uno de los más importantes de la arqueología del Sur de Centroamérica. Es un sitio que está ubicado cerca del volcán Barú, en la Provincia de Chiriquí y forma parte del territorio que se ha definido como “región arqueológica Gran Chiriquí”, en la cual también se integra el Diquís de Costa Rica. Tanto este metate, como las esculturas antropomorfas y las cilíndricas (barriles) que le han dado nombre al sitio están relacionadas con la gente que hizo las primeras esferas de piedra en el lado costarricense de esta región.

Escultura de un guerrero decapitado con una cabeza trofeo y un hacha en sus manos. Es del  sitio Barriles y es contemporánea al metate. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

El metate monumental del sitio Barriles mide 220 centímetros de largo y  su ancho máximo es de 85,5 centímetros. Tiene cuatro soportes en forma de “atlantes”, es decir de seres humanos que sostienen con sus manos y su espalda el plato. Estos soportes miden cerca de 34-36 cms de alto, pero este no era su tamaño original. Es posible que hayan sido tan altos como otros que se han encontrado en el mismo sitio Barriles que miden entre 70 y 90 cms.

Detalle del metate con las cabezas humanas que bordean el plato. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

Todo el borde del plato tiene cabezas humanas esculpidas. No es posible identificarlas como cabezas trofeos, pero si es importante resaltar que en el período en que se hizo este metate (entre el 400 d.-C. y el 700 d.C. aproximadamente)  las representaciones de cabezas trofeo eran comunes en esculturas tanto de Costa Rica como de Panamá.

Todas las cabezas tienen la misma expresión y tienen el rostro orientado hacia el exterior. Suman un total de 48 y su disposición sobre el borde del metate muestra un diseño planificado, ya que los tamaños fueron adaptados en función del lugar que ocupaban. Las de los puntos extremos son un poco más grandes que las centrales.

Un aspecto muy importante de este metate-escultura es que su superficie está alisada y desgastada en unos puntos más que en otros. Al revisarlo en detalle se observa que fue usado y eso dejó huellas en forma desgastes, o de sectores con piqueteo que muestran una superficie “activa” para la molienda.

Detalle de uno de los extremos del plato de molienda. En cada extremo habían figuras en relieve que fueron eliminadas en tiempos precolombinos. Foto : I. Quintanilla

Si hacemos una reflexión sobre este metate,  su forma y sus decoraciones tenemos que poner la mirada en lo que fue el bloque base para hacer este artefacto-escultura.¿Cuánto tenía que medir ese bloque para “contener” esa forma y ese tamaño? ¿Cuánto volumen se necesitaba para labrar no solo el extenso “plato de molienda” sino también los grandes soportes?

Detalle de uno de los “sostenedores” del metate monumental de Barriles. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

A diferencia de las esferas, en este metate y en otros de forma similar pero más pequeños, las técnicas escultóricas fueron más delicadas, ya que se vaciaron áreas, se trabajaron los soportes que eran independientes entre sí y se tallaron cabezas y otros detalles que requerían mucho cuidado y herramientas más finas. Si analizamos todo el conjunto escultórico regional y el de otras regiones vecinas como el área Central de Costa Rica o la Gran Nicoya es evidente que el trabajo escultórico era sumamente especializado y que había artesanos/artistas con un conocimiento técnico extraordinario.

Es importante recordar y reconocer que  todo esto lo hicieron con la tecnología de la piedra (piedra contra piedra,; mazas, martillos, cinceles, punteros, taladros, abrasivos y pulidores) y en ausencia de animales de tiro y de la rueda. Todo, absolutamente todo, estuvo basado en la capacidad de acumular experiencia, de aprender, de dominar las técnicas escultóricas y en la capacidad de organizar el trabajo individual y el colectivo. Además, no era el hecho fortuito de hacer un objeto único y nada más. No; fabricaron objetos únicos y singulares y muchos otros más. Esto muestra que el trabajo escultórico en piedra fue una actividad económica muy importante, y cuando hablo de actividad económica me refiero a una actividad que implicó recursos materiales, trabajo, personas, decisiones técnicas y sociales y una intencionalidad.

En el caso del metate monumental de Barriles, y el de otros objetos como las grandes esferas de piedra, la intencionalidad de su fabricación estuvo orientada a prácticas rituales, ceremoniales y de plasmación de imágenes de alto contenido simbólico-ideológico. Además fueron una demostración de poder. De poder en el sentido de poder-hacer, poder-mover, poder-poder. Porque el poder se materializa, no solo se intuye a partir de sus representaciones.

Escultura característica del sitio Barriles. Se trata de una escultura de tamaño natural con un hombre sentado sobre los hombros de otro. Es una representación única en la arqueología americana y ha sido interpretada como una plasmación de la desigualdad y del poder de unos sobre otros. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.