Categorías
Biografías de esferas Conjunto escultórico de la Gran Chiriquí Escultura precolombina de la gran Chiriquí Esferas de piedra precolombinas Esferas en riesgo

Sobre una esfera que se fue del Sur al Norte y que ahora vive entre aviones

Desde hace 14 años vivo en Barcelona y cada año voy a Costa Rica con mi familia. Aunque siempre les digo que vamos a tomar unos días para pasear siempre termino absorbida por mis intereses de investigación y los paseos quedan supeditados a unos pocos días y siempre en dirección al Sur.

Hace seis años decidimos hacer un viaje familiar a Guanacaste, al Pacífico Norte, para no caer en la tentación del Sur. Nada de arqueología, ni esferas, ni piedras, ni nada. Pasear con la familia; ese era el lema, pero … no lo cumplí. No pude hacerlo porque cuando íbamos camino a Playa Panamá pasamos frente al Aeropuerto Internacional de Liberia y vi algo que me llamó la atención. Le pedí a mi esposo que parara el carro y nos devolviéramos para confirmar si lo que había a la entrada del relativamente nuevo aeropuerto era una esfera precolombina.

Había visto esferas en Guancaste pero todas ellas eran imitaciones o piedras redondeadas. Doris Stone escribió una breve nota donde mencionó esferas en la parte Sur de la península de Nicoya, pero no aportó mayores datos. En ninguna de las investigaciones llevadas a cabo por otros arqueólogos hay registros de esferas en esta parte del país. Y, aunque  Claude Baudez mencionó el hallazgo de piedras redondas en el sitio Papagayo, lo que  en realidad halló eran pequeños guijarros, tal y como lo constaté al revisarlas en el museo de Quai Branly en Paris donde están guardadas. Así que las esferas no fueron usadas por los indígenas del Pacífico Norte, y por eso me llamó la atención esa esfera de gran tamaño en plena vía pública.

Esfera colocada en la entrada de la carretera que lleva al Aeropuerto Internacional de Liberia, Guanacaste, Costa Rica. Foto Anayency Herrera.

Con una rápida mirada me di cuenta que era una esfera precolombina y no un clon hecho de cemento u otro material. Tenía una patina antigua, era muy simétrica, tenía un acabado de superficie fino y el material usado  era el gabro, el mismo de la mayoría de esferas del Sur del país. Además, a su lado había una placa conmemorativa que no dejaba lugar a la duda.

En la placa decía que era una esfera procedente de “las llanuras del Río Térraba” , un lugar que se puede interpretar como el Delta del Diquís, y que era una donación de Marjorie y Daniel Oduber.

Placa conmemorativa colocada en el suelo, cerca de la base de la esfera. Foto: Anayency Herrera.

Por el nombre de los donantes y por el lugar donde estaba tenía que ser precolombina. Daniel Oduber fue presidente de Costa Rica en el período de 1974 al 1978. Fue un destacado líder social-democráta y su partido -Liberación Nacional- ha gobernado en múltiples ocasiones el país. Murió en 1991 y le sobrevive su viuda, Marjorie y un hijo. El matrimonio Oduber, al igual que muchas familias adineradas, tenía como una de sus aficiones el coleccionismo de piezas precolombinas. Gran parte de su colección procede del Pacífico Norte, presuntamente de algunas de sus grandes propiedades donde tenían cuadrillas de trabajadores dedicados a extraer objetos arqueológicos.

Los Oduber han tenido una relación muy estrecha con la provincia de Guanacaste, y el Aeropuerto Internacional de Liberia, construido a finales de los noventa, lleva el nombre del ex-presidente. Quizá por eso, y como muestra de aprecio, su viuda se desprendió de un valioso objeto de su colección -la esfera precolombina- que debió haber dado vistosidad al jardín de alguna de sus casas.

El encuentro con esta esfera cambió un poco los planes familiares. Como una arqueóloga amiga vivía en Liberia y había quedado en pasar a saludarla aproveché para tentarla y que me acompañara a revisar la esfera. Ella aceptó gustosa, y mi familia se fue a la playa. Anayensy, la arqueóloga, tomó su cámara y su carro y nos fuimos muy alegres a ver la esfera.

Por costumbre, y también porque he aprendido que los detalles de las esferas se encuentran caminando alrededor de ellas, viéndolas desde distintas perspectivas y usando el tacto para conocer la textura superficial, fue como nos dimos cuenta que tenía algunos grabados. La luz no era buena y no teníamos el equipo adecuado, por lo que no pudimos identificar lo representado, pero lo importante para el caso fue que fuimos capaces de detectar esos leves bajo-relieves y saber que estaban ahí, sobre la superficie alisada y fina de la esfera.

Detalle de la esfera precolombina de Liberia con bajo-relieves y diaclasa. Foto: Anayensy Herrera.

Otro aspecto importante de la esfera era la presencia de “diaclasas” que son fracturas que sufrió la roca estando en el interior de la corteza terrestre y que se rellenaron con otros materiales. Las esferas con diaclasas tienden a fisurarse y son una de las causas de la ruptura de algunas de ellas. En general, la materia prima que se usó para fabricar esferas no tienen este tipo de problema, lo que muestra criterios de selectividad al escoger la roca.

La esfera presenta diaclasas en distinta dirección. Algunas de ellas a mediano o largo plazo pueden ser la causa de la fractura de la esfera. Foto: Anayensy Herrera.

Comúnmente, las esferas removidas de su lugar original han sido colocadas de acuerdo a los caprichos de sus “dueños”. No se han seguido protocolos ni se han tomado medidas para protegerlas ni conservarlas. Pero en el caso de la esfera del Aeropuerto de Liberia me pareció que estaba siendo castigada. Fue puesta en una zona totalmente descubierta, a pleno sol y sin ningún refugio ante la lluvia. Y es que Liberia es una de las zonas más calientes de Costa Rica. A mediodía la temperatura puede sobrepasar los 30 o 35 grados la mayor parte del año. Estas altas temperaturas se mezclan con altas precipitaciones durante unos ocho meses al año.

Quizá la dureza del gabro haga pensar que son indestructibles, pero no es así. En el caso de esta esfera puede que la conjunción de la  dureza medio-ambiental,  las vibraciones de los aviones y su estructura geológica la estén condenando a una breve vida en Guanacaste.

En septiembre del 2006 por lo menos había una fisura que amenazaba en convertirse en grieta con riesgo de ruptura. Como no podía más que observar y documentar le comuniqué a los encargados del patrimonio arqueológico esta situación. Supongo que habrá sido corregida. Foto: Anayency Herrera.

Quizá alguien se pregunte cómo una esfera del Sur pudo llegar hasta el Norte y y convertirse en un monumento conmemorativo actual. Esta no fue una situación común en tiempos precolombinos porque las esferas eran objetos que no circulaban más allá del Pacífico Sur, salvo casos excepcionales. Su producción era local y para consumo local.

Sin embargo, a lo largo del siglo pasado, especialmente después de los años cincuenta y a partir de la construcción de la Carretera Interamericana y del uso de camiones pesados, las esferas fueron movidas a un ritmo vertiginoso. Una buena parte fue movida dentro de la misma región Sur, y ahí es donde está la mayoría. Otra parte fue trasladada al Valle Central, principalmente a San José,  a las casas de familias adineradas o a instituciones públicas. Esto ha provocado que a la fecha más de un 95 % de las esferas conocidas estén fuera de su contexto precolombino y de su lugar original.

Puede que la cifra no asuste a lo amantes de la esfera en-sí-misma, pero esto es una gran tragedia para todos los amantes de la arqueología. Hay menos de 20 esferas en su lugar original y esto constituye un serio problema para su investigación, su conservación y su puesta en valor, especialmente porque  gran parte de ellas estén en propiedades privadas y lo dueños de estas propiedades actúan como sus propietarios.

Asimismo, los nuevos usos de este objeto precolombino, como es el caso de la esfera colocada en la entrada del Aeropuerto de Liberia, las sitúan en una situación distinta, y así resulta difícil el trabajo arqueológico. Ahora han adquirido nuevos sentidos, tienen “nuevos propietarios” y  nuevos contextos sociales, políticos y económicos.

Unas cuantas de estas esferas tienen vidas privilegiadas; otras no tanto. Y aunque no sientan, ni hablen -porque las esferas no hablan- están vivas. Vivas porque nosotros les damos esa vida, ese sentido y las seguimos usando. Bien o mal, pero las hemos integrado en eso que llamamos patrimonio arqueológico, les hemos dado valor- científico, económico, simbólico, identitario, emocional, entre otros- y porque tenemos una responsabilidad legal y colectiva, ya que son parte del legado histórico y cultural de los pueblos que vivieron antes que nosotros en el territorio costarricense.

Desde 1998, según dice la placa, hay una esfera del Sur en el Norte y supongo que allá ha cobrado un nuevo valor social y es apreciada y motivo de orgullo.  Sería lamentable que tan largo viaje no haya tenido sentido y que solo sea una triste piedra redonda que saluda a los turistas que van y vienen del aeropuerto.

Un detalle de la simetría y buen acabado de la esfera de Liberia. Foto: Anayency Herrera.
Categorías
Esferas de piedra precolombinas Trapitos de dominguear

Del pájaro que se picotea la barriga, o el arte de esculpir un colmillo

Los museos están llenos de objetos. Unos son más interesantes que otros; algunos son bellos estéticamente, otros no son “bonitos”, sin embargo aportan información fundamental para entender determinados procesos.

De unos tenemos información científica; de otros no tenemos nada más que el objeto en sí mismo. Sea como sea, creo que no podemos dejarlos morir en las urnas de exhibición, ni en oscuros y fríos depósitos. De vez en cuando hay que re-vivirlos. Nuevos estudios, una buena foto, un poco de información, nuevas maneras de exhibir, o quizá sólo una mirada nueva. Somos nosotros los que les damos un nuevo sentido, una nueva vida social.

Hoy voy a re-vivir una pieza que pasa desapercibida en una urna del Museo Nacional de Costa Rica. No la he estudiado, solo tengo fotos de ella, pero eso no le quita valor a verla en si misma y en todo lo que nos dice con solo mirarla y moverla.

En el 2007 tuve acceso a varios objetos que están en exhibición permanente en el Museo Nacional de Costa Rica. Mi interés estaba centrado en documentar piezas cerámicas, esculturas y  unos pequeños objetos de hueso del Diquís exhibidos en la sala de Arqueología. Al abrir la urna con los objetos de hueso y concha me llamó la atención un pequeño colmillo que tenía un ave tallada.

img-114
Foto: Diego Matarrita

En el momento no sabía si era parte del conjunto de huesos tallados del sitio arqueológico Jalaca, un cementerio precolombino ubicado en Jalaca de Osa. Me interesaban las piezas de este sitio para compararlas con las esculturas de piedra que estaba estudiando. Tenía unas fotos borrosas de piezas de este sitio y necesitaba imágenes de calidad.

img-12
Talla en hueso del sitio Jalaca. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Ese día del 2007, trabajamos afanosamente. Diego Matarrita con la cámara no dejaba pasar detalle de las distintas piezas que nos sorprendían cada vez mas. Poco a poco fuimos documentando distintas piezas hasta llegar al colmillo tallado.

ave en colmillo copia
Acercamiento de la parte esculpida del colmillo. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Cuando tomé el colmillo para colocarlo en el set de fotografía tuve un gran susto. La cabeza del ave se movió y no era porque le había hecho daño. No. De manera increíble la cabeza se movía de arriba abajo. Yo nunca había visto nada así.

Viéndola con detalle descubrimos que esta pequeña escultura había sido tallada con gran maestría técnica. La cabeza móvil se articulaba en una bisagra creada a partir del vaciado de material. No se había agregado nada más al colmillo base.

ave en colmillo 2 copia
Otra vista lateral del ave con la cabeza inclinada y el pico pegando en la barriga. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Increíblemente este colmillo no sólo es un objeto articulado con la virtud de la movilidad. También representa una pequeña escena cada vez que se mueve. Una escena de un ave de cuerpo humanizado, con patas abiertas y alas desplegadas que al moverse piquetea su abultada barriga. De hecho, la barriga tiene desgaste lo que indica que se usó muchas veces.

img-109
Ave con la cabeza inclinada y el pico pegando en la barriga. Colección Museo Nacional de Costa Rica. Foto: Diego Matarrita.

Esta pequeña escultura es un ejemplo de la extraordinaria destreza técnica de los indígenas precolombinos. También es un ejemplo del rico mundo simbólico que se plasmaba en múltiples tipos de materiales. Por eso, y a pesar de no tener datos de contexto porque no fue excavado científicamente, es bueno darle una mirada y pensar en él.

En toda la América precolombina fue muy común el uso de huesos y conchas para fabricar instrumentos y objetos de adorno. En las zonas tropicales como Costa Rica este tipo de materiales pocas veces se conserva, así que cada objeto hallado es un milagro. En este caso el magnífico estado de conservación es más milagroso todavía.

La vida te da sorpresas dice la canción. La arqueología nos da sorpresas también. Sorpresa gratas que nos muestran un mundo material precolombino rico y lleno de saberes. Este pájaro humanizado que se picotea la barriga fue una gran sorpresa y una confirmación de que hay que acercarse a los objetos aunque sea a través de fotos. Muchas veces se puede ver muchos mas a través de una foto que estando frente al objeto en una urna.

Categorías
Conjunto escultórico de la Gran Chiriquí Escultura en piedra Escultura precolombina de la gran Chiriquí Trapitos de dominguear

Un metate excepcional del sitio Barriles o cuando la escultura en piedra no tiene límites

Los molinos, o metates, como se les conoce en buena parte del continente americano, han sido parte fundamental de la historia humana. Los primeros objetos de molienda eran sencillas piedras -cantos rodados, generalmente- a los que se les picaba una de sus superficies planas. Por fricción con otra piedra -mano o muela- los vegetales, fueran granos, raíces, frutos, eran triturados y usados de manera distinta para ser consumidos.

En la América precolombina los metates de piedra fueron muy importantes y abundantes, tanto es así que su uso continúa hasta hoy en día en muchas casas, sean de familias indígenas o no. En unos casos se conservan como recuerdos de la abuela, pero en muchos lugares son instrumentos vivos que están totalmente integrados a la vida cotidiana o en la preparación de bebidas o comidas especiales, como la chicha.

En pocos lugares del mundo los metates fueron esculpidos como se hizo en el Sur de Centroamérica. Metate efigie de jaguar. Foto: I. Quintanilla.

Los metates son de gran importancia en la arqueología para saber qué se comía, cómo se procesaban los alimentos y para conocer la tecnología de la piedra. Dependiendo de la cantidad, del desgaste que presentan, de los lugares donde se encuentran y junto con qué se encuentran, son de gran ayuda para establecer cálculos de población, para saber si había desigualdad en una sociedad o no, entre otros aspectos socio-económicos. También, en el caso de los metates decorados son una buena fuente de información sobre el mundo simbólico.

En Costa Rica y Panamá los metates fueron objetos muy importantes en la vida cotidiana de las antiguas poblaciones indígenas y por eso es común encontrar grandes cantidades de ellos en los sitios arqueológicos. Además, fueron medios muy importantes para plasmar el mundo simbólico y ritual. Por su riqueza iconográfica, muchos están exhibidos como ejemplos del arte precolombino en diversos museos del mundo.

Hoy quisiera compartir parte de la información que he recabado en mis estudios sobre el conjunto escultórico de la Gran Chiriquí. Se trata de un metate “gigante”, monumental, extraordinario, que estudié hace varios años en el Museo Nacional de Antropología Reina Torres de Panamá. Es un objeto conocido entre arqueólogos especialistas en la región y sale en muchas fotos relacionadas con el sitio o la “cultura” Barriles de Panamá.

El metate monumental del sitio Barriles tal y como se exhibe en el nuevo Museo de Antropología de Panamá. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

Me interesa compartir esta información porque este metate es un ejemplo de la maestría con la que se tallaba la piedra en la misma región cultural de las esferas de piedra. Esto es importante para comprender que las esferas formaron parte de una tradición escultórica muy arraigada y desarrollada en este sector del continente americano.

Este metate, al igual que un grupo de esculturas humanas y otros materiales cerámicos y de piedra, fue encontrado en el sitio arqueológico Barriles, uno de los más importantes de la arqueología del Sur de Centroamérica. Es un sitio que está ubicado cerca del volcán Barú, en la Provincia de Chiriquí y forma parte del territorio que se ha definido como “región arqueológica Gran Chiriquí”, en la cual también se integra el Diquís de Costa Rica. Tanto este metate, como las esculturas antropomorfas y las cilíndricas (barriles) que le han dado nombre al sitio están relacionadas con la gente que hizo las primeras esferas de piedra en el lado costarricense de esta región.

Escultura de un guerrero decapitado con una cabeza trofeo y un hacha en sus manos. Es del  sitio Barriles y es contemporánea al metate. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

El metate monumental del sitio Barriles mide 220 centímetros de largo y  su ancho máximo es de 85,5 centímetros. Tiene cuatro soportes en forma de “atlantes”, es decir de seres humanos que sostienen con sus manos y su espalda el plato. Estos soportes miden cerca de 34-36 cms de alto, pero este no era su tamaño original. Es posible que hayan sido tan altos como otros que se han encontrado en el mismo sitio Barriles que miden entre 70 y 90 cms.

Detalle del metate con las cabezas humanas que bordean el plato. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

Todo el borde del plato tiene cabezas humanas esculpidas. No es posible identificarlas como cabezas trofeos, pero si es importante resaltar que en el período en que se hizo este metate (entre el 400 d.-C. y el 700 d.C. aproximadamente)  las representaciones de cabezas trofeo eran comunes en esculturas tanto de Costa Rica como de Panamá.

Todas las cabezas tienen la misma expresión y tienen el rostro orientado hacia el exterior. Suman un total de 48 y su disposición sobre el borde del metate muestra un diseño planificado, ya que los tamaños fueron adaptados en función del lugar que ocupaban. Las de los puntos extremos son un poco más grandes que las centrales.

Un aspecto muy importante de este metate-escultura es que su superficie está alisada y desgastada en unos puntos más que en otros. Al revisarlo en detalle se observa que fue usado y eso dejó huellas en forma desgastes, o de sectores con piqueteo que muestran una superficie “activa” para la molienda.

Detalle de uno de los extremos del plato de molienda. En cada extremo habían figuras en relieve que fueron eliminadas en tiempos precolombinos. Foto : I. Quintanilla

Si hacemos una reflexión sobre este metate,  su forma y sus decoraciones tenemos que poner la mirada en lo que fue el bloque base para hacer este artefacto-escultura.¿Cuánto tenía que medir ese bloque para “contener” esa forma y ese tamaño? ¿Cuánto volumen se necesitaba para labrar no solo el extenso “plato de molienda” sino también los grandes soportes?

Detalle de uno de los “sostenedores” del metate monumental de Barriles. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.

A diferencia de las esferas, en este metate y en otros de forma similar pero más pequeños, las técnicas escultóricas fueron más delicadas, ya que se vaciaron áreas, se trabajaron los soportes que eran independientes entre sí y se tallaron cabezas y otros detalles que requerían mucho cuidado y herramientas más finas. Si analizamos todo el conjunto escultórico regional y el de otras regiones vecinas como el área Central de Costa Rica o la Gran Nicoya es evidente que el trabajo escultórico era sumamente especializado y que había artesanos/artistas con un conocimiento técnico extraordinario.

Es importante recordar y reconocer que  todo esto lo hicieron con la tecnología de la piedra (piedra contra piedra,; mazas, martillos, cinceles, punteros, taladros, abrasivos y pulidores) y en ausencia de animales de tiro y de la rueda. Todo, absolutamente todo, estuvo basado en la capacidad de acumular experiencia, de aprender, de dominar las técnicas escultóricas y en la capacidad de organizar el trabajo individual y el colectivo. Además, no era el hecho fortuito de hacer un objeto único y nada más. No; fabricaron objetos únicos y singulares y muchos otros más. Esto muestra que el trabajo escultórico en piedra fue una actividad económica muy importante, y cuando hablo de actividad económica me refiero a una actividad que implicó recursos materiales, trabajo, personas, decisiones técnicas y sociales y una intencionalidad.

En el caso del metate monumental de Barriles, y el de otros objetos como las grandes esferas de piedra, la intencionalidad de su fabricación estuvo orientada a prácticas rituales, ceremoniales y de plasmación de imágenes de alto contenido simbólico-ideológico. Además fueron una demostración de poder. De poder en el sentido de poder-hacer, poder-mover, poder-poder. Porque el poder se materializa, no solo se intuye a partir de sus representaciones.

Escultura característica del sitio Barriles. Se trata de una escultura de tamaño natural con un hombre sentado sobre los hombros de otro. Es una representación única en la arqueología americana y ha sido interpretada como una plasmación de la desigualdad y del poder de unos sobre otros. Foto cortesía de Tomás Mendizabal.
Categorías
Esferas de piedra precolombinas Lo que pienso de ...

Sobre el “Proyecto Esferas”, astrólogos y el patrimonio arqueológico

La publicación del reportaje “Municipalidad de Osa delega en astrólogo español proyecto de esferas ticas”, escrito por el periodista de La Nación Álvaro Murillo, ha dado a conocer una situación que se ha venido denunciando en las redes sociales desde el mes de abril de este año. Una situación que ha generado preocupación, indignación y desasosiego entre los especialistas que trabajamos con el patrimonio arqueológico del Sur de Costa Rica.

En abril de este año, el astrólogo Vicente Cassanya, director ejecutivo del “Proyecto Esferas”, me propuso como invitada especial del proyecto.  Después de escucharlo, buscar información y dar seguimiento a las ideas que pregonaba en la página web decidí no aceptar la invitación. También tomé la decisión de dar a conocer lo que desde mi punto de vista implicaba la decisión política de la Municipalidad de Osa de delegar en el Sr. Cassanya un proyecto vinculado con el patrimonio arqueológico de Costa Rica.

Rechacé vincularme a este proyecto porque el patrimonio arqueológico no puede ser usado como pretexto para negocios que benefician a unos cuantos ni para construir imágenes públicas de personajes “pseudo-altruistas”.

Sin conocerlo personalmente, pero sabiendo que el mundo del Sr. Cassanya es el de los horóscopos, las cartas astrales y la pseudo-investigación de fenómenos singulares, me empecé a preocupar. No se trataba de un filántropo de trayectoria conocida. Tampoco una persona de gran conciencia social o ambiental. Lo suyo era más el negocio y la venta de una imagen “espiritual”. Ahí no había sustancia que garantizara beneficios para la investigación, la protección, la conservación y la puesta en valor de las esferas y de los sitios arqueológicos a los que están asociadas. Al contrario: sus opiniones me parecieron desde el principio nocivas y muy perjudiciales. Percibí que este proyecto traería división, desconfianza y que debilitaría los frágiles procesos que se estaban construyendo en la región a partir del patrimonio arqueológico.

Además, desde el principio percibí que el proyecto tenía un trasfondo económico dudoso. Dudoso en el sentido de que el objetivo era llevar gran cantidad de gente a la región, independientemente de si esto era pertinente o no, de si estaban las condiciones de infraestructura para recibir a cientos de personas en los sitios arqueológicos de la región. Me pareció de una total improvisación y de falta de criterios técnicos en cuanto a manejo del patrimonio como producto turístico.

Tampoco quise ser participe de una iniciativa que salía de la nada. Un proyecto que ignoraba a una institución vital en la gestión del patrimonio arqueológico del país, como lo es el Museo Nacional de Costa Rica.

No podía entender que la Municipalidad de Osa estuviera impulsando una iniciativa con un extraño, y que su socio en la protección del patrimonio arqueológico desde principios de los años noventa- el Museo Nacional- no estuviera siendo informado. Esto era inexplicable, especialmente porque en ninguna otra parte de Costa Rica, el Museo Nacional se ha volcado tanto con la comunidad como en Osa. ¿Cómo podía crearse una iniciativa orientada al “desarrollo de Osa” y a dar a conocer las esferas al mundo sin la participación de la institución encargada de investigar y manejar este patrimonio?

Tampoco me pareció acertado que se fuera a impulsar una visión sobre las esferas donde todos los puntos de vista tienen igual valor. No están proponiendo un enfoque científico. Al contrario; lo científico constituye un problema porque limita las visiones “abiertas” que acompañan al proyecto. Pretenden que toda la investigación de años, que múltiples esfuerzos profesionales se ubiquen al mismo nivel y con la misma valía de quienes especulan sobre las esferas. Atlántida, conexiones transoceánicas, extraterrestres, “misterios sin resolver”; todo con el mismo valor bajo el pretexto de mentes “abiertas y no-excluyentes”.

Por otra parte, no me parece correcto legitimar acciones que promueven una idea de desarrollo basado en el asistencialismo y la figura personalista, con millonarios que posan junto a los pobres o que usan a la región como escenario de teatro “buenista”. En el Sur de Costa Rica hay muchos problemas de desempleo, pobreza y falta de oportunidades. Sin embargo, discursos como este no construyen nada a largo plazo, mas que dependencia y actitudes cacicales que ya han hecho mucho daño a la región.

En las últimas semanas el Sr. Cassanaya y asociados han iniciado una fuerte campaña de mercadeo para construir imagen pública y vender el “Proyecto Esferas”. Las fotos del Señor Cassanya entregando donaciones de dinero recolectado en un baile, o de niños agradeciéndoles sus dádivas, recuerda a las viejas imágenes de personajes coloniales que necesitan un pueblo pobre donde esparcir su “filantropía”.

Costa Rica debe manejar una imagen seria sobre el patrimonio arqueológico basada en el conocimiento científico y en una gestión basada en criterios técnicos. En el caso particular de los sitios con esferas de piedra que se quieren proponer como Patrimonio Mundial ante la UNESCO, este tipo de enfoques son muy perjudiciales.

Las esferas de piedra y todo lo que está asociado a ellas son patrimonio arqueológico: son parte de la historia y del pasado colectivo de la región, y los científicos las estamos estudiando. No pueden ser juguetes de pseudo-científicos ni de aficionados. Tampoco pueden ser pretexto para el lucro de unos pocos.

En Osa, al igual que en otras partes de Costa Rica hay inquietud y existe una fuerte demanda social para que el recurso arqueológico sea parte del desarrollo local. Es difícil seguir justificando la manera actual de gestionar este patrimonio por parte del Estado. El Museo Nacional y las otras instancias vinculadas al patrimonio arqueológico deberían tomar el “Proyecto Esferas” como lección. Lección para ocupar los espacios que les corresponde y no dejar puertas abiertas a oportunistas que se aprovechan de la debilidad institucional y de la lentitud de las respuestas a las demandas de la sociedad, especialmente de las regiones más necesitadas.

El patrimonio arqueológico y cultural que posee el Sur de Costa Rica es extraordinario. Ya es hora de dar los pasos necesarios y articular una estrategia conjunta entre organismos internacionales, gobierno central,  municipalidades y grupos locales para que este patrimonio se incorpore activamente en el desarrollo. El Sur de Costa Rica, la región Brunca, no tiene por que ser la que presenta los índices más bajos de desarrollo humano en el país. Es una región rica en recursos. La empobrecen quienes la gobiernan.

NOTA: Texto publicado originalmente en la sección blog de mi página en la Red Mexicana de Arqueología. http://remarq.ning.com/profiles/blogs/sobre-el-proyecto-esferas-los-astr-logos-y-el-patrimonio-arqueol