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Ficciones arqueológicas

esferas falsas copia

Hace unos días se publicó en un períodico una noticia sobre la visita de una experta méxicana en gestión de sitios arqueológicos (http://www.crhoy.com/museo-nacional-busca-crear-conciencia-sobre-importancia-de-sitios-arqueologicos-w6k3x/). La nota se acompañó de esta foto. La vi, y algo se revolvió en mi interior.

Es increíble pero esta imagen circula en distintos medios como representativa de las esferas precolombinas del Diquís, pero no lo es. Son esferas falsas – es decir, replicas de las antiguas precolombinas– y el paisaje de fondo es el embalse del Proyecto Hidroeléctrico Angostura, en Turrialba.

Estas esferas ni son de manufactura indígena, ni están en el “lugar de las esferas precolombinas“. Esto no es el Pacífico Sur de Costa Rica; es el Valle de Turrialba. Tampoco son esferas de roca ígnea, ni esculturas talladas por manos indígenas. Son réplicas recientes.

Este fotogénico grupo de esferas es parte de la decoración exterior del hotel Hacienda Tayutic. Se ven bonitas, pero no representan nada más que una recreación de lo que fue lo precolombino.

Hay otras imágenes que se usan mucho, y que tampoco me gustan. Aunque son imágenes constituidas por esferas precolombinas y tienen como fondo un paisaje del Sur también recrean algo que no es, y que tampoco lo fue. Me refiero al conjunto de esferas de la zona de “esferas en tránsito” del sitio arqueológico de Finca 6.

Esferas y pilares 6

Estas esferas ni son de Finca 6, ni representan nada que tenga que ver con este importante sitio arqueológico. Por lo menos las esferas se vinculan al Delta del Diquís. Sin embargo, los pilares de piedra colocados en los últimos años, que fueron traídos desde Pérez Zeledón, no tienen ninguna vinculación con este sitio ni con otros de esta zona.

Mucha gente que visita Finca 6 muestra con gran alegría las esferas de este sitio de “tránsito” y no entienden que no tienen que ver con el pasado sino con decisiones del presente. Tampoco entienden que en un sitio arqueológico no se introducen elementos externos de otros sitios, ni mucho menos objetos sin contexto. Esto no provoca más que distorsión y confusión, y una mirada del objeto por el objeto.

Hace unos años la dueña de un hotel de Drake me comentó que le gustaría entregar unas piezas precolombinas para que fueran exhibidas en Isla del Caño. Ella no tenía ni idea del origen de estos objetos. Me pidió mi opinión. Le dije que era como introducir cerdos o gatos a la isla. No hablamos más al respecto porque ella entendió que cada cosa tiene su lugar, y eso siempre hay que tenerlo claro.

Esferas y pilares 3

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De astrólogos, gobiernos locales y esferas de piedra

El día de hoy, el periódico La Nación de Costa Rica publicó un extenso reportaje de investigación sobre el “Proyecto Esferas”. Bajo el título “Municipalidad de Osa delega en astrólogo español proyecto de esferas ticas“, el periodista especializado en política nacional Alvaro Murillo, da a conocer de dónde surge la iniciativa del proyecto, su filosofía y, a través de una corta entrevista, da voz a Vicente Cassanya, el astrólogo nombrado embajador y director ejecutivo del proyecto, según decisión de la Municipalidad de Osa.

http://www.nacion.com/2012-07-23/ElPais/municipio-de-osa-da-a–astrologo-espanol-proyecto-de-esferas-ticas-.aspx

En abril de este año, fui contactada por el Sr. Cassanya a través de Facebook. Intercambiamos mensajes, hablamos dos veces por teléfono, le envié información sobre las esferas y quedamos en hablar personalmente. Su idea era venir a Barcelona o aprovechar un viaje que yo iba a hacer a Madrid para reunirnos. Ni él vino a Barcelona ni yo lo llamé cuando fui a Madrid. Ya no era necesario porque tanto él como yo sabíamos que la solicitud que me hacía de ir como invitada especial del “Proyecto Esferas” no me interesaba.

Las esferas de piedra son patrimonio cultural. No son objetos sin historia, ni pasado. No pueden ser juguetes de los pseudo-científicos ni de aficionados. Foto:: Diego Matarrita

¿Por qué siendo yo especialista en las esferas precolombinas de Costa Rica, autora del libro más reciente sobre el tema, arqueóloga dedicada por casi 20 años a la investigación y  la protección de las esferas, rechacé estar “situada en el lugar que me corresponde” o ser “valorada por mis conocimientos y mi gran experiencia“?

¿Por qué no consideré la propuesta de asesorar al “Proyecto Esferas”? ¿Por qué rechacé un viaje pagado a Costa Rica y me negué a figurar entre un grupo especial de personas que se reunirían entre el 15 y el 20 de octubre en Osa? No es porque sea tonta ni porque no me diera cuenta de que se podía “abrir una gran oportunidad personal”. No. Rechacé vincularme a este proyecto porque el patrimonio arqueológico no puede ser usado como pretexto para negocios que benefician a unos cuantos ni para construir imágenes públicas de personajes “pseudo-altruistas” con fines neo-coloniales.

Las conversaciones con el Sr. Cassanya y la revisión del material que poco poco fue poniendo en la web del “Proyecto Esferas” me dieron absoluta certeza de que estaba tratando con un vendedor. No era un filántropo ni una persona de gran consciencia social o ambiental. Lo suyo era el negocio y la venta de imagen. Ahí no había sustancia. No había ningún ideal de investigar, proteger, conservar o poner en valor las esferas como patrimonio cultural. Al contrario: sus opiniones me parecieron desde el principio dañinas, nocivas y muy perjudiciales. Percibí que este proyecto traería división, desconfianza y que debilitaría los frágiles procesos que se estaban construyendo en la región a partir del patrimonio arqueológico.

No quise participar de una iniciativa con un discurso altruista, porque inmediatamente descubrí que tenía un trasfondo económico dudoso. Dudoso en el sentido de que el objetivo era llevar gran cantidad de gente a la región, independientemente de si esto era pertinente o no, de si estaban las condiciones de infraestructura para recibir cientos de personas en los frágiles sitios arqueológicos de la región.

Tampoco quise ser participe de una iniciativa que salía de la nada. Un proyecto que ignoraba a una institución vital en la gestión del patrimonio arqueológico del país, como lo es el Museo Nacional. Ante la pregunta de si el Museo Nacional estaba participando, la respuesta del Sr. Cassanya fue que luego los contactarían.

No podía entender que la Municipalidad de Osa estuviera impulsando una iniciativa con un extraño, y que su socio en la protección del patrimonio arqueológico desde principios de los años noventa- el Museo Nacional- no estuviera siendo informado. Esto era inexplicable, especialmente porque en ninguna otra parte de Costa Rica, el Museo Nacional se ha volcado tanto con la comunidad como en Osa. Son muchos años de trabajo y no calzaba en mi cabeza el que estuviera en camino una iniciativa orientada al “desarrollo de Osa” y a dar a conocer las esferas al mundo, y que la principal institución del país no fuera un actor principal en esto.

Tampoco me pareció acertado que se fuera a impulsar una visión sobre las esferas patrimoniales donde todos los puntos de vista tenían igual valor. Esto era pseudo-ciencia en acción. No proponían un enfoque científico. Al contrario; lo científico constituía un problema porque limitaba las visiones “abiertas” que acompañan al proyecto. Tampoco tenía nada que ver con la gestión integral del patrimonio arqueológico y el buen uso del conocimiento científico.

En las últimas semanas el Sr. Cassanaya y asociados han iniciado una fuerte campaña de mercadeo para construir imagen pública y vender el “Proyecto Esferas”. Las fotos del Señor Cassanya entregando donaciones por el dinero recolectado en un baile,  o de niños agradeciéndoles sus aportes recuerda las viejas imágenes de personajes coloniales que necesitan un pueblo pobre donde esparcir su “filantropía”.

El Sur de Costa Rica ya fue república bananera por mucho tiempo. No es justo ahora que un gobierno local – un alcalde – someta a un pueblo a un trato indigno promoviendo el personalismo y las imágenes de millonarios, aristócratas y oportunistas paseando por la región como si de un desembarco colonial se tratara, posando para revistas superficiales y usando la pobreza de la región como escenario.

Tampoco es justo que vengan ahora a decir que les interesan las esferas y que están preocupados por su estado de conservación. Discursos vacíos, sin contenido y oportunismo puro. No sé quienes serán los beneficiarios de este proyecto, pero seguro que no será el patrimonio arqueológico de Costa Rica ni las comunidades locales, indígenas incluidos.

Otros enlaces de interés:

http://www.nacion.com/2012-07-23/ElPais/Vicente-Cassanya—Hay-gente-en-Costa-Rica-que-se-cree-duena-de-las-esferas-.aspx

http://www.nacion.com/2012-07-23/ElPais/brochazos-de–glamour–en–puente-del-terraba.aspx

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El sitio Cansot, ¿un taller de esferas?

Si uno revisa un mapa del Sur de Costa Rica puede encontrar montañas, riachuelos, pueblos y otros puntos con nombres de origen indígena. En los estudios que hizo la lingüista Carmen Rojas sobre lugares que tienen nombres derivados de la lengua boruca está Fila Cansot, un segmento de la Fila Grisera que a su vez forma parte de la Cordillera Costeña.

cansot
Ubicación de la Fila Cansot en el cantón de Osa. Fuente: Google Maps..

En un artículo especializado que publicó en el 2001, Carmen dice que “es posible encontrar varias formas mediante las que se les puso nombre a lugares, ríos o quebradas que fueron conocidos por los borucas: tomando en cuenta las características topográficas del lugar, haciendo referencia a un animal que frecuentaba el sitio o a una planta o a un árbol característicos de ese lugar, o bien, indicando un acontecimiento histórico que hubiera ocurrido en ese sitio” .

Lo que ella dice es muy interesante e importante en el caso de un sitio arqueológico que encontré en 1991 y que llamé Cansot porque así aparecía en el mapa topográfico que tenía a mano. Años después, y gracias a un comentario que me hizo el arqueólogo Francisco Corrales de que en lengua Boruca “Can” significaba piedra, me preocupé por saber si había una relación entre el topónimo de la Fila Cansot con las esferas de piedra.

Al buscar en el diccionario Boruca-Español efectivamente encontré que esta palabra, en una de sus dos acepciones, se traduce como piedra. Por otra parte, la palabra “Sót”, también tiene dos acepciones. La primera se define como sustantivo y se traduce como “genio, modo de ser, carácter, modo de hacer algo, costumbre” y la segunda como verbo: “hacer, realizar”.

Las información anterior podría parecer anecdótica o llamativa. Sin embargo, es más que eso, ya que en esa fila montañosa se encuentran de manera natural grandes bloques de piedra que están ahí por razones geológicas, y que son del mismo material en que están fabricadas la mayor parte de esferas. Este material se llama gabro, una roca de origen ígneo muy parecida al granito.

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Rocas de gabro sobre la superficie. Son parte de los afloramientos que hay en los alrededores de las dos esferas del sitio Cansot. Foto: I.Quintanilla.

El sitio arqueológico Cansot está situado en la parte alta de la fila montañosa, a unos 200 m de altitud. Para llegar a él hay que caminar, o ir a caballo. Una vez en el lugar lo que se puede ver son dos esferas; una está completa y la otra sólo conserva poco menos de un tercio. La completa mide 163 centímetros de diámetro y la otra pudo haber medido unos 180 centímetros.

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Esfera completa del sitio Cansot, 1.63 m de diámetro. Foto: I. Quintanilla.

Si el hallazgo de estas dos esferas en la parte alta de una fila montañosa es importante, más lo es que alrededor de ellas hayan cientos de grandes bloques de piedra del mismo material. Es más que probable que sea un lugar de aprovechamiento de materia prima y de manufactura de esferas. Es posible, además, que buena parte de las esferas de Osa provengan de acá o de otros puntos cercanos.

Cansot con fernando copia
Detalle de la esfera completa del sitio Cansot. Destaca en ella una superficie rugosa con huellas del picado. Esto indica que la esfera estaba en un proceso de manufactura previo al alisado o pulido. Foto: I. Quintanilla.

Es muy relevante que en la memoria boruca se conserve un topónimo que puede estar relacionado con una práctica de aprovechamiento de materia prima vinculada a la manufactura de esferas. Esto es un claro indicio de territorialidad y de vinculación histórica.

A la fecha no se han llevado a cabo estudios arqueológicos en Cansot, salvo recorridos de superficie con recolección de unos pocos fragmentos cerámicos. El lugar necesita ser estudiado con profundidad y se requieren estudios especializados para documentar diversos aspectos que den luz sobre el uso de la piedra, el transporte, los procesos de producción y otros temas fundamentales para comprender el mundo del trabajo vinculado a la fabricación de las esferas y otros objetos precolombinos.